04 de julio de 2020
04.07.2020
Investigación | Crisis en el Instituto Español de Oceanografía

Cuánto daño nos ha hecho Jacques Cousteau

Los oceanógrafos reivindican su especialización, hasta ahora "olvidada", como piedra angular para afrontar los retos que requieren el estudio del mar, como el cambio climático

03.07.2020 | 23:22
Dos oceanógrafos en una campaña de investigación del programa internacional ARGO, al sur de Canarias.

En la actualidad, muchos jóvenes españoles se plantean su futuro profesional, formándose en las universidades de nuestro país donde una de las titulaciones de educación superior que se oferta es el Grado en Ciencias del Mar. Pero, por desgracia, para los licenciados-graduados en Ciencias del Mar, se ha generalizado el asociar a estos oceanógrafos de formación (para distinguirlos de los oceanógrafos reconvertidos desde otras titulaciones) con la imagen del famoso explorador francés Jacques Cousteau y sus documentales sobre la biodiversidad marina. Sin querer menospreciar la importante labor realizada por el comandante Cousteau, los oceanógrafos de formación no somos biólogos marinos, sino profesionales con un perfil formativo muy diferente al que se asocia con esa imagen. Sí que estudiamos biología marina (la biodiversidad, los efectos de la contaminación sobre los organismos, etc.), pero también la física del mar (mecánica de fluidos, corrientes, oleaje, mareas, el efecto de las infraestructuras marinas, etc.), su química (la composición, las reacciones y sus efectos, la contaminación, el ciclo del carbono y de otros elementos esenciales en el océano, etc.), la dinámica sedimentaria de playas y fondos oceánicos, volcanes submarinos y los recursos geológicos, además de estudiar el papel del océano en el cambio climático y su interacción con la circulación atmosférica, las pesquerías, la acuicultura, la biotecnología marina, etc., sin olvidar las matemáticas y la modelización del océano en todos sus ámbitos. Y es esta indebida imagen de "biólogo marino" la que nos lleva 38 años cerrando puertas con un daño irreparable, que no sólo ha calado profundamente en la sociedad y en administraciones públicas de todo rango, sino también en algunos ambientes universitarios del país.

La licenciatura en Ciencias del Mar se implantó por primera vez en España en el año 1982, siendo la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) la pionera en esta formación. Posteriormente, estos estudios superiores se han ido ofertando en distintas universidades, públicas y privadas del país: Cádiz (UCA), Vigo (UVigo), Valencia (UCV), Alicante (UA) y Barcelona (UB), formando a muchos de los profesionales de las ciencias marinas que hoy investigan en centros del Instituto Español de Oceanografía (IEO), en institutos de investigación marina de Barcelona, Vigo o Mallorca pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), o en instituciones científicas de carácter autonómico como AZTI-Tecnalia, Plocan, entre otras, pero también como docentes e investigadores de muchas universidades además de las citadas. Es más, los licenciados/graduados en Ciencias del Mar u oceanógrafos de formación españoles están muy valorados en todo el mundo, en diversos ámbitos relacionados con la oceanografía, meteorología y el medio ambiente, en general, fundamentalmente en acciones de investigación científica, evaluación, conservación y gestión. Pero, también, muchos de ellos han hecho su carrera profesional en la docencia en educación secundaria obligatoria (ESO) y bachillerato.

Según recoge el Libro Blanco, el objetivo de los estudios de Ciencias del Mar se resume en la siguiente frase: "sus titulados han de ser capaces de estudiar, caracterizar, modelizar y gestionar los medios marino y litoral, tanto en su estado natural como afectados por actividades humanas". Además, según la Unesco, los objetivos básicos de la formación universitaria en Ciencias del Mar son la capacitación de profesionales para, entre otros ámbitos, prestar asesoramiento en materias de las que son competentes como recursos marinos, temas medioambientales, impactos, etc., como resultado de la petición de las administraciones públicas o de empresas.

