Tenerife se encontró durante la pasada semana bajo los efectos de una de las calimas más potentes que se recuerdan en décadas, de hecho el polvo en suspensión no ha terminado de disiparse, aunque es evidente que la calima presente este miércoles es muy suave.

Cielos de otro mundo, problemas para respirar, tos, polvo por todas partes. La calima, que no solo es polvo en suspensión, también trae consigo polen, esporas y virus o bacterias, convirtieron a Canarias el pasado domingo en el lugar más contaminado del mundo. En las casas, y en los coches que han ocultado sus colores detrás de una fina capa marrón de polvo sahariano.

Desde este miércoles el polvo que permanece en la atmósfera de las Islas empieza a remitir y ante la previsión de buen tiempo miles de personas se han acercado a los espacios y túneles de autolavado de vehículos con el fin de devolverles su color original.

Una situación que ha generado una nueva crisis, las colas interminables en las estaciones de servicio de Tenerife que se ven desbordadas ante la afluencia de conductores que quieren devolver el brillo a sus vehículos.