Tan solo el 30% de los alumnos matriculados en escuelas infantiles privadas de Tenerife ha vuelto a las clases. Se trata de datos proporcionados por la Asociación de Centros Infantiles de Tenerife (Acinte), que congrega a más de 25 centros de la Isla y que realiza ahora un balance agridulce de la primera semana de actividad. No obstante, los educadores infantiles destacan el buen regreso que han tenido los menores, a los que ya se les notaba con ganas de reencontrarse con sus compañeros y educadores. En este sentido, la presidenta de Acinte, Marina Amador, destaca que "la vuelta era importante para los niños porque les ha venido muy bien desde el punto de vista emocional, aunque ellos también se tienen que acostumbrar ahora a las nuevas normas".

El área metropolitana y el norte de Tenerife han experimentando una reapertura dispar de los centros. Aunque muchos de ellos contaban con una gran demanda por parte de las familias, que querían que sus pequeños regresaran a los centros infantiles, muchos de ellos finalmente no han llevado a sus hijos de nuevo a clase. Así, estos centros tan solo se encuentran al 30% de su ocupación, lo que pone las cosas muy difíciles a los empresarios tinerfeños. Casi todos los centros que han recuperado la actividad estos días lo han hecho con tan solo dos de los educadores de los que tienen en plantilla y con algunos servicios, como los de comedor, mermados por la escasez de trabajadores.

El problema generado por la escasa vuelta a las aulas se agrava debido a los ERTE que copan el sector. Por ello, los centros infantiles reclaman la posibilidad de prolongar los expedientes de regulación temporal de empleo para poder ir recuperando poco a poco la actividad sin que se produzcan grandes pérdidas económicas para estas empresas. "Con la cantidad de alumnado que reciben ahora las escuelas es imposible poder sacar a nuestros empleados de los ERTE", sentencia Marina Amador, quien no termina de comprender por qué la vuelta a las escuelitas se ha producido con tan escaso número de menores.

La educadora recuerda que estos centros cumplen con la normativa sanitaria y, de hecho, retrasaron su apertura hasta que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias no publicó las normas para la desescalada en estos centros infantiles de carácter privado. "Entendemos que las familias estén algo desconfiadas, pero cumplimos con todas las recomendaciones", explica Amador, quien añade que muchos de los educadores de estos centros se han sometido a test para comprobar que no están infectados con el virus. "Se trata de una medida que llevan a cabo los educadores de manera voluntaria y lo pagan ellos mismos a través de las empresas de riesgos laborales que tienen contratadas las escuelas", relata la presidenta de Acinte.

La portavoz de la asociación tinerfeña indica que el sur continúa siendo la zona donde menos centros han abierto sus puertas. La existencia de numerosas escuelas infantiles sin autorización por parte de la Consejería de Educación en esta zona provoca que sean pocas las guarderías que han vuelto a la actividad porque, además, no existe la demanda suficiente para que permanezcan abiertas y hagan frente a los gastos económicos que ello supone.

En este sentido, Marina Amador recuerda que incluso la escuela infantil municipal de Adeje permanece cerrada aún. La presidenta de Acinte indica que algunos de estos negocios esperan poder recuperar la actividad a partir del mes de julio, cuando aumente la demanda pero afirma que, tras esta primera semana de reapertura, las previsiones no siempre se cumplen.

A pesar de este regreso lento y extraño, las escuelas infantiles esperan que las familias vayan ganando en confianza durante las próximas semanas para que con la llegada del mes de julio sean diversas las escuelitas que decidan abrir de nuevo sus puertas. No obstante, ya son algunas las que han optado por interrumpir su actividad hasta el próximo mes de septiembre.