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Pioneras

María Sánchez: "Decir que eras de pueblo era como si tuvieras una mancha"

La joven veterinaria y escritora andaluza, premio Orgullo Rural 2019, reivindica la vida y las costumbres de los pueblos y pone en valor el trabajo de las mujeres del medio rural

María Sánchez trabaja como veterinaria rural.

María Sánchez trabaja como veterinaria rural. Seix Barral

Son muchas las mujeres que tuvieron que abandonar a la escuela para trabajar la tierra y cuidar de los suyos. Es a ellas a quien María Sánchez (Córdoba, 1989) dedica 'Tierra de mujeres', un ensayo en el que a través del relato de sus recuerdos familiares teje un alegato de memoria colectiva en el que homenajea el trabajo invisible y silenciado de ganaderas, agricultoras, recolectoras que han poblado el medio rural.

Sus padres, procedentes de la Sierra Norte de Sevilla, emigraron a la ciudad en busca de oportunidades y Sánchez, hija y nieta de veterinarios, es la primera mujer de su familia en dedicarse a esta profesión, que le permite recorrer los pueblos de España en furgoneta y vivir la realidad de la vida en el campo, lejos de bucólicas estampas ni catastrofistas relatos sobre la España que se vacía, defiende esta joven, que acaba de recibir el premio Orgullo Rural 2019 de la Fundación de Estudios Rurales.

-¿Qué es lo que te motivó a escribir este ensayo?

-La necesidad de contar la historia del campo, de las mujeres del rural, y de mi familia, de mi madre y mi abuela, y también esa necesidad de crear una comunidad y un tejido donde las mujeres de lo rural estuvieran reconocidas porque yo, como trabajadora y mujer del rural, no me sentía reconocida ni en los medios de comunicación, ni en los libros de literatura sobre lo rural.

-¿Ni en Delibes ni tampoco en Machado?

-Me encantan esos libros, pero no veía lo que yo vivía en mi día a día. Estoy un poco cansada de que el rural sea la cabaña de Walden en un extremo y 'Los Santos Inocentes' en el otro. Como dice el escritor Rafael Navarro de Castro, parece que la literatura, para que fuera rural, tenía que ocurrir una desgracia, que alguien se volviera loco, como en el caso de 'La lluvia amarilla', ocurrir una traición, un asesinato... pero yo necesitaba crear otro espacio.

-Un espacio en el que las mujeres estuviesen representadas...

-Claro, lo que yo quería es que las mujeres del medio rural se sintieran retratadas, escribiendo desde el mismo género, la misma clase social y el mismo lugar. Quería reivindicar que la gente del rural también puede contar y escribir su historia y tiene voz. No necesitamos que nadie nos dé voz, lo que necesitamos son los altavoces y las plataformas que ocupan siempre los mismos.

-¿Crees que la historia no ha reconocido el trabajo invisible de ganaderas, agricultoras y recolectoras, amas de casa y cuidadoras?

-Hemos visto que nuestras madres y nuestras abuelas eran mujeres todoterreno y se ha idealizado aquello de que la mujer que podía con todo, cuando simplemente eran víctimas de un sistema de desigualdad y de machismo.

"Se ha idealizado aquello de que la mujer podía con todo, cuando era víctima de un sistema de desigualdad y machismo

-¿Por qué la historia de los pueblos, al igual que la historia de España, ha sido contada por los hombres?

-¿Por qué no hay mujeres, de la edad de mi madre, que ahora tiene 60 años, que escribieran de lo rural, como lo hicieron Julio Llamazares o Miguel Delibes? La ausencia de respuestas duele bastante. Pienso mucho en mi madre. La sacaron del colegio para trabajar en el campo porque no había otra cosa.

-¿Es machista el campo o su dureza o no hace distinciones entre hombres y mujeres?

-El campo, como la ciudad, es machista, porque el machismo alcanza e infecta todos los estratos de la sociedad. La forma de vida en el pueblo y en el rural es diferente a la de las ciudades, pero se trata de imponer el mismo estilo de vida a una mujer que vive en un pueblo que en una ciudad, pero machismo hay en todos lados.

-¿Has encontrado obstáculos en tu trabajo como veterinaria de campo por el hecho de ser mujer?

-No, los ganaderos con los que trabajo por todas partes de España nunca han cuestionado mi físico ni mi trabajo por ser mujer. El machismo me lo he encontrado en los círculos de literatura, cuando voy a presentar mi libro, dar entrevistas o acudo a un simposio.

Los prejuicios de la ciudad

-¿Crees que existe un aire de superioridad por parte de la gente de ciudad hacia la gente del campo?

-No hay que ir al campo con prejuicios, mirando por encima del hombro y teniendo comportamientos clasistas y paternalistas, es que hay mucho de eso. Desde la dictadura se nos dijo que la gente que se quedaba en el pueblo no servía para nada y quien quería ser algo o hacer algo tenía que irse del pueblo. Parece que en el rural no sabemos escribir ni leer, pero a lo mejor hay gente que no sabe ni leer ni escribir pero es una enciclopedia andante. No hemos valorado eso y hemos hecho que sintieran vergüenza. Decir que eras de pueblo era como si tuvieras una mancha.

-¿Cuáles son, desde tu punto de vista, las necesidades de la población rural?

-Deben tener el mismo acceso y los mismos derechos a los recursos y servicios públicos mínimos. Ya de por sí eran pocos y con la crisis se han recortado más de lo normal. Creo que nos tendríamos que sentar a la mesa con la gente del medio rural y no hacerlo desde los despachos, de espaldas a ellos. Necesitamos hablar con ellos sin prejuicios, sin paternalismos, sin clasismos, para saber lo que necesitan de verdad. Ellos pagan los mismos impuestos que la gente de las ciudades, pero son ciudadanos de segunda. Nos hemos olvidado de ellos.

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