24 de octubre de 2019
24.10.2019

Albert Espinosa usa su vida como ejemplo de que "perder es ganar"

El creador catalán muestra en la apertura del II Foro 'Hablemos de Educación' "la fuerza" que le dio su "madre canaria en el hospital para lograr los sueños"

24.10.2019 | 00:42
Imagen del auditorio del Espacio CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife completamente lleno para presenciar la conferencia de Albert Espinosa.

Albert Espinosa (Barcelona, 5 de noviembre de 1973) ha abierto el II Foro de CajaCanarias Hablemos de Educación con la explicación de una premisa que ha guiado toda su vida: perder es ganar. Porque cada supuesta pérdida ha derivado en ganancia a partir de la experiencia vital de quien tuvo como colegio el hospital hasta terminar siendo ingeniero industrial, pero sobre todo creador. Enfermo de cáncer entre los 14 y los 21 años perdió como consecuencia una pierna, un pulmón y parte del hígado. Además de los siete amigos con los que formó pandilla cuando estaba ingresado. Sobrevivió pese a que solo le dieron un 3% de posibilidades. Albert hilvana su discurso con eje en la figura de su "madre hospitalaria canaria". Apenas da detalles de ella -92 años, tres maridos, 14 trabajos y 3 hijos- pero le marcó para siempre.

Un auditorio abarrotado -la sala anexa también- sigue la conferencia, moderada por el periodista Le Santisteban, del guionista de la exitosa y autobiográfica serie televisiva Pulseras Rojas.

Simpático, didáctico y con un discurso lleno de anécdotas, Espinosa hace cómplice al público y arranca sus risas. Desde un punto de partida con frases como "No he perdido una pierna, he ganado un muñón"; "al perder la pierna izquierda siempre me levanto con el pie derecho" o "tengo un pie en el cementerio".

A su madre hospitalaria canaria le prometió "venir a Tenerife al menos 15 días cada año y he cumplido". También confiesa sus malos momentos y haber "llorado mucho". Añade: "Se puede perder casi todo: amigos, pareja...".

El día 23, valora, "me ha marcado porque un 23 de abril perdí la pierna. Pero como decíamos los compañeros del hospital no somos cojos, somos cojonudos". Esos amigos, la mayoría ya fallecidos, le dieron "3,7 vidas -más la mía son 4,7- según el pacto que hicimos para seguir a nuestra madre". Ellos protagonizaron la serie -el personaje del señor Benito era la madre- y antes Cuarta Planta, la película de Antonio Mercero "gracias a un cúmulo de casualidades como casi todo en mi vida porque creo que incluso los errores son aciertos fuera de contexto".

Su gran pasión por el Barça

Recuerda su gran pasión, el fútbol y a su equipo, el FC Barcelona. Relata: "Jugué hasta los alevines y siempre digo que era bueno por que nadie puede demostrar lo contrario". Refuerza la idea de que "creer es crear" porque "si crees se creará". Por eso, valora, "pude conocer a Steven Spielberg que lloró cuando le dije que mi madre canaria había adivinado el futuro". "Ella, continúa, me regaló el libro De profundis de Oscar Wilde porque decía que me parecía a él. Le pasa de todo (malo) pero no cae en el pozo".

Espinosa anuncia su retirada: "Esta es mi penúltima conferencia, la última será en el pueblo del cirujano que me amputó la pierna y dejó en el muñón el diseño que consensuamos. Me queda una serie que empecé a rodar en Barcelona el día 14 (inicio de los disturbios por el procés) centrada en los chicos de Salud Mental que estaban junto a nosotros en el hospital, unos espabilados. Además de una película que rodaré en Canarias y tres libros". Lo enumera con detalle, explica, porque "un médico me dijo que a los 42 años me rompería la cadera y así fue, en un concierto de Franco Batiato. Y que a los 50 termine lo que tenga que hacer porque mi cuerpo será el de un anciano de 90. Me quedan cuatro".

De la rotura de cadera también sacó una buen experiencia: "Durante mes y medio conviví y conocí a mi madre biológica con la que tenía poca relación". "Mi madre canaria y los pulseras rojas, apostilla, me han dado la felicidad. Uno de ellos siempre decía ama tu caos en el sentido de la diferencia. Y lo intento aplicar".

Albert bromea hasta de su pierna ortopédica: "He tenido varias y esta, electrónica, me la donaron en Alemania. Vale 45.000 euros, me piden que nombre a la empresa y nunca lo hago. ¿Para qué si ya tengo la pierna?". Espinosa concluye como un niño travieso con una anécdota que parece cuestionar la filosofía anterior pero solo es un juego: "Me encuentro mal porque ayer comí un pesto que no estaba bueno. No he visto aún la ganancia por ningún lado pero seguro que la tiene. Una primicia: no vuelvo a probar el pesto en mi vida".

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