02 de febrero de 2020
02.02.2020

Solo cinco de cada mil jóvenes canarios se gradúan en carreras tecnológicas

Los malos resultados en matemáticas influyen en el desarrollo de las competencias digitales. El tejido empresarial de las Islas reclama pocos profesionales TIC

02.02.2020 | 02:52
Alumnos de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de la Universidad de La Laguna.

Los peores en matemáticas se quedan a la cola en competencias digitales. Ese es el caso los estudiantes canarios. El dominio de las habilidades vinculadas con las ciencias y la aritmética están estrechamente ligadas con las preferencias por estudiar carreras en materias STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). En el Archipiélago, solo cinco de cada mil jóvenes de entre 20 a 29 años son graduados universitarios en esas materias -el segundo peor índice de España-, y la puntuación en las pruebas PISA de matemáticas en 2018 fue de 460 -el peor resultado del territorio nacional-. En el lado contrario de la balanza se encuentra La Rioja, que logró 497 puntos en matemáticas, y registra una tasa de 25,6 (por cada mil) graduados STEM. En la Unión Europea, en 2016 (último dato disponible), la tasa de universitarios en ciencias e ingenierías era del 16,5 y en España, en 2018, era de 12,8, según las cifras analizadas en un estudio de la Fundación BBVA.

Las mayores puntuaciones en el informe PISA van asociadas con una proporción más elevada de graduados universitarios STEM entre la población joven. Canarias, junto a las regiones del sur y Castilla-La Mancha presentan peores resultados PISA y una menor proporción de graduados STEM que el promedio nacional. Mientras, buena parte de las regiones situadas en el norte peninsular junto con Madrid, muestran un mejor comportamiento en ambos indicadores -excepto Galicia, Cantabria y Aragón que solo lo hacen en el primero-. La Rioja, y en menor medida Navarra y País Vasco, se sitúan a su vez en una posición sensiblemente mejor que la Unión Europea en ambos indicadores.

Para María Perera, presidenta de la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE) en Las Palmas, la relación de estos indicadores se produce porque el hecho de que los alumnos tengan buenos o malos resultados en una materia hace que se decanten por determinada rama profesional. "Coincide que los que no tienen una calificación destacada en matemáticas no optan por carreras con una alta carga científica", aclara Perera, quien imparte clases en el ciclo de Formación Profesional de Hostelería y Turismo.

Con el objetivo de paliar la situación, la docente considera imprescindible incentivar proyectos de innovación educativa porque "el sistema educativo se ha quedado caduco". Dado que en materias como matemáticas es básico el desarrollo de la lógica y el razonamiento es importante desarrollar la creatividad de los estudiantes y lograr que los alumnos se cuestionen las cosas para obtener mejores resultados. "Ha habido una evolución muy rápida de las tecnologías a nivel social y tenemos un alumnado que aprende de una forma completamente diferente a como se aprendía hace 40 años", explica Perera, quien reconoce que no ha dado tiempo de adaptar las metodologías a este tipo de estudiantes con lo cual se produce un descontento en los alumnos.

Tanto la presidenta de ANPE en Las Palmas como el psicólogo de Centro Duo Eduardo Hernández coinciden en que el desarrollo de las competencias digitales en las aulas se deben hacer de manera trasversal, para que los estudiantes asimilen conocimientos prácticos que puedan aplicar en su día a día, puesto que en todas las profesiones hay un aumento del uso de las tecnologías.

"El problema está en la inversión", denuncia Perera, "llevamos mucho tiempo intentando que se destine el 5% del PIB a la enseñanza, como recoge la propia Ley Canaria de Educación". Las ratios actuales en las aulas dificultan la correcta atención de los alumnos, que en la actualidad "requieren más contenidos prácticos que memorísticos". Parte de la inversión, considera la presidenta de ANPE, debería ir destinada a la mejora de las infraestructuras, para después empezar a dotar a los centros con material para que los alumnos alcancen un buen nivel en todas las materias y, especialmente, en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

En los últimos años, en las escuelas se ha empezado a normalizar el uso de dispositivos electrónicos, como las tabletas, y se realizan talleres sobre nuevas tecnologías. Sin embargo, no todas las familias tienen acceso a esas tecnologías, puesto que Canarias es una de las comunidades con un mayor nivel de pobreza. "Para que los menores desarrollen sus competencias digitales necesitan el equipamiento tecnológico y, sobre todo, docentes que dirijan el aprendizaje y les orienten para que hagan un buen uso de las tecnologías", señala Hernández.

