26 de abril de 2020
26.04.2020
Crisis del coronavirus

Hasta 265.000 niños canarios pueden salir de sus hogares durante una hora

Los progenitores tendrán que firmar un permiso para que otros adultos o empleadas del hogar acompañen a los menores | Los jóvenes de 14 años quedan excluidos

26.04.2020 | 00:03

Casi 265.000 niños y niñas residentes en Canarias podrán gozar a partir de hoy de un atisbo de libertad después de 42 días encerrados entre cuatro paredes. Durante una hora, los menores de 13 años podrán regresar a sus añoradas calles, correr por los parques o volver a disfrutar del olor de la tierra, siempre y cuando no sobrepasen el kilómetro de distancia de sus domicilios. Será un amago de regreso a su vida anterior, pues las restricciones continúan para evitar la propagación descontrolada del coronavirus. Nada de disfrutar de la playa todavía, ni de lanzarse por el tobogán o jugar un improvisado partido de fútbol con la pandilla. Todas esas actividades, así como los abrazos y los efusivos reencuentros, deberán esperar.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó, en su ediciñon de ayer, la orden del Ministerio de Sanidad que recoge las instrucciones que deberán seguirse en estos paseos diurnos y que arrojan una novedad, que sólo podrán disfrutar de ellos quienes no superen los 13 años, unos 6,2 millones de menores en toda España. Menos suerte han tenido los adolescentes a partir de 14 años, que tendrán que limitarse a realizar las actividades propias de un adulto, es decir, sacar al perro, hacer la compra o ir a por el periódico, siempre y cuando cuenten con el permiso de sus progenitores para llevar a cabo estos recados.

Otra de las novedades se centra en el acompañante de los niños, una tarea que podrá ejercer un adulto que viva con ellos en el mismo domicilio -tías o hermanos mayores, por ejemplo, ya que se recomienda que no lo hagan sus abuelos y abuelas por constituir una población de riesgo-, así como la persona empleada del hogar que los tenga a su cargo. Para ello, será necesario que cuenten con una autorización por escrito de los padres o tutor legal.

El resto de normas que deberán seguirse ya habían sido adelantadas por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el segundo vicepresidente del Gobierno español, Pablo Iglesias, después de la tormenta que se originó cuando, en un primer momento, el Estado aseguró que las salidas de los menores se limitarían a acompañar a sus padres al supermercado, la farmacia o el banco. Una medida polémica e incomprensible que apenas duró unas horas y que fue enmendada con el anuncio de que los menores podrán disfrutar de una hora de paseo al día entre las 9.00 y las 21.00 horas, aunque se recomienda que se aproveche la luz del sol y que las salidas no coincidan con las horas punta de entrada y salida del trabajo -para garantizar la distancia social-.

Durante este tiempo y sin alejarse más de un kilómetro del hogar, los menores podrán jugar, correr, saltar e incluso hacer ejercicio, siempre y cuando no interactúen con otras personas ni toquen superficies que puedan estar contaminadas -en el caso de hacerlo, se recomienda ser escrupuloso con la higiene y emplear agua y jabón o solución hidroalcohólica-. Los niños y niñas podrán llevar además sus propios juguetes y montar en bicicleta o patinete.

La labor pedagógica del adulto responsable resultará en todo momento esencial. Sólo se permitirá la presencia de una persona mayor de 18 años, que podrá hacerse cargo de un máximo de tres niños, con los que deberá mantener una distancia cercana para mantener la situación controlada en todo momento, especialmente con los más pequeños. La seguridad de las salidas dependerá de los acompañantes, que no deben olvidar que el estado de alarma persiste, por lo que las normas de higiene y distancia social persisten y han de ser garantizadas.

En este escenario, es mejor evitar jugar con las ilusiones de los niños y niñas porque sólo regresan a un estado de semilibertad. El Ministerio de Sanidad recomienda no generar falsas expectativas, explicarles claramente qué pueden y qué no pueden hacer, y resolver sus temores y dudas, siempre en función de su edad y circunstancias personales. Además, se debe tener en cuenta que la salida es una oportunidad nunca una obligación, por lo que si tienen temor o no desean salir, no hay que forzarles y si lo solicitan, habrá que interrumpir el paseo o hacerlo más corto. La idea es infundirles seguridad ya que salir a la calle aporta muchos beneficios para la salud de la población infantil.

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