24 de septiembre de 2020
24.09.2020

"Los que acabamos perjudicados somos siempre los estudiantes"

Los universitarios critican la falta de información sobre el cobro de las tasas pues la mayoría se ha enterado al formalizar la matrícula

24.09.2020 | 01:08
"Los que acabamos perjudicados somos siempre los estudiantes"

"Los que acabamos perjudicados somos siempre los estudiantes". Tras enterarse por sorpresa el pasado martes de que repetir asignatura les iba a costar más caro de lo que se les había prometido en abril, algunos estudiantes de la Universidad de la Laguna (ULL) han criticado abiertamente la gestión y la comunicación que se ha realizado sobre el compromiso conjunto del Gobierno de Canarias y las universidades para paliar los efectos de la Covid- 19. Y es que ambas instituciones habían prometido a los estudiantes eximirlos del pago de segundas matriculas y sucesivas.

Una concesión que, a ojos de la Administración y las universidades, era la adecuada para paliar los efectos que podría tener el confinamiento en el rendimiento académico. Sin embargo, a tenor de que el porcentaje de aprobados ha sido similar al de otros años, la Consejería de Educación ha optado por "abrir la mano" en las becas para que más estudiantes puedan beneficiarse de ellas. No obstante, aún desconoce a cuántos de ellos más podrá alcanzar este año y tampoco sabe qué concesiones hará más allá de la ampliación de los umbrales de renta.

No obstante, y sin conocer aún el contenido de ese nuevo Decreto de Becas -que se estima que se publique durante la próxima semana- los universitarios han mostrado su enfado. Un malestar que va más allá del verse obligados a abonar una segunda, tercera o cuarta matrícula de una asignatura que quizás podrían haber aprobado si las clases durante el confinamiento se hubieran ejecutado adecuadamente; sino más bien por la falta "continua" de información a la que se han visto sujetos. Así lo denuncia Julia Palenzuela, que actualmente está cursando el Grado de Matemáticas en la ULL. La estudiante argumenta que el alumnado en general sufre una "falta de información desde hace varios meses" en todos los sentidos. "No nos enteramos de nada y no es la primera vez que ocurre".

Otros, como Eduardo Pérez, estudiante de 4º curso de Ingeniería Informática en la ULL, adolecen más información de parte del Gobierno de Canarias, pues no llegan a entender por qué razón se retractaron de abonar esas tasas debido a la falta de información. La Consejería de Educación afirma que esta decisión ha venido dada por dos aspectos: que era una decisión transversal que no diferenciaba entre los estudiantes con menor o mayor poder adquisitivo y porque el rendimiento académico no ha descendido tanto como se estimó en un primer instante.

Una segunda matrícula puede costar unos 200 euros, como explicó Edith Suárez, alumna de 3º de Historia del Arte. La estudiante apunta a que ningún estudiante se enteró de que la medida no se había implantado hasta completar la matrícula. "Una vez formalizada se me informó de que debía abonar el importe de esa matrícula", explica Suárez, que explica que ella ha tenido el apoyo de su madre quien ha podido sufragar el gasto, pero que entiende en que "otras familias en otra posición económica puede que no puedan hacer frente al pago". Además, como incide por su parte Palenzuela, muchos alumnos optaron por no escoger la posible desmatriculación que se puso a disposición de los estudiantes en abril por la posibilidad de no tener que pagar la segunda matricula y sucesivas el curso siguiente.

Otro ejemplo es el de Carlota Hernández (nombre ficticio para salvaguardar su identidad), alumna de 2º del Grado de Psicología de la Universidad de La Laguna, que explica que la asignatura que le quedó es anual, de 12 créditos, con lo que el importe asciende a 300 euros. "Contaba con que no corría convocatoria ni tendría que pagar la repetición de la asignatura, y ahora me he encontrado con que sí. Así está la ULL".

Eduardo Pérez, estudiante de 4º del Grado de Ingeniería Informático desarrolló durante los meses de confinamiento un cuadro de ansiedad debido a la ingente cantidad de trabajos que sus docentes le impusieron durante la cuarentena. "Había asignaturas que aumentaron el trabajo para casa, los profesores no tenían ni idea; mi vida personal prácticamente se basó en estar delante del ordenador", recalca. El universitario tendrá que repetir finalmente solo una asignatura para el año que viene, pero asegura que esa falta de coordinación entre los profesores le quitó tiempo para estudiar y organizarse.

Algunos estudiantes como Aitor Hernández, de Ingeniería Electrónica, no llegan a ver con malos ojos la decisión de la Administración, pero también critica que "se haya anunciado todo el mismo día y a última hora".

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