Empresas TIC

El lastre de los malos resultados obtenidos en Canarias en matemáticas y ciencias no se queda en las aulas. Esta rémora llega hasta el plano empresarial de las Islas. El número de especialistas en TIC contratados por las empresas del Archipiélago está relacionado con la digitalización del tejido empresarial. En el Archipiélago, el 15,8% de las empresas han proporcionado formación en nuevas tecnologías y solo el 10,8% de las compañías emplean a especialistas TIC.

La media nacional es 2,6 puntos inferior a la de la Unión Europea -17,4% y 20%, respectivamente-. Entre las regiones que más destacan están Cataluña y Madrid, con porcentajes que rondan el 23%, mientras que las comunidades con menos proporción son Extremadura, Canarias y Castilla La Mancha, que se sitúan por debajo del 11%, casi la mitad de la media europea.

Las comunidades autónomas con mayor porcentaje de empresas que emplean especialistas TIC presentan también una mayor proporción de compañías que ofrecen formación TIC a sus empleados. Para este indicador los porcentajes son especialmente altos en Madrid (27,4%), Aragón (26%), Cataluña (25,6%) y País Vasco (24,2%) -por encima del promedio de la Unión Europea que se sitúa en el 23% y del promedio español que está en el 22,4%-. En las últimas posiciones de la tabla se encuentran Extremadura (13,8%), La Rioja (15,5%) y Canarias (15,8%).

Durante las últimas décadas, la revolución digital ha irrumpido en nuestras vidas y ha modificado nuestra manera de entender la vida, el consumo, el trabajo y las relaciones interpersonales. El informe de la Fundación BBVA detalla que cada vez hay más plataformas de participación ciudadana y de interrelación con las administraciones públicas a través de internet y aplicaciones móviles. La digitalización de las tareas en el puesto de trabajo hará necesaria la adquisición de ciertas habilidades para poder trabajar en entornos cada vez más computerizados y la búsqueda y contratación de trabajo se hará cada vez más online.

Habilidades digitales básicas

Más allá de los estudiantes, las competencias digitales de la población general de las Islas tampoco son muy boyantes. Solo el 51,4% de la ciudadanía canaria entre 16 y 74 años cuenta con habilidades digitales básicas, que actualmente son imprescindibles para realizar prácticamente cualquier trabajo. La Comisión Europea, a través de Eurostat, determina que España se sitúa en la media europea en el indicador global de habilidades digitales básicas con un 57,2% en 2019, si bien el dato último de la UE corresponde a 2017. Por comunidades autónomas destaca Madrid, con un porcentaje cercano al 67%, seguida de Cataluña (63%) y Navarra (62%). Regiones como Cantabria y País Vasco, algo más alejadas del dato de Madrid, presentan porcentajes de población con habilidades digitales por encima del promedio europeo y español. En el extremo opuesto, además del Archipiélago, destacan Galicia, Castilla-La Mancha y Murcia, con porcentajes de alrededor del 50%.

Dado que en España se registran importantes diferencias entre regiones en competencias digitales y su aprovechamiento a nivel empresarial, el informe recomienda que tanto las políticas como las iniciativas privadas potencien las oportunidades de la digitalización.

En este sentido, añade que no todo el mundo tiene la capacidad de utilizar las tecnologías digitales de manera óptima, lo cual entraña una nueva forma de desigualdad: una brecha digital que puede llegar a ampliar la desigualdad socioeconómica actual. En consecuencia, añade, es necesario poner el foco de atención en la educación, no solo entre los alumnos en el ámbito formal, sino también en el resto de la población (educación no formal e informal, formación continua, entre otros.), para además, combatir el desempleo, mejorar la productividad y reducir las desigualdades territoriales y sociales. Como conclusión, el estudio destaca que existe un amplio margen de mejora para alcanzar un mejor aprovechamiento de las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, y pasa por reducir la brecha digital y por potenciar las competencias digitales de los actuales y futuros trabajadores y ciudadanos.

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