30 de junio de 2020
30.06.2020
Juicio por asesinato y robo al dueño de un club de cannabis en Las Palmas

Los acusados de matar a Davide aseguran que solo querían robarle

Una amiga de la víctima lo invitó a tener una cita íntima, pero en ese lugar fue atacado por cuatro individuos de forma violenta

29.06.2020 | 22:45
Ayer comenzó el juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Las Palmas contra seis acusados en total.

Dos de los cinco acusados de asesinar a un ciudadano italiano en 2018 en un alpendre abandonado en Las Palmas reconocieron ante el Jurado su participación en los hechos, aunque sostienen que ninguno quería matarlo, solo robarle el dinero que cobró por traspasar su club de cannabis. En la primera sesión del juicio que comenzó ayer en la Audiencia de Las Palmas, los dos primeros en declarar, Sophia Valinhas G.B.M. -amiga de la víctima- y Adonay S.G., explicaron que se pusieron de acuerdo para robar a Davide Fervorini, de nacionalidad italiana, pero que no querían acabar con su vida, como plantean la fiscal y la acusación particular, y que se sienten "muy arrepentidos".

Según la fiscal, Fervorini murió a causa de la brutal agresión que sufrió en el alpendre la noche del 11 de septiembre, ideada por su amiga y el resto de los imputados: Adonay S.G., Rubén P.S., Alejandro A. S. y Wilson Enrique Q.B., para quienes solicita una condena que oscila entre los 28 y 34 años de cárcel por asesinato, robo con fuerza en vivienda habitada y contra la salud pública. Para la amiga de la víctima, las dos acusaciones piden que se le imponga una pena de 25 años, seis meses y un día de prisión por asesinato y robo con fuerza en casa habitada, y para el sexto acusado que figura en la causa, Layonel S.G., reclama cuatro años de cárcel por un delito contra la salud pública.

Frialdad


La fiscal destacó al Jurado la "frialdad" con la que actuaron y que Fervorini sufrió una emboscada en un alpendre de Barranco Seco donde pensaba que iba a tener una cita íntima con su amiga, quien se prestó de cebo para que la víctima fuera a ese lugar. Según la acusación pública, los cuatro imputados, que llevaban pasamontañas y guantes, atacaron de forma sorpresiva a la víctima, a la que primero le hicieron una llave "mataleón" para dejarlo inconsciente y después le pegaron patadas y puñetazos, le golpearon de forma contundente con un bate de béisbol y le arrojaron una piedra a la cabeza al menos en dos ocasiones. Después de matar al varón italiano, se fueron a comer una hamburguesa a Telde, que pagaron con 100 euros que le quitaron de la cartera, con el fin de hacer tiempo para poder entrar sin ser vistos en su casa, de cuya llave se apoderaron.

De la vivienda se llevaron un televisor, una barra de sonido, un reloj y numerosas plantas de marihuana, ya que no encontraron el dinero del traspaso de Davide, a quien además le quitaron el móvil. La acusada Sofhía, que según la Fiscalía incurrió en varias contradicciones, reconoció que actuó de "gancho" para robar a su amigo, al que conocía desde hacía tres años o más porque era drogodependiente y consumía en su local de La Isleta, y que le propuso el robo al hijo de su pareja, Adonay S.G., que se encargó de buscar a los otros tres acusados.

Dijo que el día de los hechos consumió droga y alcohol y no participó en la agresión ni la vio, pues se fumaba un porro mientras sucedía, y que solo vio a Rubén dando patadas a Davide Fervorini y que éste dijo que le iba a tomar el pulso por si estaba muerto. Además, explicó que cuando la detuvieron por estos hechos sintió alivio porque llegó a temer por su vida. El segundo acusado que declaró, Adonay S.G., reconoció que la novia de su padre le dijo que Fervorini vendía su club por 15.000 euros y propuso el robo a los otros tres acusados y el alpendre como lugar de la emboscada. "El plan nunca fue golpearlo" ni matarlo, solo querían dejarlo inconsciente e inmovilizarlo, indicó Adonay, quien señaló que vio a Rubén P.S. tirar la piedra en la cabeza al fallecido la primera vez, pues cuando se la arrojaron la segunda vez ya no estaba dentro del alpendre. Comentó al tribunal que esto no lo había contado con anterioridad porque su amigo estaba casado y tenía hijos, y habían quedado en culpar a Wilson Enrique Q.B. porque aún no lo habían detenido y podía abandonar España.

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