El acusado de matar a sus padres adoptivos y su abuelo en Guaza en marzo del 2018 se mostró arrepentido por el trágico suceso y pidió perdón a las familias de las víctimas y a todo su entorno. Además, como ha hecho desde el primer momento, reconoció la autoría de los hechos.

Con gran frialdad, expuso que la relación con sus madres era muy mala y conflictiva en algunos momentos. De hecho, en su declaración de esta mañana afirmó que su madre y su padre lo vejaban, lo humillaban e, incluso, lo explotaban en la finca familiar desde que tuvo 14 años. También se sintió resentido porque no le permitieron tener dos relaciones sentimentales.

Además, lo obligaron a hacer cosas que no quería, como estudiar ingeniería mecánica en Madrid.

Al acusado le dolió que su madre adoptiva, Carmen Martín Marante, le dijera que su madre biológica lo tuvo por capricho, por vicio, y que si eso le dolía, que se jodiera.