Se ha autodenominado, con retranca, "el Jorge Javier del coronavirus", por su perfil mediático y divulgativo en medios sociales y en Twitter (@gorka_orive). El científico vasco Gorka Orive (Vitoria, 1976), creador de un método diagnóstico del alzhéimer en saliva, es uno de los científicos que más y mejor han abordado los avances científicos sobre la pandemia.

¿Qué es lo que se hace mal para que España encabece los contagios en Europa occidental?

Es la pregunta del millón y no sé si tengo la respuesta del millón. Creo que no obedece a una sola razón. Hemos hecho uno de los confinamientos más estrictos y una de las desescaladas más rápidas, por la promoción del turismo. En un incendio no puedes pretender que la población regrese al pueblo cuando no has apagado del todo las llamas. La desescalada no ha permitido controlar bien la incidencia, a pesar de que ha bajado mucho.

Claro.

Creo, también, que el llamamiento continuo a ese turismo ha relajado la sensación de peligro por parte de la ciudadanía. Se han promovido mucho más las reuniones sociales y el ocio nocturno. En espacios cerrados, donde las medidas más hacen falta, no se han tomado de forma correcta. Si a esto le sumamos que igual se podían haber hecho más test, y de manera más eficiente; el número de rastreadores por comunidad ha sido muy variable, más luego las muestras de incivismo...

Nos cuesta dejar las mascarillas puestas cuando nos reunimos con amigos o familiares no convivientes...

Tenemos una nula experiencia en el uso de mascarillas, hay que entender que es costoso y complejo. Es entendible que ocurran estas cosas. Ha habido unos meses para implementar estos aspectos pedagógicos. Es normal que la gente que está continuamente en tensión se relaje. Debemos promover eventos al aire libre. Igual toca pasar un poco de frío. Hay que minimizar el riesgo de transmisión, que es mayor en espacios cerrados poco controlados.

Se está usando un sistema de diagnóstico rápido por saliva. ¿Podría marcar una diferencia?

Todo lo que sean innovaciones en los sistemas de diagnóstico, como el que menciona y otros, son pasos adelante muy relevantes. Poder reducir los puntos débiles que puedan tener las PCR convencionales: coste, tiempo, reactivos, personal cualificado, saturación... Sistemas que permitan realizar miles de test de forma simultánea, a veces incluso por pool, para cribar mejor los positivos de los negativos, o incluso test múltiples que en un solo análisis permitan discrepar gripe de coronavirus... La incorporación de nuevos fluidos, como la saliva, es muy importante.Hace unos años fundé un proyecto que ha descubierto en la saliva una sustancia que permite ayudar al diagnóstico de personas con alzhéimer. La saliva permite llevar el diagnóstico a la puerta de casa.

¿En qué biomarcador se basa?

Hemos hecho pruebas en centenares de sujetos, análisis validaciones... Recientemente ha salido una nueva validación por el Centro Nacional de Investigación Cardiovascular, liderado por Valentín Fuster. Es el artículo que firmamos de forma conjunta, y se basa en la detección de una proteína llamada lactoferrina en saliva, y cuyos niveles, por lo que sabemos hasta el momento, caen de una manera muy importante cuando uno tiene la enfermedad de Alzheimer. Es un test que estamos intentando impulsar y encontrar casos de uso adecuados para su futura implementación.

¿Qué ventaja supone saber con años de antelación que se padecerá una enfermedad incurable?

No es del todo así. Hay un conjunto de intervenciones no farmacológicas que cuanto antes se implementen en ese posible caso más van a ayudar a disminuir el avance del alzhéimer, como la nutrición, la dieta, la actividad cognitiva, el deporte... ya se ha observado que pueden ejercer un efecto positivo en la dilación de la enfermedad. Por otra parte, hay una nueva oleada de estudios en marcha y una empresa americana para la que la FDA [EE UU] ha dado una autorización de evaluación para uno de sus fármacos. No es descabellado pensar que dentro de unos años podamos encontrar algún medicamento que curse en la evolución de la enfermedad. Parecía una locura hace cinco años, pero ya hay alguna autorización expresa. Un diagnóstico rápido siempre es positivo para intentar modular el avance de la enfermedad, y más cuando hay un fármaco que quizá está por llegar.

