¿Fue un privilegio que, siete años después de dejar de ser director general de Tráfico, el presidente lo llamara para ocupar el mismo cargo?

Estaba en otras cosas. Pero es verdad que ofreció una conferencia en enero del 2018 sobre lo que pensaba que se debía hacer para avanzar en seguridad vial. Si te llama el presidente y te ofrece la posibilidad de llevarlo a la práctica, difícilmente puedes decir no.

¿Ha detectado diferencias entre ambas etapas?

La administración la he encontrado algo más perjudicada. Hay recortes de personal, que se notan, y medidas para evitar la corrupción; filtros que hacen largo, engorroso y complicado el funcionamiento. A veces, tengo la impresión de que hemos montado una administración partiendo de la base de que todos somos corruptos. Y esto es un error, eh. Tienen que dejarte un cierto margen y, luego, al que cojan, que lo crujan. Pero no partir de la base de que todos vamos a hacer cosas raras.

¿Pide más mano abierta?

Claro. Yo necesito gestionar. Lo que no se puede es poner un filtro y otro. Llega un momento en que se me hace difícil gestionar.

¿Cree que se debe perder el miedo a adoptar medidas antipopulares?

Nuestra experiencia es que, si al ciudadano le explicas bien las cosas, responde. Lo que no admite es que se le tome por infantil, inmaduro, y no se le diga las cosas tal como son. La política es tomar medidas y decisiones. Estar diciendo haré, haré, haré, pero no he hecho, he hecho,... entonces, su imagen se resiente.

¿Cómo están los datos de siniestralidad en el 2020?

Este año no es comparable con otra época. Con lo cual, se lo avanzo, este va a ser el año con menos fallecidos por accidente de tráfico de toda la historia. Pero esto no es un mérito ni de la DGT ni de los ciudadanos. Se debe al covid.19. Estuvimos parados dos meses y medio en el confinamiento. Ahora, tenemos un 17% menos de tráfico los días laborables en carretera y en fines de semana, un 35% menos; y todo esto tiene su correlación en los accidentes de tráfico.

¿Y la siniestralidad?

Bueno, la siniestralidad se ha reducido menos que el tráfico. Al ver las carreteras con poca circulación, algunos tienen tendencia a correr y llegar a su destino, lo que, a veces, supone realizar una condución más impulsiva. También detectamos en las estadísticas que, entre los implicados en accidentes, bajan las personas mayores y aumentan los jóvenes. La gente mayor está en casa, confinada, sensibilizada. Haría un llamamiento a que la gente sea prudente porque no son buenos tiempos para acabar en un hospital.

Hace varios años subieron los accidentes mortales.

Es verdad, pero en el 2018 bajó la cifra, poco, pero descendió. Y acabamos de cerrar el ejercicio 2019. Los datos nos dicen que en carretera se han reducido un 6% los fallecidos, pero en las ciudadanes han subido un 6%. Vamos a tener que concentrar los esfuerzos en las ciudades, donde están peatones, ciclistas, motoristas y ahora los usuarios de patinetes. Por primera vez en la historia, en las muertes los vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas) superan a los ciudadanos que iban sobre cuatro o más ruedas.

¿A qué se debe?

Probablemente sea porque los vehículos de cuatro ruedas (los turismos) han mejorado mucho, mucho, mucho la seguridad. Pero los peatones, ciclistas y motoristas siguen igual. Ante estos datos, hemos de concentrar esfuerzos en proteger a los vulnerables.

En las actuales circunstancias, ¿es posible que en los presupuestos haya partidas para aumentar las plantillas de guardias civiles de Tráfico?

Aquí hay dos temas. Los cuerpos de seguridad están y hacen un buen trabajo. Es verdad que, a más funcionarios, menos accidentes, porque solo su presencia en la carretera disuade. Es, probablemente, de las mejores medidas preventivas. Lo que pasa es que los presupuestos son los que son.

Hace 14 años que aprobó el carné por puntos. ¿Cómo hay que avanzar en este ámbito?

Supuso un antes y un después en la seguridad vial. Fue bien recibida la medida por los ciudadanos. No dejaba de ser una medida sancionadora, pero se debió explicar bien. Ahora se pretende una pequeña modificación de la Ley de Tráfico para actualizar el permiso por puntos.

¿En qué se basa?

Sube de 3 a 6 puntos usar el móvil de forma manual para hablar o mandar mensajes de whatsapp. Cuando se aplicó el carné por puntos en el 2006 no existía el whatsapp. Y, desde el 2016, la primera causa de muertes en accidentes son las distracciones. Y se sube de 3 a 4 puntos no llevar el cinturón de seguridad o el casco. Tras 14 años de campañas, nadie puede decir que no lo sabía. Y también se potencian los cursos de conducción segura debidamente certificados por la DGT para recuperar puntos.

¿En qué proceso administrativo se encuentra la modificación de la Ley?

Esperamos que antes de final de año se remita al Congreso.

¿Cuáles son las vías más peligrosas, las autopistas o las carreteras secundarias?

Tres de cada cuatro muertos en carretera se registran en carreteras secundarias. Con lo cual, hemos de concentrar los esfuerzos en dichas vías, donde se comparten los dos sentidos de circulación, sin que haya separación entre ellos; esto es lo que genera peligro. ¿Qué estamos haciendo? Primero bajar de 100 a 90 la velocidad máxima en 10.000 kilómetros de carreteras segundarias. Y, segundo, mejorar el diseño con criterios de seguridad. Donde se pueda, hay que hacer tres carriles (dos más uno); en otros sitios poner doble línea continua o colocar bandas rugosas que avisen de que te sales de tu carril. Además, en los bordes de la vía no debe haber obstáculos, es decir, márgenes que te perdonen si te sales de la calzada. Con obstáculos me refiero a edificios, hormigón, árboles o postes de electricidad. Y el tercer aspecto a tener en cuenta es elevar la vigilancia y control en las citadas vías.