15 de enero de 2020
15.01.2020

"La vulva tiene que ser tu mejor amiga"

14.01.2020 | 20:44
La terapeuta Laura Morán, días atrás en Guetxo, Vizcaya.

La divulgadora Laura Morán derrumba fábulas sobre el sexo en su libro 'Orgas (mitos)', editado por Next Door Publishers, un trabajo en el que desmonta igualmente bulos.

Psicóloga por vocación y sexóloga y terapeuta familiar y de pareja por convicción, Laura Morán (Guetxo, Vizcaya, 1981) asegura que la sexualidad está para disfrutarla y no para cumplirla. Su primer libro, Orgas(mitos), se centra en la sexualidad femenina. Firme defensora del "más vale informar y formar que curar", pide aumentar los conocimientos para vivir la sexualidad de manera placentera, saludable y, sobre todo, libre. Ser mujer (u hombre) no tiene que ver con tener vulva (o pene). Disfrutar a solas o en compañía de la sexualidad es mucho más que tocar y tocarse los genitales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la sexualidad es un aspecto central en la vida del ser humano. Pero la educación sexual, en el siglo XXI, sigue siendo más bien escasa.

Y da igual. Por dos motivos. Primero, porque seguimos reduciendo la sexualidad a las relaciones sexuales y entonces queda muy limitado. Segundo, porque lo asociamos por herencia judeocristiana al vicio, la culpa o la reproducción. Estamos en el siglo XXI e impera el discurso de la libertad, pero lo otro cala hondo.

No somos libres en el terreno sexual.

Para nada. Nos falta información con formación, que es lo que da lugar a la educación.

¿La escuela debería tener una asignatura 'ex profeso'?

De educación afectivo-sexual, sí. Puede haber sexo sin amor, pero no sin afecto, que es imprescindible porque las personas tenemos emociones. Este tipo de educación se debería dar en todos los ámbitos, en el cole y en la familia. Los chavales aprenden sobre geografía, arte e idiomas, ¿verdad? Pues con esto, lo mismo. En la escuela no solo aprendemos contenidos sino también a relacionarnos, a tener tolerancia y respeto. Cualquier contexto es perfecto para una educación sexual, ya sea reglada o no reglada. Como pasa con cualquier otro conocimiento.

Muchos padres y madres se agobian porque sus hijos pequeño se tocan los genitales.

Autoconocerse es normal y nos pasa a cualquier edad, desde que somos bebés. Gracias a las ecografías sabemos que los bebés tienen erecciones en el vientre materno. Los padres no se tienen que alarmar, es totalmente contraproducente. Si lo hacen es porque entienden la sexualidad infantil con ojos de adulto. Los niños no tienen madurez para saber cuándo un comportamiento es socialmente adecuado o no. Lo mismo que le enseñas a no tirarse pedos delante de la gente, pues hay que decirle también que uno se toca en la intimidad, que es una diversión que se practica en soledad. Así el niño y la niña no se sienten culpabilizados. No hablar de sexo a los críos y los adolescentes no hace que no lo experimenten, que no lo sientan. La sexualidad y el placer no tienen nada de sucio, perverso, vicioso, negativo o precoz.

Su libro deja claro que el órgano sexual más grande mide dos metros cuadrados.

La piel. En toda ella tenemos muchas zonas erógenas. Mucha gente conocerá algunas, pero ni se imaginará otras. Y todas ellas están gobernadas por el órgano más poderoso: el cerebro. Lo que pasa es que si reducimos las relaciones sexuales al coito creemos que la única zona sexual de nuestro cuerpo son los genitales y, en el caso de la mujer, también los pechos. Pero tenemos un mapa erótico-festivo mucho más amplio, el cuello, los muslos, los glúteos? Hay mucho camino por recorrer.

En el sexo no debería haber normas siempre y cuando no se lastime a nadie, ni sea fruto de la imposición.

Todo vale, siempre y cuando haya libertad y consentimiento. Tu libertad acaba donde empieza la del otro. Más vale preguntar. Con las normas intentamos ser normativos y encajar en un esquema.

A muchas mujeres, básicamente las pudorosas, les preocupa el olor de sus genitales, que no huelen precisamente a jazmín y avellana. ¿Cómo vencer el pudor?