¿Se está usando el análisis de aguas residuales para la detección del virus? Usted ha participado en un proyecto de este tipo.

Sí. Ha quedado demostrado que las aguas residuales son un primer vehículo para determinar la evolución del virus en una determinada comunidad. Siempre con sus matices y sus limitaciones, pero ya hay suficientes datos que indican que se puede utilizar como una especie de sistema de prealerta.

Aquel análisis de la Universidad de Barcelona que detectó restos del virus en aguas residuales de Barcelona en marzo de 2019, ¿se puede considerar ya un falso positivo?

Desde la distancia, sin conocer los datos, y sin posibilidad de reestudiarlo, porque creo que la muestra se agotó, tengo la sensación de que es un falso positivo. Es un grupo científico muy serio y lo analizarían con calma, pero me parece muy extraño que no haya vuelto a haber un hallazgo similar.

¿Se ha tardado demasiado en poner en marcha y utilizar la aplicación Radar Covid?

No entiendo por qué se tarda tanto en un sistema que de forma global permite proteger la identidad de cada persona y es una herramienta muy interesante para seguir el rastro de los posibles contactos. Son apps que ayudan a afinar el trabajo de los rastreadores, que depende mucho de la conversación con la persona infectada y hasta qué punto uno recuerda y cuenta fielmente cuáles han sido sus contactos. Es un sistema automático de proximidad, interesante y necesario. Cuantas más herramientas útiles tengamos para prevenir las infecciones, mejor. La prevención es muchísimo mejor que el tratamiento.

Al hilo de esto, hay un sector de la población, especialmente en Madrid y en otras zonas de alta incidencia, que comenta que se está cerca de alcanzar la inmunidad de grupo, restando importancia a las infecciones. ¿Se habla a la ligera?

Absolutamente. Es un error garrafal. Después del contagio masivo que hubo en febrero y marzo, los datos de seroprevalencia hablaban de un 5% de inmunización general. Uno no puede pretender esa estrategia de dejarse infectar porque la inmunidad de grupo se cifra en el 60-70% de la población. El tercer gran error viene de que es mucho mejor la prevención que el tratamiento. Nadie está exento de tener la enfermedad. Además, vemos gente asintomática que tiene secuelas. Hay que hacer más énfasis pedagógico en la prevención y no en la relajación del "ya nos infectaremos todos".

Ha mencionado a los niños. ¿Está de acuerdo con el Ministerio de Educación, en cuanto a que, en la evaluación del riesgo-beneficio, es peor dejar a los niños en casa que llevarlos al colegio?

Imagino que hay un conjunto de técnicos que lo habrán evaluado. No comparto que se pueda intentar la enseñanza virtual con ayuda de los padres. Hay que evaluar ese riesgo, y la fotografía tiene que ser por la experiencia internacional, donde se ha podido controlar la transmisión en los colegios: la implementación de aulas burbuja que permitan aislar esa clase y no el resto ante un posible infectado. Mucho control en los lugares cerrados y de uso generalizado: me preocupan los comedores, los baños, el patio... Mucha higiene, uso de mascarillas a partir de una determinada edad...

¿Adelantar la vacuna del Covid-19 sin completar la última fase de ensayos clínicos, como se ha planteado en Rusia, minaría el prestigio de las vacunas?

Podría hacerle un daño muy importante a la credibilidad de las vacunas saltarse una fase tan importante como la 3, que se hace con miles de voluntarios, 20.000 o más, de diferentes grupos poblacionales, edades y etnias...Es una fase crítica para conocer la eficacia y también la seguridad y hallar efectos adversos menos frecuentes. Es un riesgo que no podemos aceptar, para la seguridad de la población y para la credibilidad de las vacunas, que debemos mantener blindada para no catalizar los movimientos 'anti' que se hacen notar, sean antivacunas, antimascarillas o 'anti Tierra redonda'.

¿Sería conveniente una evaluación científica externa sobre cómo se ha gestionado la pandemia en España?

Una vez que pase esto se debería hacer una análisis detallado e independiente de qué hemos aprendido, qué cosas no se han hecho bien y cómo podemos prepararnos ante posibles emergencias sanitarias del futuro. Me gustaría que no se dejara de lado el trabajo de miles de científicos, se apostara por la investigación, el desarrollo y la innovación.