Para conocer, valorar, proteger y gestionar el 70% de nuestro planeta que conforman los mares y océanos, a través de un Grado en Ciencias del Mar, es necesario la formación del estudiante en todas las materias básicas que se requieren para el conocimiento integral del océano. Para abordar la dinámica marina, las pesquerías, la acuicultura o la gestión del medio marino y costero, se debe tener una sólida base de las materias comunes a las ciencias, así como una preparación específica en materias propias de la oceanografía. Diferentes aproximaciones (asignaturas) de los campos de la física, química, biología, geología y las matemáticas, comunes a cualquier rama científica, proporcionan una formación que permite entender el océano y valorar los impactos producidos sobre el mismo, y su biodiversidad, por las acciones de los seres humanos, lo que configura el valor añadido de los oceanógrafos de formación para la sociedad.

Y aquí nos vamos a detener para explicar qué significa estudiar y conocer todas las ciencias básicas. En el título actual del Grado en Ciencias del Mar, los créditos (ECTS, European Credit Transfer System) que estudian y han de superan los graduados, según la materia básica correspondiente son los siguientes (dependiendo de la universidad): Biología, entre 60 y 90 ECTS; Física, entre 18 y 54 ECTS; Geología, entre 18 y 48 ECTS; Matemáticas, entre 18 y 36 ECTS; Química, entre 24 y 54 ECTS. Como se puede comprobar, Ciencias del Mar no es Biología Marina, como así suelen identificarla en muchos ámbitos. El profesional de las Ciencias del Mar tiene una formación multi e interdisciplinar, con una gran capacidad de adaptación y resolución, de aprendizaje, trabajo en equipo y competencias.

Esta titulación, como no puede ser de otra manera, ha formado y forma parte del catálogo de titulaciones que han ofertado y ofertan nuestras universidades y está recogida en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT) del Gobierno de España, verificadas y acreditadas por Aneca. El perfil profesional de los graduados en Ciencias del Mar es uno de los más diversos y transversales de la universidad española y los ámbitos profesionales donde desarrollar su profesión es amplio, entre los que se incluyen la docencia, la gestión y ordenación del medio marino y litoral, los recursos marinos y la administración y empresa, entre otros. De hecho, podemos encontrar en la actualidad oceanógrafos de formación trabajando en todos los ámbitos, dentro de las administraciones públicas, agencias internacionales, etc., haciendo labores de enseñanza, asesoramiento y consultoría. La formación contemplada en los planes de estudio les permite afrontar tareas en los ámbitos científicos-técnicos y profesionales, siendo la enseñanza un campo natural donde también pueden ejercer.

Sin embargo, y a pesar de las casi cuatro décadas transcurridas, esta titulación sigue siendo una gran desconocida, al igual que el mismo océano y áreas costeras que se dedican a estudiar. Las administraciones públicas españolas se olvidan de estos estudios en las convocatorias de plazas que se ofertan, muchas de ellas, relacionadas directamente con la gestión y ordenación de las costas, las pesquerías, el cambio climático, ... y, en general, en las áreas de interés en el ámbito marino territorial y en el dominio público marítimo terrestre. Así, en convocatorias públicas donde se requiere de profesionales con un profundo conocimiento del medio marino, ya sea para el estudio del impacto de la pesca o del vertido de aguas residuales sobre los ecosistemas, de la gestión de espacios costeros, etc., son los oceanógrafos de formación (licenciados/graduados en Ciencias del Mar) excluidos de forma sistemática, al tiempo que se admiten a biólogos, físicos,..., o de ciencias ambientales, con un formación marina escasa o nula. Y así, ocurre por parte de administraciones autonómicas de Baleares, Asturias, Canarias, Andalucía, ... o cabildos, diputaciones, ... obligando siempre a la interposición de recursos, la mayoría de ellos, sin respuesta.

