Un proyecto de tratamiento personalizado con un fármaco (imatinib) que se utiliza en pacientes con leucemia mieloide crónica y con tumores malignos de los tejidos blandos del tracto gastro-intestinal (GIST), llevado a cabo por el servicio de Farmacia del Hospital Universitario de Canarias (HUC), con la colaboración del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, ha recibido recientemente el primer premio en la 8ª edición Tendiendo Puentes del Congreso de Oncología Médica, Hematología y Farmacia Oncohematológica celebrado entre el 24 y el 27 de noviembre.

 El objetivo del trabajo Niveles plasmáticos de imatinib en condiciones de práctica clínica habitual, en el que participan también los servicios de Oncología Médica y Hematologíaha sido mostrar los datos preliminares de un programa de personalización del tratamiento con imatinib en el tratamiento de los pacientes con leucemia mieloide crónica así como con tumores malignos de los tejidos blandos del tracto gastro-intestinal (estómago e intestinos).

Esta leucemia es un tipo de cáncer que se origina en determinadas células productoras de sangre de la médula ósea, también se conoce como o leucemia mielógena crónica.

La inclusión de este fármaco en el arsenal terapéutico contra esta enfermedad permitió cambiar el curso natural de esta enfermedad transformándola en una enfermedad de curso crónico, hasta un 30% de los pacientes abandonan el tratamiento, bien por falta de control de la enfermedad o por toxicidad. Son necesarias unas concentraciones plasmáticas adecuadas que aseguren su eficacia y seguridad. Lo mismo ocurre con los tumores malignos de los tejidos blandos del tracto gastro-intestinal (estómago e intestinos).

Por este motivo, este grupo de trabajo ha llevado a cabo este estudio multicéntrico ha realizado un análisis transversal describiendo a modo de “fotografía” los niveles plasmáticos de 21 pacientes diagnosticados con leucemia mieloide crónica así como su relación con la respuesta hematológica y toxicidad.

Conclusiones

Los resultados concluyen que todos los pacientes con concentraciones de plasma por encima de 750ng/mL consiguen una respuesta molecular óptima a este fármaco mientras que sólo un 40% con concentraciones por debajo de esta cantidad logran alcanzar esa respuesta.

Según Fernando Gutiérrez, jefe de la Unidad de Investigación del HUC y uno de los autores de este estudio, “estos resultados justificarían la necesidad de monitorizar las concentraciones plasmáticas de imatibid dentro de la rutina diaria de nuestros hospitales y así establecer un algoritmo de decisión terapéutica basado en los niveles plasmáticos como una herramienta de prescripción.”