El avance sin pausa del virus en Tenerife ha obligado al Gobierno de Canarias a tomar cartas en el asunto y restringir, por tercera vez, aún más la vida en la isla. La más drástica de la nueva batería de medidas es el establecimiento de un toque de queda por el que los tinerfeños estarán obligados a confinarse en sus hogares desde las 23:00 horas hasta las 6:00 de la mañana durante una semana –es decir hasta el sábado que viene–. Con esta restricción de movilidad, el Ejecutivo espera evitar un nuevo aumento de contagios durante los días festivos del puente de la Constitución dado que la situación en la isla parte de una base desfavorable.

Las nuevas restricciones se pondrán en marcha en la isla tras su publicación en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) que, según el presidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, que compareció ayer en la sede de Presidencia de Las Palmas de Gran Canaria, se hará efectiva hoy. El resto de estas medidas se impondrán durante los próximos 15 días. Durante este periodo –que acabaría una semana antes de Navidad– se limitan las reuniones sociales a un máximo cuatro personas a la vez, se suspende toda actividad deportiva no profesional (se permite la práctica individual), se limita a 15 personas las actividades grupales en gimnasios y se prohíbe consumir en las barras de restaurantes y bares.

Son las líneas principales de la nueva normativa en la que queda encuadrada la vida en la isla, que gozará de más detalles una vez sea publicada en el BOC. Las medidas serán revisadas antes de que acaben las dos semanas en las que estarán vigentes y, dependiendo de la situación epidemiológica de la isla entonces, se adoptarán nuevas medidas de cara a la Navidad o se mantendrán las ya impuestas para el resto del Archipiélago. “Estas semanas coinciden con que bastante parte de la población está descansando y probablemente se produzca una mayor movilidad y contacto con otras personas, un caldo de cultivo para que la Covid-19 se expanda”, insistió.

Se descarta, por otro lado, establecer un perimetraje por ciudades. “Para eso tenemos los semáforos en cada isla”, recordó Torres, que hizo hincapié en que esta fórmula será la que se mantenga vigente en Canarias. Estas semanas, para evitar aglomeraciones a las horas puntas antes de volver a casa, se ampliarán la afluencia de las líneas de transporte público.

“Estas normas no se hacen contra nadie, sino para preservar la salud de las personas”, aseveró Torres, que hizo un llamamiento a la población para cumplirlas a rajatabla y afeó el comportamiento de aquellos ciudadanos que buscan fórmulas “vericuetas para saltarse las normas”. En esta misma línea, el presidente recordó que los contagios se están produciendo “en las casas”, en las que la población “trampea” las restricciones impuestas por la comunidad autónoma. “Nos estamos autoengañando”, sentenció. Pero no se quedó ahí. El presidente en su discurso, recordó los dos meses de confinamiento de marzo y advirtió que no podemos olvidarlos “por tres semanas de fiesta y jolgorio”. “Nos estamos jugando el tomar medidas más drásticas así como el presente y el futuro del Archipiélago”, sostuvo el presidente. “La vacuna no está y los esperanzadores anuncios de su llegada no pueden provocar que nos relajemos en las fechas presentes”, alegó Torres que, haciendo alusión a las fiestas navideñas, recordó que en “estas cuatro semanas tenemos que ser mucho más responsables que en el resto del año”.

En este sentido también se manifestó el presidente del Cabildo insular, Pedro Martín que afirmó estar “preocupados, mucho, porque la situación de la pandemia en Tenerife no mejora”. “Hemos subido en 20 días 20 puntos y estamos por encima de los ratios para decretar que la situación está bajo control”, lamentó.

Tanto Martín como Torres apelaron a la responsabilidad colectiva e individual de la ciudadanía durante varias ocasiones. “Pido que se sancione a quien no respeta las normas porque son los que nos ponen en peligro los que están retrasando la reactivación económica”, sentenció Martín. Torres, pos su parte, no dudó en mostrarse duro, categórico y contundente: “no podemos poner un agente de la policía local en cada uno de los canarios para garantizar que cumplan las normas”.