01 de noviembre de 2019
01.11.2019

Tenerife sufre ahora cuatro veces más olas de calor que hasta 1994

El progresivo envejecimiento de la población hará a las Islas aún más vulnerables al calentamiento global | Los isleños desconocen los planes de emergencia por altas temperaturas del Gobierno canario

31.10.2019 | 23:51
El investigador Emilio Cuevas muestra parte del equipamiento del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, dependiente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) .

Tenerife sufre hoy el cuádruple de olas de calor que las que tuvo que soportar hasta 1994. Y, atendiendo a que en los próximos años serán más frecuentes e intensas debido al efecto del calentamiento global, debe ser una prioridad del Gobierno insular concretar planes de adaptación. Una hoja de ruta para evitar sus riesgos asociados, que van desde desmejorar la salud de los ciudadanos hasta poner en jaque el modelo productivo de la Isla.

"Las olas de calor son el peligro meteorológico que más muertes prematuras ha provocado en el Archipiélago". Así lo constata un estudio titulado Perspectives on contentions about climate change adaptation in the Canary Islands. A case study for Tenerife, liderado por el doctor en economía aplicada Yeray Hernandez del Joint Research Centre (JRC), que expone que, hasta 2007, se registraron 13 muertes prematuras en las Islas debido a las olas de calor. El estudio, en el que participa el físico Emilio Cuevas, del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, dependiente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), pone de relieve, además, las graves consecuencias que emanan de la interacción de estos episodios con la calima y la contaminación del aire. Un cóctel de eventos atmosféricos que tiene consecuencias tanto en los ecosistemas como en la salud de la población. Las personas más indefensas ante estos riesgos son las mayores. Por esta razón, y teniendo en cuenta que la población canaria mayor de 60 años crecerá casi un 38% hasta 2033 -según datos del Instituto Nacional Estadística (INE)-, se puede determinar que Canarias, y concretamente Tenerife, tendrá una vulnerabilidad "muy alta" a estas y otras consecuencias del calentamiento global.

Asimismo, las olas de calor contribuyen a acrecentar la contaminación atmosférica, que, a su vez, provoca que el aire esté más cargado de ozono troposférico. Un precursor de contaminantes tales como óxidos nitrosos, monóxido de carbono o hidrocarburos, principales culpables del incremento de la morbilidad de la población. Son varias las investigaciones que han reafirmado la relación entre las concentraciones de ozono troposférico y la mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Pero va más allá, puesto que además es el causante de 20.000 muertes prematuras al año en Europa. Se estima que para 2050, los fallecimientos relacionados con las altas temperaturas asciendan a más de 120.000 al año.

Impactos en todos los ámbitos

La población, sin embargo, no es la única afectada. El incremento de las temperaturas en estos periodos específicos va a afectar al transporte, el trabajo y la vivienda y, consecuentemente, a la economía canaria. Así, el calor hará que las viviendas y el transporte público sean incómodos y que los trabajadores tenderán a reducir su productividad. Todo ello, además, aderezado con un mayor consumo de energía necesario para enfriar estos habitáculos. La investigación, además, relaciona esta situación con la baja protección con la que cuentan las viviendas canarias.

Tan solo el 10,2% cuentan con una instalación de aire acondicionado. Pero es que el 11,6% no tiene las ventanas aisladas y el 7,6% tiene problemas eléctricos. Además, ocho de cada diez casas en la isla no están preparadas para afrontar un episodio de altas temperaturas debido a su baja calificación energética.

Canarias, a pesar de todo, ha entendido la virulencia de estos eventos climáticos extremos. De ahí que cuente con un plan de protección civil cuyo objetivo es preparar a la población ante las olas de calor. Unos planes de los que se podrían aprovechar muchas medidas para redactar un plan de adaptación al cambio climático, pero que la mayoría de los canarios desconoce. Para paliar esta situación, los investigadores instan al Cabildo a realizar más campañas informativas que proporcionen visibilidad a las medidas de autoprotección que los ciudadanos pueden tomar ante un evento de este tipo.

