03 de enero de 2020
03.01.2020

La fuerza imperial toma Pediatría

Los personajes de 'Star Wars' alegran la tarde a los niños ingresados en el hospital de La Candelaria | De Darth Vader a los 'jawas', despiertan la ilusión de padres y sanitarios

03.01.2020 | 01:56
La fuerza imperial toma Pediatría
Snow troopers y guardias con la niña Amina.

Desde una galaxia muy lejana llegan para ocupar la planta de Pediatría del hospital de La Candelaria. El lado oscuro, en forma de fuerza imperial de Tenerife, visita el centro sanitario para alegrar la tarde a los niños ingresados. Por fortuna, pocos, pero tanto ellos como sus papás y mamás o el personal disfrutan de un rato diferente. También pacientes adultos, que por un tiempo, seguidores o no de la saga fantástica imaginada por George Lucas, se nutren con la ilusión de una particular atmósfera. Entre las fotos de los móviles, entradas a la habitación o desfiles llenos de marcialidad, 'La guerra de las galaxias' llega al hospital.

El lado oscuro se apodera durante un rato de la zona de Enfermería de la planta pediátrica del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria. Los snow troopers toman el teléfono mientras los sanitarios auscultan a Darth Vader -ay, esa mala respiración crónica con ruido de fondo-, el líder, todo de negro, y los guardias imperiales se toman la tensión. El escenario y los actores forman una tarde diferente en el centro sanitario de Santa Cruz. Han llegado allí los miembros de la Fuerza Imperial de Tenerife para hace disfrutar a los pequeños ingresados. También a sus padres, a otros pacientes adultos y al personal sanitario. David, Tere, Krystal, Alba, Natalia, Fernando... Ellos están de guardia en este turno y se lo pasan pipa con el universo Stars War. Sus niños pasan hoy un rato diferente. Ellos y el resto de los presentes también porque se nutren de algo que marca estas fechas y se pierde con el tiempo: la ilusión.

Desde una hora antes del inicio de la ruta se preparan a conciencia los protagonistas de esta peculiar Guerra de las Galaxias. Uniformes muy logrados. Una quincena de miembros de la Fuerza Imperial conquista el hospital.

Desde el oscuro Lord Vader a los pequeños jawars, el guardián del Emperador, totalmente de rojo, o los guardias, de blanco inmaculado. Perfectamente caracterizados, despiertan la atención desde su aparición en el hall. "Qué chulo" o "qué guapo" son las expresiones más oídas mientras algún espontáneo se acerca para sacarse la foto de grupo delante del cartel que invita a donar sangre.

Los teléfonos móviles se disparan para plasmar el momento mientras continúa el recorrido que lleva a la particular comitiva, entre la marcialidad de un colorista desfile, al solarium de Pediatría.

Ver las caras de Perla, de dos años y medio, y de Amina, de siete, cuando entran los visitantes vale por toda la tarde. Impacto, sorpresa, incredulidad, susto y llanto. Así, todo seguido. Hasta que se calman por la serenidad de sus madres, Elena y Camille, muy emocionadas. Igual que las voluntarias de la Asociación Pequeño Valiente. Más fotos de móviles porque no todos los días se tiene la oportunidad de tener una imagen con la fuerza imperial. "Que vengan más porque esto a veces es muy aburrido", resumen.

En el control de Enfermería los galácticos se desatan. Grandes y chicos. También los anfitriones que pronto buscan un fonendoscopio para auscultar al líder de negro. Mientras, los guardias se toman la tensión o cogen los teléfonos para recibir llamadas desde el lado oscuro, preocupados por el estado de Vader. Tranquilidad: mantiene su mala salud de hierro con esa respiración jadeante tan característica. Muy suya.

Los enfermeros deciden que ha llegado el momento de rendir un tributo a la embajada de las estrellas. Para ello tararean la melodía que ha hecho mundialmente famosa a la serie de nueve películas en tres trilogías. El tachán tachán con la música de John Williams, o algo parecido, pone muy en situación aunque uno no sea muy aficionado a Star Wars.

La visita a una habitación, previo permiso de los pacientes, muestra cómo llaman la atención vestuario, armas y atrezzo a grandes y chicos. Más fotos en teléfonos móviles para la posteridad y el recuerdo. Un saludo final antes de salir: "Mucha fuerza". Hace falta.

La ruta acaba en la sexta planta Norte, Hematología, donde los adultos toman el relevo de los niños. Con el mismo entusiasmo por la presencia del grupo. Ellos están muy metidos en el papel. Jesús defiende que, aunque se llama así, él es un snow trooper y un Darth Vader de joven aclara que él es un chico y no una chica como cree una enfermera.

Los pequeños jawars, en realidad otros niños, disfrutan con sus rifles y el punto de luz que como único ojo sale del fondo de sus túnicas. Y el médico militar de la expedición interestelar, único que realmente da la cara porque al resto no se le reconoce, no duda en coger una mascarilla y completar su disfraz, que no lo es, sino la inmersión en otra realidad. Ellos se creen la recreación.

De nuevo en el control de Enfermería se vive otro momento especial. Una sanitaria insiste en hacer una vídeo llamada para que su hija, Alexia, pueda ver a estos personajes, entre sus favoritos. La chiquilla flipa desde casa cuando su madre recorre a través del teléfono móvil todo el elenco de estos guerreros de las galaxias que visitan La Candelaria.

Poco a poco se retiran hacia la salida. Con la preocupación de que "la policía no nos haya multado la nave". Está aparcada fuera.

La visita ha concluido después de una hora y media intensa en la que se ha impuesto una potente energía en un doble sentido. El del grupo de la Fuerza Imperial de Tenerife y el de la gran familia que se crea en un gran hospital. La mirada de los pequeños, cargada de ilusión, es motivo más que suficiente para estar aquí. Vienen unos días que de mayor se entienden cada vez menos y que siempre se deben afrontar con la mirada de un niño. Como este reportaje. No hay otra manera. Que la fuerza te acompañe.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Viajar en Navidad

Cosas que solo puedes hacer en Canarias

Firma BeContent

En Canarias puedes dejar volar tu imaginación y dejarte llevar para descubrir cosas que en otra parte del mundo serían impensables