Dieciocho personas se sientan hoy en el banquillo, acusados de cometer un delito continuado y consumado de falsedad de documento privado como medio para cometer un delito continuado y consumado de estafa, así como 16 delitos consumados de falsedad en documento privado para cometer otros tantos delitos de estafa a la entidad bancaria BBVA a la que estafaron 138.675 euros entre 2002 y 2004 tras obtener créditos de consumo de los que no devolvieron la mayor parte del préstamo.

La estafa tuvo dos fases que se realizaron a través de una sociedad mercantil a la que el principal acusado, identificado como S. L. A., utilizó como persona jurídica para el ingreso de los préstamos solicitados.

La trama para la estafa consistía en solicitar créditos por importes inferiores a 10.000 euros entregando documentación laboral y fiscal falsificada como nóminas o contratos de trabajo inexistentes o falsos con los que supuestamente se hacía ver a la entidad la presunta solvencia de los prestatarios para la devolución de los créditos.

Las personas que se prestaban al plan recibían cierta cantidad de dinero mientras que el principal acusado se ingresaba el grueso del préstamo solicitado y recibido por el resto de coacusados.

S. L. A. o una tercera persona aportaban a la entidad bancaria el DNI de un solicitante de créditos para bienes de consumo, sus contratos laborales o nóminas que eran alteradas o con los que confeccionaban nuevos documentos como contratos de trabajo inexistentes a nombre de empresas reales, pero haciendo constar otros elementos alterados como antigüedad en la empresa, tipo de contrato, salarios más elevados al real o empleos de mayor responsabilidad de los que en realidad tenían. Incluían sello y firma imaginaria de la empresa y los combinaban con datos reales de la sociedad.

Al principal acusado, la Fiscalía solicita una pena de tres años y tres meses de prisión, así como multa de 20 euros durante ocho meses, mientras que al resto solicita una pena de un año y seis meses de cárcel.