Tras más de una década de estudio y consulta de archivos y bibliografía sobre la estrecha relación existente entre Portugal y Canarias, el investigador Javier Luis Álvarez Santos (Las Palmas de Gran Canaria, 1982) se ha convertido en el primer extranjero que consigue el premio concedido por la Academia Portuguesa de la Historia a trabajos relacionados con el acontecer del país luso durante los siglos precedentes, galardón que recogerá el próximo 9 de diciembre en la sede de la citada institución en Lisboa.

Se trata del libro publicado por la editorial Catarata, Identidad insular y espacio atlántico. Portugal y Tenerife en tiempos de la Unión Ibérica (2019), en el que aborda las dinámicas atlánticas durante el periodo comprendido entre los años 1580 y 1640, época en la que ambos reinos estaban gobernados por la Casa de Austria, en concreto los reyes Felipe II (1580-1598), Felipe III (1598-1621) y Felipe IV (1621-1640). El ahonda en la presencia portuguesa en Tenerife con la intención de repensar sobre la propia identidad de los insulares.

El historiador Javier Luis Álvarez | | E.D.

“El libro trata sobre la influencia de la comunidad portuguesa en Canarias, concretamente en Tenerife, en el periodo denominado Unión Ibérica, que es cuando se une la corona de Portugal con la de Castilla. Entonces se da la consolidación de lo que se conoce como mundo atlántico y Canarias está en medio del Atlántico. Yo estudio el dinamismo en esas circunstancias de la relación de Canarias con su entorno más cercano, que es el portugués, que tenía Madeira y Azores. Había una relación de hermandad . Lo que faltaba en una isla se le pedía a la otra, se informaban de posibles ataques, en definitiva se transmitían información unas a otras”, explicó.

Alvarez es doctor con mención internacional en Historia Moderna por la Universidad de La Laguna y la Universidad Nova de Lisboa, donde en esta última entidad docente coordina el equipo de investigación Historia del espacio ibérico e iberoamericano, además de dirigir el proyecto Emigración e inclusión social en Cabo Verde y Canarias.

El argumento del jurado del premio da Fundação Calouste Gulbenkian no âmbito da História da Presença de Portugal no Mundo para conceder este galardón al investigador grancanario es porque su trabajo publicado es un ejemplo de la influencia social, cultural y económica que han tenido los portugueses en otros espacios del mundo a lo largo de la historia y de esos valores que ha transmitido a la ciudadanía.

Álvarez Santos defiende que la huella portuguesa en Tenerife y en el archipiélago se traduce en el léxico, numerosos portuguesismos presentes en el vocabulario de los isleños, apellidos de origen portugués, técnicas de cultivo de la vid, la ventana de estilo guillotina o vestigios artísticos como el retablo Mazuelo de la catedral de La Laguna, que fue donado por un comerciante lusitano que lo compró en Flandes.

Mapa del océano Atlántico de 1613 en donde aparece España, Portugal, Canarias, Azores y Madeira. | | E.D.

“Ha perdurado un léxico portugués, los cultivos del azúcar y la vid, que tuvieron una mano de obra portuguesa muy importante en aquel periodo. Es muy relevante, por ejemplo, que el principal mercado que tuvo Canarias del vino en el momento más álgido fue Brasil, más que otros; incluso las primeras viñas que se consolidan en Canarias vienen de Andalucía y Portugal. Hay una transferencia no solo de personas sino también de conocimiento científico”

Este estudioso del pasado isleño también ha comprobado que hubo un momento en el que había más portugueses que castellanos en algunas zonas de Tenerife. “Se ha dicho tradicionalmente que eran agricultores que venían a trabajar, pero también gracias a ellos conectó Canarias con buena parte del mundo atlántico. Los portugueses son los que ponen a Tenerife y Canarias en general en el mapa atlántico. Era una comunidad que conectaba comercialmente Canarias con buena parte de Europa, América y África, incluso algunos de ellos entraron a formar parte del gobierno (Cabildo) de la isla. También había artesanos”.

Está demostrado que este colectivo que arribó a Tenerife se instaló principalmente en la capital, que era La Laguna, en su puerto, que era Santa Cruz, en Garachico y en La Orotava y su puerto, que era Puerto de la Cruz. Salvo en Güímar, fue escasa su presencia en el sur, estando vinculados sobre todo a las zonas mercantiles y explotaciones de la vida.

Las fuentes documentales de la península y Portugal, sobre todo de Tenerife y Madeira, que ha consultado este investigador para realizar su trabajo han sido, sobre todo, archivos notariales, eclesiásticos y parroquiales, para conocer a los individuos, además del cabildo y concejos, aunque también se dio el caso de algún archivo público que no pudo analizar y otra documentación que no se conserva en su totalidad, caso de La Orotava y Puerto de la Cruz, o ha desaparecido.

“Las principales dificultades con las que me he cruzado han sido la homonimia, porque los nombres portugueses y castellanos son muy parecidos. Muchas veces el escribano que los registra no los distingue, por eso motivo tampoco se puede dar un número de cuántos vivieron en la isla. Sólo puedo dar una tendencia y decir que el 50 % de los extranjeros que hay en Tenerife durante ese periodo son portugueses. Otra laguna son las escasas fuentes de información que hay sobre el mundo africano bajo el imperio portugués, Cabo Verde, Angola...”.

Son muchas las conclusiones a las que ha llegado este amante del pasado isleño, pero él destaca que la influencia portuguesa en Tenerife es mayor de lo que se pensaba, al igual que ha comprobado que la población de Tenerife y de Canarias en general “era abierta y tolerante a otras poblaciones extranjeras. Canarias siempre ha tenido una personalidad cosmopolita que ha permitido seguir adelante gracias a las influencias de otras gentes, a las que ha sabido adaptarse. La sociedad canaria siempre ha sido abierta y tolerante, fronteriza, porque está en medio del Atlántico”.