Pero no solo la administración pública se olvida de los oceanógrafos de formación. Como ya se comentó, una de las salidas profesionales que eligen algunos de ellos/ellas en Ciencias del Mar es la docencia/enseñanza no universitaria. En la actualidad, muchos de ellos imparten docencia de biología, física, química y matemáticas en educación secundaria obligatoria y bachillerato porque han superado las oposiciones que se les pide en las distintas comunidades autónomas, por todo el territorio nacional. Y para ello, y como se sabe, es necesario tener la titulación correspondiente, un Máster en Formación de Profesorado que acredite sus capacidades en la docencia que pretenden impartir. Un ejemplo de este desconocimiento o falsa imagen que se tiene del perfil formativo de los graduados en Ciencias del Mar lo encontramos increíblemente en la UNED, la Universidad a Distancia, que no solo se ha "olvidado" sistemáticamente de la titulación en Ciencias del Mar, tanto impidiendo el acceso de nuestros colegas a las plazas de tutores para ámbitos para los que tienen formación acreditada, primando a los egresados en Ciencias Ambientales, sino también impidiendo que puedan cursar su titulación de máster para formación del profesorado.

La UNED oferta tres especialidades relacionadas con las ciencias experimentales: física y química, matemáticas, biología y geología. En ninguna de las tres especialidades incluye los estudios de Ciencias del Mar. No hay que olvidar que este máster tiene como finalidad última formar profesores que puedan impartir las asignaturas de "biología y geología" o las de "física y química", además de matemáticas, en educación secundaria obligatoria (ESO) y bachillerato. Evidentemente, podemos hacer un análisis de las titulaciones que sí aceptan para cada una de las especialidades. Aunque no queremos comparar, se hace difícil no hacerlo por lo que les queremos mostrar. Si nos vamos a la especialidad de Física y Química, incluyen como titulación de acceso las licenciaturas de Física, Química y Bioquímica y los Grados en Física, Química, Bioquímica, Ingeniería Química e Ingeniería Industrial. Si hacemos un recorrido por estas titulaciones podemos comprobar que los planes de estudios de Física sólo tienen 6-12 créditos de química y viceversa. Lo mismo ocurre con los estudios de Bioquímica. En el caso de la especialidad de Biología y Geología, pasa algo similar. Incluyen como titulaciones de acceso Biología, Geología y Ciencias Ambientales. No vamos a volver a describir la situación anterior, pero como podrán imaginar, pasa algo parecido. En este caso, además, incluyen Ciencias Ambientales, grado que surge con posterioridad a Ciencias del Mar y que la UNED ofrece como una de sus propias titulaciones. Es decir, un graduado en física o química puede impartir Física y Química de ESO y bachillerato, a pesar de que el físico tiene menos formación en química, o un químico en física, que un graduado en Ciencias del Mar en ambas disciplinas, pero este último no puede según la UNED y algunas administraciones de educación autonómicas, como la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.

Hasta cierto punto se puede entender –pero no justificar– el desconocimiento o ignorancia que algunas administraciones públicas de educación tienen de esta titulación, pero no menos se puede justificar esta ignorancia por parte de una institución universitaria del prestigio de la UNED. Pero después de casi cuatro décadas es tiempo ya, que tanto las administraciones educativas como el resto de administraciones del conjunto del Estado, tengan una idea clara de cuál es la formación que tienen los licenciados y graduados en Ciencias del Mar, u oceanógrafos de formación para dejarlo más fácil y se cuente con ellos en todas las tareas donde se requiere de profesionales capaces de abordar el océano desde un punto de vista integral (y en educación no hay aula con más recursos didácticos que el mar o una playa).

Hoy por hoy, España no se puede permitir el lujo de seguir de espaldas al mar y seguir malgastando los recursos humanos que forma y de los que dispone para afrontar los retos que el cambio climático nos está poniendo a las puertas y, sin duda, gran parte de la solución para el estudio, protección y adecuada gestión del océano y de nuestras costas.

Llevamos casi 40 años con un padre putativo que hizo una gran labor divulgativa sobre la biodiversidad marina y los peligros a los que estábamos abocando a los océanos. Cada uno de nosotros, con nuestro trabajo diario, demostramos que los oceanógrafos de formación debemos ocupar el lugar que la sociedad nos ha reservado pero nuestros verdaderos padres, las universidades que ofrecen estos estudios y el Ministerio de Educación que los reconoce, no han gastado un solo minuto en presentarnos en sociedad y poner en conocimiento del resto de administraciones y de la ciudadanía el grado de formación y valía profesional que tienen los oceanógrafos de formación o licenciados/graduados en Ciencias del Mar y cómo podemos ayudar a conseguir la prosperidad futura del país.

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