Ochocientos años han pasado desde que Júpiter y Saturno pudieran encontrarse tan cerca en el espacio. Sus órbitas durante este año han estado tan cerca que su luz ha iluminado el cielo como ya lo hiciera para marcar el camino a Belén a Melchor, Gaspar y Baltasar. Como si de una estrella se tratara, absorbiendo la luz del Sol, los planetas se han dejado ver en la cúpula celeste durante estos días a una distancia mínima, lo que ha permitido no solo disfrutar del espectáculo astronómico a simple vista, sino también de captarlos con una resolución abrumadora.

La conjunción entre Júpiter y Saturno no es poco común, de hecho ocurre cada veinte años, sin embargo, son muy pocas las veces que se aproximan tanto como en este 2020. Hace unos 800 años que no podía verse una conjunción similar, –aproximadamente en 1923– y no será posible volver a verla hasta 2080.

A lo largo de los últimos meses, Júpiter y Saturno se han ido acercado poco a poco en el cielo, pero no fue hasta ayer, el 21 de diciembre, cuando alcanzaron la distancia mínima. “La distancia aparente entre Júpiter y Saturno llegará a ser tan pequeña como 1/10 de grado, o lo que es lo mismo, 6 minutos de arco, 1/5 del diámetro promedio del Sol o la Luna”, explica Alfred Rosenberg, astrofísico divulgador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). En la madrugada de ayer, “su distancia fue tan pequeña, que pudieron ser observados al mismo tiempo a través de un telescopio”. De hecho, gracias a esta ampliación de la porción de cúpula celeste donde se instalaron los dos planetas, fue posible distinguir las bandas de Júpiter, los anillos de Saturno y algunos de sus satélites.

“La distancia real entre ambos planetas fue, no obstante, aproximadamente, cinco veces mayor que la distancia de la Tierra al Sol”, explica Rosenberg. Es fácil disfrutar de este evento a simple vista, prestando atención al cielo cada día tras la puesta de Sol, ya que en pocas horas desaparecerán, aproximadamente, por el mismo lugar en el horizonte que por donde lo ha hecho nuestra estrella.

Pero no sólo el día 21 de diciembre puede resultar de interés para astrofógrafos, aficionados y astrónomos en general. También serán interesantes las observaciones de días previos e inmediatamente posteriores, en los que ambos planetas conjugarán su aproximación hasta llegar al máximo.

El Aula Cultural Cassiopeia de la Universidad de La Laguna realizó al mismo tiempo una transmisión en streaming a través del canal oficial de Youtube de la propia institución académica, en la que logró más de 70.000 visualizaciones. Esta emisión en directo se realizará desde el Observatorio del Teide y, para ello, el Aula Cultural cuenta con la colaboración del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).