27 de agosto de 2019
27.08.2019

Ángel Francisco Caraballo: "A veces el Gobierno venezolano quiere el 'diálogo' para perpetuarse en el poder"

El obispo titular de la diócesis de Cabimas (Venezuela) afirma que si Rodríguez Zapatero mediara de nuevo en Venezuela "le diría que en todo lo que haga tenga en cuenta a los más pobres"

27.08.2019 | 00:01
El obispo Ángel Francisco Caraballo, junto al patrón de Arrecife, San Ginés.

El obispo de la diócesis venezolana de Cabimas, Ángel Francisco Caraballo, que atiende a una población de alrededor de medio millón de habitantes, presidió el domingo la misa en honor a San Ginés Obispo (11.00 horas) en el día grande del patrón de Arrecife. El religioso relata la difícil situación por la que atraviesa Venezuela con severas carestías en servicios tan básicos como la alimentación y la electricidad. Desnutrición infantil, luz eléctrica tan solo entre seis y ocho horas al día y fuga de profesionales a otros países en busca de un futuro mejor, lo que dificulta conseguir hasta médicos, son algunas de las penurias que describe Caraballo.

Usted ha pasado unos días en Gran Canaria coincidiendo con el gran incendio de esta semana. ¿Cómo ha vivido esa catástrofe?

Antes de salir hacia Canarias en Venezuela me enteré de lo que estaba sucediendo. Lo he lamentado mucho porque ha puesto a la gente en expectativa angustiosa, además de toda la vegetación que se ha perdido. En Gran Canaria la gente ha hecho propia esta desgracia con toda la solidaridad que ha existido. En las misas que he dado en la parroquia de San Francisco, en Las Palmas de Gran Canaria, he encomendado esta intención de que se apagara pronto el fuego. Tenía previsto hacer una celebración por el día de San Bernardo con las hermanas del Císter pero las suspendimos en solidaridad con los damnificados.

¿Cuál es la situación de los canarios en Venezuela en estos difíciles momentos que atraviesa el país?

Conozco a muchos canarios en Venezuela porque en todas las grandes ciudades hay un club canario venezolano. Celebran con gran fervor la festividad de la Virgen de la Candelaria. He tenido que salir de Venezuela por prescripción médica, por la situación tan caótica que estamos viviendo. El 7 de marzo hubo un apagón nacional y en la región donde vivo, en el occidente, en el estado Zulia, frontera con Colombia, se prolongó durante 21 días porque es la parte que se encuentra más distante de la hidroeléctrica. Después de esos 21 días solo nos dan entre seis y doce horas de electricidad cada día.

¿Y cómo es el día a día con esa restricción eléctrica?

Imagínese cómo es vivir con temperaturas superiores a los 33 o 34 grados. La semana pasada tuvimos una sensación térmica de 51 grados y además la humedad es bastante fuerte porque estamos en la costa del lago de Maracaibo, donde se extrae el petróleo. Todo esto conlleva que no tienes agua fría, la luz nos llegaba a las ocho de la noche y a las dos de la madrugada nos la quitaban. Con el calor, la humedad y los zancudos no puedes estar. Esto te lleva a un gran agotamiento físico y emocional. El médico me dijo que tenía que salir un poco del país para reponerme y eso ha sido parte de la causa de este viaje hasta Canarias para descansar y reponer fuerzas.

La alimentación es una carestía importante. ¿Cómo se las ingenia la población para conseguir comida y sobrevivir en medio de tanta penuria?

En Venezuela no se están comiendo proteínas, como pueden ser carne o pescado. En muchos hogares no se comen porque no hay o están sumamente costosas y no alcanzan a comprarlas. La comida consiste, básicamente, en harinas, arroz, pasta, quizá un poco de mantequilla y listo. Todo esto trae problemas de salud tremendos para los mayores y en los menores hay una gran desnutrición. Los que han podido tener un poco de proteínas compran lo básico para el día. Con los apagones, las carnicerías donaban la carne a la gente porque se iba a echar a perder.

La comunicación por Internet con el resto del mundo también es muy complicada. ¿Considera que están aislados?

