10 de abril de 2020
10.04.2020
Crisis del coronavirus

El virus muta el peor año turístico de la década en el peor de la historia

Canarias vive su primera Semana Santa sin turismo desde que comenzó el desarrollo del sector hace 60 años

09.04.2020 | 23:27
La playa de Las Teresitas, completamente desierta en una imagen tomada ayer.
Semana Santa de confinamiento en La Laguna
Semana Santa de confinamiento en Santa Cruz

Iba a ser el peor año de la década y acabará siendo el peor de la historia. Con el mundo preocupado por si muta y se vuelve más letal, el coronavirus ya ha mutado profundamente el sector más importante -y con diferencia- de la economía canaria: el turismo. Los habituales días de Semana Santa, en que los muchos isleños de vacaciones se suman a las decenas de miles de visitantes peninsulares y extranjeros, son este año días de imágenes hasta hace nada impensables. Playas absolutamente vacías, complejos de apartamentos en los que el único huésped es el guarda de seguridad, cabras pastando en los jardines de los hoteles de Fuerteventura, piscinas sin agua, parques infantiles sin niños... Las postales se han transformado así en antipostales, en escenarios más propios de una hollywoodiense película apocalíptica que de una de las principales potencias turísticas de Europa. Un apocalipsis pasajero que se llevará por delante los más de 400 millones que se habrían facturado si los 600.000 viajeros que tendrían que haber venido a las Islas por estas fechas no estuvieran confinados en sus casas. Canarias vive así su primera Semana Santa sin turistas desde que en 1960 comenzara el desarrollo del sector. La primera en 60 años.

En términos de negocio, los dos primeros meses de 2020 -no afectados por la cuarentena global- no fueron precisamente buenos. El gasto de los turistas extranjeros se redujo en enero un 2,9%, para volver a reducirse en febrero un 1,9%. El nuevo ejercicio se estrenó así con dos caídas consecutivas de la facturación, algo que no se veía desde 2010, es decir, desde hacía diez años. En aquel momento, cuando comenzaba la fase más dura de la crisis que había estallado a finales de 2007 con las hipotecas basura, enero se cerraba con una pérdida de un 1,2%, que llegaría al 7,4% al mes siguiente. Desde entonces y hasta ahora, cabe insistir, nunca se había iniciado un ejercicio con sendas caídas de la facturación en los dos primeros meses del año. En total, el negocio turístico facturó 70 millones menos que a comienzos de 2019, lo que presagiaba un ejercicio difícil por la inminencia del adiós del Reino Unido a la Unión Europea -el temido brexit- y la previsible devaluación de la libra y por la ralentización de la economía alemana. No en vano son los dos países que más turistas envían a Canarias. Sin embargo, el que parecía condenado a ser el año de mayor contracción de la actividad de toda la década para sí lo quisieran hoy los hosteleros isleños. Basta comparar la pasada Semana Santa con la actual para darse cuenta de la magnitud del golpe que el coronavirus le ha asestado al turismo.

Lo que habría sido y no es

Estos días, tomando como referencia las cifras de 2019, deberían estar disfrutando de las playas, el clima y los paisajes de las Islas hasta 603.998 turistas. La mayoría, un total de 464.614, se hospedaría en hoteles y/o apartamentos, mientras que los restantes 139.384 se alojarían en segundas residencias de su propiedad, en casas de familiares o amigos y sobre todo en viviendas vacacionales. Cada uno de ellos pasaría en el Archipiélago una media de siete días -toda la Semana Santa- y gastaría en sus vacaciones -sin incluir el precio del vuelo, sino únicamente el gasto que redunda directamente en beneficio de la economía canaria- unos 665 euros. 665 euros en alojamiento, en bares y restaurantes, en actividades de ocio, en comida o en tiendas de souvenirs, por ejemplo. Así pues, entre todos gastarían un montante de aproximadamente 403,5 millones de euros. O lo que es lo mismo: el sector turístico facturaría 403,5 millones de euros.

Siguiendo los números de la Semana Santa de 2019 -que comenzó el 14 de abril con el Domingo de Ramos, mientras que la de este año se adelantó nueve días y arrancó el pasado domingo-, la mayor parte de turistas extranjeros serían británicos, seguidos de alemanes, españoles, franceses, irlandeses, belgas, holandeses e italianos. No obstante, los ingleses, escoceses y norirlandeses supondrían el 35% del total, con lo que 35 de cada cien visitantes vendrían del Reino Unido. Los germanos serían un 18%, de modo que más de la mitad de los turistas que deberían estar tomando el sol y paseando por el litoral del Archipiélago están ahora confinados en sus casas de Londres, Mánchester, Berlín o Múnich.

En cuanto al destino concreto donde pasar las vacaciones, el orden de preferencia es Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma, lo que está en sintonía con el dominio de la isla del Teide en el mercado británico. Hasta un 38% opta por Tenerife, mientras que un 25% lo hace por Gran Canaria; un 20%, por Lanzarote; 14%, por Fuerteventura; y algo menos de un 3%, por La Palma.

Un escenario muy grave

Todo lo anterior es, en resumen, lo que debería haber ocurrido en condiciones normales, pero de lo que en estos momentos carecen Europa y medio mundo es precisamente de normalidad. "El escenario actual es de extrema gravedad", admitía la consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Yaiza Castilla, la semana pasada. Tal es la gravedad que la propia Castilla le dibujó este miércoles a la ministra Reyes Maroto un futuro inmediato desolador para los hosteleros de la Comunidad Autónoma. Dando por descontado que la oferta de camas estará en verano en torno al 10% de sus posibilidades -básicamente para atender a los turistas locales- y que la gran mayoría de establecimientos continuará cerrada todo el año, la facturación perderá la friolera de 12.000 millones.

De esa cantidad, unos 3.200 millones corresponderían al subsector hotelero. Si se cumplen estos pronósticos, la economía de las Islas perdería el 28% de su Producto Interior Bruto (PIB), es decir, que por cada cien euros de riqueza que el tejido productivo canario genera al cabo del año en circunstancias normales, en estas nuevas circunstancias apenas generaría 72 euros. En este delicadísimo escenario, los más de 600.000 turistas y 400 millones perdidos en la Semana Santa, que en cualquier otro año serían una catástrofe, casi son ahora el menor de los problemas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Mapa Coronavirus España

Mapa Coronavirus España