Empezando a asumir información, todas las partes de tu cuerpo huelen. Y la parte genital huele de una forma determinada porque se segregan unas sustancias determinadas. Igual que los genitales masculinos. Manteniendo una higiene íntima normal, como la del resto del cuerpo, no necesitas nada más. ¿Verdad que no hay toallitas íntimas para hombres ni tampoco gel íntimo? Probablemente sea herencia de la menstruación y la sangre. Ahora bien, de ahí a que los genitales huelan mal o sean sucios? Hay colonias que cuestan un pastizal y huelen fatal. La vagina se limpia sola. No necesitamos meter nada. Y, por supuesto, no necesitamos duchas vaginales.

¿Duchas vaginales?

Sí, las hay. Como las lavativas antes del sexo anal. En fin. Es la sensación de que esa cavidad está sucia. Pero, claro, partamos de la base que hay gente que cree que el pis sale por la vagina. Señores y señoras, esa parte del cuerpo se limpia sola gracias a la flora vaginal. La única excepción es una infección, que sí produce mal olor. En ese caso, cuando además no tienes ganas de sexo, se trata y punto.

Muchas de sus pacientes le cuentan que no se han mirado nunca.

De ahí lo que comentaba de que hay gente que piensa que chicos y chicas tenemos los mismos agujeros. Y no. Nosotras tenemos uretra, vagina y ano. Y ellos, uretra y ano.

Afirma que la hipersexualidad no existe. Lo que existe es la adicción, que no está condicionada por la libido sino por la obsesión. ¿Estamos delante de un problema?

Como con cualquier tipo de adicción. Si no la practicas te genera malestar y para aliviarlo haces algo con impulsos irresistibles. Lo mismo sucede con las compras compulsivas, las drogas o la ludopatía. Se tiene que tratar. Y no con un experto en sexualidad sino en adicciones.

El orgasmo es benéfico para la autoestima. Igual que un baño, un buen libro, ir al gimnasio o al spa. La actividad sexual tiene efectos positivos comprobados, incluso en la salud.

Genera endorfinas, genera bienestar. Lo mismo que cuando comes algo de chocolate. Un orgasmito u orgasmazo es una experiencia maravillosa y gratuita. No sabemos el poder que tenemos. El sexo es autoconocimiento, autoestima, salud, bienestar y comunicación. En mi libro digo que ya podemos decir que tenemos que masturbarnos o follar por prescripción médica.

Si no dormimos, nos morimos. Si dormimos poco, tenemos problemas de salud. ¿Qué pasa si no tenemos sexo?

Si reducimos sexualidad a relación sexual, nada. Se puede vivir sin sexo. Igual que puedes vivir sin comerte un tomate o un bombón. Pero si extendemos la sexualidad a todo lo que entraña que es lo dice la OMS, no podrías vivir sin sexualidad porque está constantemente en tu identidad y en tus relaciones personales sociales y afectivas. Te generará malestar. Vas a estar mal. Es importante que las relaciones sexuales sean saludables. Habría que entender la sexualidad como lo que es, algo muy amplio. Lo mejor es que sea algo equilibrado y que la sociedad te respete como eres.

Estamos en un momento político complicado. De vez en cuando recorre España un autobús de una organización que dice que los niños tienen pene y las niñas vulva.

Es la manera de reducir la sexualidad a los genitales. A mí ahora me ponen un pene y no me convierto en hombre. Es reducir una identidad a una mínima parte del cuerpo.

El clítoris no forma parte del proceso reproductivo y la ciencia no lo ha estudiado.

Hay confusión respecto del tamaño y ubicación. Muchas personas llaman clítoris -que, en realidad, tiene de media nueve centímetros- a lo que de hecho es su parte externa. Como el resto del órgano, está muy inervado (tiene muchas terminaciones nerviosas) y es extremadamente sensible. Su estimulación es la que nos permite alcanzar el orgasmo con más facilidad. El clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya función exclusiva es proporcionar, dar, proveer y facilitar placer.

Usted anima a las mujeres a conocer su cuerpo. De hecho, se mofa de la RAE por definir vulva como conjunto de partes que rodean la abertura externa de la vagina.

Me mofo desde el cariño. Pero, a ver, la sexualidad se vive a través del cuerpo, así que conocerlo es esencial. Lo mismo que nos vemos la cara, los poros, las arrugas? ¿por qué no hacemos lo mismo para saber cómo son nuestros labios mayores y nuestra abertura vaginal? Es una parte muy importante del cuerpo, como las manos o la cara. Animo a las mujeres a que conozcan su cuerpo y no lo rechacen. La vulva tiene que ser tu mejor amiga. Si quieres pasártelo bien con ella, no puedes odiarla.

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