Hace casi tres años que el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional investigaba a José Antonio Luis Aguiar por su posible relación con la muerte violenta de Adoración de la Cruz Vera Rodríguez, una persona que figuraba como desaparecida desde el año 2013 a raíz de la denuncia interpuesta por su hija. Como publicó EL DÍA el 5 de noviembre de 2016, los agentes apuntaban a dicho delincuente y toxicómano como presunto autor de la desaparición y asesinato de dicha ciudadana de Santa Cruz de Tenerife, a la que, en realidad, nadie había visto desde mediados de 2009. Curiosamente, Adoración fue maltratada hasta la muerte en la Pensión Padrón, en el número 114 de la avenida Islas Canarias de la capital tinerfeña.

En ese hostal y en la misma habitación, la 306, José Antonio también acabó de forma brutal con la vida de Ángel Bermejo Beltrán, el exmilitar cuyo esqueleto fue hallado entre dos colchones en agosto de 2010 sin que nadie lo hubiera echado en falta. Luis Aguiar fue condenado a 17 años de cárcel por ese asesinato, una pena por la que continúa en la cárcel.

La Policía Nacional informó ayer de que José Antonio, de 44 años y con más de 30 antecedentes policiales y penales, fue detenido formalmente por el caso de Adoración de la Cruz.

El 7 de julio de 2016 se produjo un incendio en una ladera del barranco de Santos. Mientras los bomberos sofocaban las llamas, bajo el puente Javier de Loño (que enlaza los barrios de Salamanca y La Salud), dos jóvenes se toparon con un petate dentro de otro, en el cual habían restos humanos. Los testigos avisaron a miembros de la Unipol y estos, a su vez, a la Policía Nacional. El Grupo de Homicidios recibió la confirmación de que los huesos pertenecían a una mujer y trataron de vincular los mismos con la desaparición de Adoración de la Cruz.

Durante la inspección ocular de la habitación donde fue asesinado Ángel Bermejo, los agentes de la Brigada de Policía Científica encontraron restos de sangre en el techo que no correspondían a la de dicho hombre.

Al analizar el ADN extraído de los huesos localizados en el petate y la muestra sanguínea del dormitorio 306 de la Pensión Padrón se comprobó que pertenecían a la misma persona: Adoración.

Desde ese momento, las pesquisas de Homicidios se orientaron hacia el condenado por el asesinato de Bermejo. Según los miembros de dicho Grupo, ambos asesinatos pudieron cometerse con seis meses de diferencia aproximadamente. Primero, a mediados de 2009, José Antonio Luis Aguiar presuntamente acabó con la vida de la mujer y, a comienzos de 2010, con Ángel Bermejo. En base a la información ofrecida ayer por la Comisaría Provincial, todas las pruebas obtenidas (biológicas, documentales, testificales y demás gestiones) dieron como resultado la identificación del presunto autor del hecho, su imputación por un delito de asesinato y su posterior arresto.

En junio de 2009, Adoración vivía en la Pensión Padrón, al igual que José Antonio Luis Aguiar. En un determinado momento, la víctima empezó compartir dormitorio con el ahora acusado de su muerte. En la habitación 306 la golpeó y parte de la sangre llegó hasta el techo. Después, la estranguló. No era la primera vez que atacaba violentamente a una mujer. Durante el juicio por el asesinato de Ángel Bermejo, el periodista de EL DÍA Miguel Ángel Autero, que adelantó en su día el hallazgo del esqueleto del exmilitar e hizo un seguimiento del caso, informó de que otras tres exparejas de Luis Aguiar lo denunciaron con anterioridad por violentas agresiones físicas, retenciones ilegales, intimidación, quitarles la documentación y dejarlas encerradas. Tras presuntamente matar a Adoración, dejó que pasaran tres días para evitar el rigor mortis del cuerpo y así poder manipularlo mejor. Como era una mujer de baja estatura, logró introducirla en un petate y este, a su vez, lo metió en un segundo. Según desveló ayer la Policía Nacional, José Antonio hizo fotografías de la escena, es decir, del cuerpo a medio introducir en el bolso militar. Este documento gráfico se pudo recuperar gracias al trabajo de técnicos en tratamiento de imágenes e inteligencia artificial. Más tarde, el ahora acusado llevó el cadáver a una cueva del barranco de Santos.

La tragedia de Bermejo

Tras aparecer el esqueleto de un varón entre dos colchones en agosto de 2010, al asesino de Bermejo se le empezó a investigar a raíz de que en la mism habitación apareciera un bote de metadona con su nombre. Además, en un televisor dejó una huella.

Cuando días después los agentes le preguntaron si había pernoctado en el citado hostal, respondió que si lo cuestionaban por "la desaparición del viejito" (como llamaba a Bermejo). Los policías no sabían entonces si la persona había fallecido por muerte violenta ni conocían su identidad. Las palabras de Aguiar llamó la atención de los funcionarios, que confirmaron que era Ángel por la numeración de unos implantes de metal en sus huesos. Aunque el delincuente dijo que tuvo una relación esporádica con el exmilitar, sabía muchos detalles de su vida, como que tenía 54 años, que era de Zaragoza, que le gustaba el grupo Violadores del verso o que llevaba una placa de platino en una pierna. Bermejo escapó de José Antonio cuatro veces para denunciar que este le robaba dinero y lo agredía ante médicos, vigilantes del Albergue y personal de un centro de drogodependientes. Se le vio por última vez el 4 de enero de 2010.