Hoy en día sin Internet no se puede vivir porque prácticamente es un medio, pero también un lugar en el que habitamos. Desde hace tiempo servicios como Internet, el agua o las grandes empresas del Estado no han tenido mantenimiento y se van echando a perder. El sistema eléctrico nacional prácticamente está inservible. El Gobierno dice que es un ataque electromagnético del imperio, pero los que vivimos el día a día y conocemos a los que trabajan en la empresa de electricidad, sabemos que han salido muchos profesionales, no se ha hecho el mantenimiento debido y toda la maquinaria ha quedado prácticamente obsoleta porque ha habido un gran descuido. Para conseguir gasolina para el coche tenemos que estar dos días en cola, la moneda se ha devaluado y prácticamente el bolívar está desapareciendo porque no tiene valor y la gente está con el dólar. La gente preparada salió hace tiempo del país, pero los que lo están haciendo ahora lo hacen sin nada y pasan días caminando por Colombia. Nos estamos quedando sin gente preparada. Antes de viajar a Canarias me picó un zancudo en la pierna y en la ciudad donde vivo me costó buscar un internista porque los profesionales se han ido del país.

Ante esas circunstancias, ¿qué puede hacer la Iglesia?

Gracias a Dios, la Iglesia ha conseguido apoyo de muchas instituciones internacionales, especialmente, de Cáritas Internacional. A través de Cáritas tenemos comedores populares en todas las parroquias. Se dan 400 o 500 almuerzos al día en cada parroquia y, en muchos casos, es el único plato de comida que la persona puede tener al día. En segundo lugar, hemos conseguido bastantes medicamentos, especialmente para los ancianos y muchos alimentos para niños. En Venezuela se ha visto un gran porcentaje de niños desnutridos y muchos han muerto a causa del hambre. La Iglesia siempre ha acompañado al pueblo y en las encuestas que se han hecho siempre ha estado en el primer puesto de credibilidad, es decir, se cree en los pastores. La acción solidaria, y no solo ahora en esta situación de crisis, ha ayudado mucho a paliar el sufrimiento de la gente y el Gobierno ve esto como que la Iglesia se entromete. Hemos denunciado violaciones de los derechos humanos y ellos dicen que la Conferencia Episcopal venezolana es un partido político o que la Iglesia no puede meterse en estos temas. Eso ha hecho que muchos religiosos hayan tenido que salir de Venezuela porque no se les ha renovado la visa y si un brasileño, un español o un mejicano quiere ingresar en Venezuela, no la consigue. Esto ha traído que se hayan cerrado muchas obras de caridad que pertenecen a la Iglesia. No somos un partido pero sí miembros de la gran polis y denunciamos las injusticias.

¿Para cuándo una nueva mediación del Papa Francisco con Venezuela tras fracasar los contactos que se han llevado a cabo?

El Papa siempre ha estado muy pendiente de Venezuela. Hace dos años la Iglesia intervino como facilitadora, no como mediadora. Lo que hizo fue acercar a las partes que estaban en pelea. Envió al monseñor Celli. Solo hubo una reunión y cuando se iba a realizar la segunda el secretario de Estado puso como condiciones para que la Iglesia se sentara y el diálogo tuviera resultado, un esquema electoral para ir a elecciones, la liberación de los presos políticos, permitir la ayuda humanitaria y que se le dieran las atribuciones que se le habían quitado a la Asamblea Nacional. Al no cumplirse esas cuatro condiciones la Iglesia se levantó de la mesa porque en ese 'diálogo' no habían las condiciones mínimas para realizarlo y porque se veía que el Gobierno no estaba dispuesto a ceder. Ahora existe esa posibilidad de mediación pero habría que ver hasta qué punto es factible. A veces el Gobierno quiere esa figura del diálogo para perpetuarse más en el poder y para ir ganando tiempo.

¿Qué haría falta para celebrar unas nuevas elecciones?

Maduro ya no tiene popularidad, se dice que solo un 10% o un 15% de la población ,y el resto no está de acuerdo con lo que está pasando en Venezuela. Ya vamos por cuatro millones de venezolanos que han tenido que huir del país. Para celebrar unas nuevas elecciones primero debe reestructurarse el Consejo Nacional Electoral.

¿Qué le pediría al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero si mediara de nuevo en Venezuela?

Le diría que en todo lo que haga tenga en cuenta a los más pobres en Venezuela. Las conversaciones deben dejar a un lado los beneficios personales o de grupo y poner su corazón y sus ojos en la población que está sufriendo. Los más pobres son ahora miserables. ¿Cómo se puede vivir con dos o tres euros al mes, el salario mínimo en Venezuela? Ni siquiera puedes comprar un kilo de carne con ese dinero.

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