16 de diciembre de 2019
16.12.2019
Canarias

Las olas alcanzan la avenida de Garachico

Las previsiones de inundación se cumplieron durante la tarde, cuando el oleaje anegó en varias ocasiones la principal vía del municipio y de acceso a la Isla Baja

16.12.2019 | 20:00
Fuerte oleaje en Garachico .
El mar entra en la Avenida Marítima de Garachico
Alerta por fuertes vientos y oleaje en Canarias el lunes 16 de diciembre de 2019
Las olas alcanzan la avenida de Garachico

Las olas volvieron a inundar ayer la avenida marítima de Garachico, que ya se encontraba desalojada y cerrada al tráfico cuando el oleaje la anegó parcialmente en varias ocasiones. Las previsiones de la boya de control del estado del mar en la costa de este municipio de la Isla Baja se cumplieron y las inundaciones se repitieron desde poco antes de las tres de la tarde hasta bien entrada la noche.

Desde primera hora de la mañana, el Ayuntamiento de Garachico acogió una reunión de coordinación con representantes de las administraciones públicas y los cuerpos de seguridad y emergencias para preparar una jornada que se esperaba aún más difícil. El alcalde, José Heriberto González (CC), aseguró que "nunca antes" se había celebrado una reunión de este nivel para coordinar todos los efectivos disponibles, lo que interpretó como "un cambio muy necesario, ya que aquí estábamos acostumbrados a enfrentarnos a esto solos y casi sin medios".

A la concienciación del resto de administraciones públicas se sumó la actuación de vecinos y empresarios de las zonas más expuestas al mar. Tras lo ocurrido en los días 17 y 18 de noviembre de 2018, cuando el oleaje causó graves destrozos en el municipio, el aviso de fenómenos costeros adversos se tomó muy en serio.

Todos los negocios de la zona adoptaron medidas desde temprano y, en algunos casos, continuaban reforzando las puertas de sus establecimientos hasta las primeras horas de la tarde. Fue el caso de Carmelo, que aún colocaba tablas, puntales y sacos de arena para reforzar la puerta del Almena Kebab a las 17:00 horas.

"El año pasado las olas entraron cuando teníamos clientes dentro. Hasta aquí nunca habían llegado, pero en noviembre nos reventaron las puertas y ahora estamos tomando las medidas que podemos", explicaba a EL DÍA mientras instalaba contrarreloj un puntal a modo de ariete para asegurar una gran puerta de madera.

Tomás Pérez, de la arepera El Roque, ya sabe lo que es perder su negocio, y único medio de vida, en una sola noche. Por eso ayer no se limitó a reforzar los huecos del local. Literalmente lo vació. Desmontó por completo su negocio y puso todos sus enseres, muebles, mercancía y maquinaria a buen recaudo. "No me podría permitir que las olas volvieran arrasarlo todo y decidí vaciar el local. Y lo hice en unas cuantas horas gracias a la ayuda de muchísimos vecinos", explicaba agradecido.

La preocupación animó Tomás a vaciar la arepera El Roque en apenas dos horas y media: "Ahora me queda esperar que pase el temporal para volver a montarlo todo y poder abrir lo antes posible. Pero al menos tengo la tranquilidad de saber que la mayoría de las cosas están a salvo".
En el bazar Báez, Daniel miraba al mar desde la puerta del local, protegida por una pequeña montaña de bolsas de arena: "El año pasado el bazar sufrió muchos daños, así que hemos hecho todo lo posible para tratar de evitarlos y esperamos que, con el favor de Dios, no sea nada en comparación con lo que ya vivimos".

El propietario del bazar Báez también sacó buena parte de su mercancía en las horas previas a la pleamar y reconocía vivir horas de "incertidumbre total, con un nudo en la boca del estómago". Su deseo, compartido por todos, "que quede en un susto nada más".

Sonia Lobenstein, del Gara Hotel, observaba desde su terraza el ir y venir de las olas que inundaban las piscinas de El Caletón y, en ocasiones, la avenida, justo enfrente de la puerta trasera de su establecimiento. "El año pasado una ola nos reventó esa puerta a las tres de la mañana y el agua entró prácticamente hasta la mitad del patio –recordaba–. Ahora la tenemos asegurada por los dos lados y esperamos que no se vuelva a repetir, aunque afortunadamente no sufrimos daños graves".

Lobenstein recorrió la avenida por la mañana en compañía de su marido para comprobar "cómo estaba la gente". Reconoce que vio de todo: "Mucha preocupación, pero también morbo, aunque sobre todo se te partía el alma al ver el agobio de la gente del Fragola, El Roque o el edificio Tomé Cano. ¿Cómo tiene que estar una persona para decidir vaciar por completo su local como hizo el señor de la arepera? Cuesta mucho imaginarse una preocupación y una impotencia tan grandes".

En el popular Bar Sioux, abarrotado de vecinos y curiosos que se acercaron a ver el oleaje, la preocupación era menor. Santiago, que atendía la barra, tenía claro que incluso en la adversidad surgen las oportunidades de negocio: "El año pasado ya nos entró una ola y nos desarmó todo, pero hasta que yo no vea entrar agua no cierro las puertas".

El alcalde valora que la mayoría vecinos "están ahora más concienciados y eso nos ayuda mucho". Pone como ejemplo el edificio Tomé Cano, que tuvo que ser desalojado en la noche del 17 al 18 de noviembre de 2018, y de nuevo diez días después, tras detectarse daños en la estructura. A mediados de octubre, el edificio pudo reabrirse, pero ayer muy pocos vecinos optaron por quedarse en el inmueble. Y eso restó muchas preocupaciones.

Tras el cierre y desalojo de la avenida, Garachico pasó una tarde de relativa tranquilidad, con el caos de tráfico como principal complicación. Como ocurre cada vez que se cierra esta vía, prácticamente todo el tráfico ligero y pesado que entra y sale de Buenavista del Norte y Los Silos debe pasar por las estrechas calles del casco.

Las olas empezaron a saltar a la avenida poco antes de las tres de la tarde. Las inundaciones esporádicas continuaron hasta por la noche, con especial incidencia tras la pleamar de las 16:00 horas. Al cierre de esta edición no se habían producido daños importantes en la Villa y Puerto, pero toda la atención, la preocupación y los temores se centraban en la pleamar de esta madrugada.

Propuesta de CC en el Cabildo

El grupo de CC-PNC del Cabildo de Tenerife anunció ayer que presentará una moción en la próxima comisión de Gestión del Medio Natural y Cooperación Municipal para "establecer un procedimiento de protección específico para la carretera TF-42 de Garachico ante fenómenos costeros".

CC-PNC considera necesario elaborar e implantar un procedimiento de actuación ante los fenómenos costeros en la avenida marítima de Garachico en el marco del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Tenerife, que incluya "medidas preventivas y operativas".
Los nacionalistas abogan por establecer "un marco de coordinación a fin de que todas las entidades públicas y privadas participen en la elaboración de ese procedimiento, con especial atención a las necesidades que tenga el Ayuntamiento de Garachico".

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