No incrementa la resiliencia

El problema es que las medidas que han tomado los gobiernos canarios, tanto autonómico como insular, "nunca han estado orientadas específicamente a incrementar la resiliencia contra las olas de calor, las intrusiones de polvo sahariano o el cambio climático, ni tampoco para tratar sus posibles interacciones". Por esta razón, insisten los investigadores firmantes, Tenerife necesita "construir escenarios" de adaptación al cambio climático que estén focalizados en la energía, la agricultura y la dependencia alimenticia. Asimismo, constatan la necesidad de que la isla aumente su inversión en investigación y desarrollo con los ojos puestos en el desarrollo de mejores herramientas de predicción temprana de los eventos meteorológicos extremos. Las principales conclusiones de este experimento realizado en Tenerife se están utilizando para elaborar un nuevo informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), donde ya aparece mencionado en al menos cinco ocasiones. "Tenerife es un laboratorio natural para este tipo de experimentos", explica Emilio Cuevas, que concluye que su "complicada orografía" unida a sus microclimas y su condición de isla, le hace tener un valor especial para este estudio.

Izaña coordina la medición española del CO2

El Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, dependiente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), será el encargado de coordinar en España una red de observación del ciclo del carbono para toda Europa. Así lo adelantó el investigador Emilio Cuevas, que afirmó que esta red se incorporará a la The Integrated Carbon Observation System (ICOS). Una red europea que vigila el nivel de dióxido de carbono que se acumula en la atmósfera, el océano y los ecosistemas de cada país.

Los socios de esta red en España, la primera que se pone en marcha en este sentido, serán, además del Centro de Investigación de Izaña, la Plataforma Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). "Hasta ahora España no ha estado incluido en la red", explica Emilio Cuevas, que afirma que esta será la primera vez que España monitorice de forma coordinada los niveles de carbonos que se registran en toda España. Un campo en el que además, el propio centro está mejorando. Ejemplo de ello es que los investigadores de Izaña se encuentran imbuidos en el desarrollo de un proyecto para medir las emisiones "reales" de Madrid. "Hasta ahora los datos se han dado con cifras estimadas, pero a medida que vamos mejorando la tecnología podemos conocer cuánto emiten realmente las ciudades y qué medidas tomar para reducirlas", insiste el investigador.

ACCIONES A TOMAR

A raíz de este estudio, se realizó uno posterior donde de forma participativa se llegó a consensos sobre las acciones a tomar para reducir la vulnerabilidad de la isla ante la crisis climática.

Pacto de los alcaldes. El estudio advierte de que el Cabildo de Tenerife debe "prestar mayor asistencia a los ayuntamientos más pequeños", de modo que puedan elaborar eficazmente sus planes de acción. Además, insta al gobierno insular a "abordar la configuración urgente" de una estrategia insular frente al cambio climático.

Energía. El estudio considera que las fuentes de energía en Tenerife -y en Canarias- deberían ser "predominantemente de origen renovable". Para ello, se deben poner en marcha políticas públicas orientadas a incrementar los estándares de eficiencia energética en los edificios mediante estrategias bioclimáticas, promover e incentivar el uso y la instalación de energías renovables,e identificar de forma conjunta los proyectos que se puedan acometer en relación a la energía geotérmica.

Pobreza. A tenor de que los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme entre los diferentes grupos sociales, el estudio remarca que es necesario "reducir la inequidad y los problemas de exclusión". Es fundamental, en este sentido, que los costes de las acciones tendentes a mitigar los efectos de la crisis climática no recaigan en los estratos más vulnerables. De ahí que "todos los estudios" acerca que de los impactos del calentamiento global deban ir acompañados de un análisis detallado de sus efectos redistributivos, así como medidas de acompañamiento para los colectivos vulnerables.

Sector primario. Es necesario diseñar y explicitar una estrategia de autoabastecimiento alimentario para Canarias. En este sentido, se concluye que el sector tendrá que estar preparado para explotar aquellos cultivos, variedades y razas que mejor se adapten al cambio climático. Asimismo, es necesario apoyar "la ampliación de producciones ecológicas y de bajo impacto ambiental", poniéndolo en valor en los mercados insulares.

Transporte terrestre. "Hay que volver a la ciudad compacta (pero porosa, con zonas verdes y de densidad controlada) y favorecer un modelo económico que genere empleo próximo (evitar la polaridad bicéntrica sobre el área metropolitana y las zonas turísticas del sur)". Así lo destaca esta investigación que incide en que las necesidades de transporte en la isla pasan por mejorar la movilidad urbana, el uso de la bicicleta y el transporte público. Asimismo incide en que "los carriles bus-VAO deben ponerse en funcionamiento sin demora" en las dos autopista de la isla.

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