Dónde comen algunas de las bandas más conocidas del panorama indie? ¿Qué pasa cuando suben a la furgoneta que los llevará de festival en festival? ¿Cómo se planifica una gira? Y sobre todo, ¿quiénes son los responsables de que los músicos lleguen a tiempo ?y en condiciones? a todas partes? Estas son algunas de las preguntas que plantea el volumen Roadie Advisor: así se cocinan las giras indie, de Laura Ramos, editado por Reservoir Books. Una obra que recoge las principales recomendaciones gastronómicas que comparten los road managers de Love of Lesbian, Vetusta Morla, Sidonie, Lori Meyers y León Benavente, pero que también se convierte en una puerta de entrada a las interioridades de estos grupos cuando están de gira.

La idea surgió cuando Ramos se enteró de que había un grupo de Whatsapp en el que los asistentes de gira de diferentes grupos compartían consejos y recomendaciones. A partir de ahí, elaboró un listado de los grupos que quería que saliesen en el libro y también pidió orientación al de Love of Lesbian, Gonçal Planas, que le sirvió como punto de partida. En función también de la disponibilidad de los grupos, fue tejiendo las entrevistas que le han servido para escribir un volumen lleno de anécdotas, recuerdos y recomendaciones. En este caso, de la mano de Planas, Cyril Devaux (Vetusta Morla), Dani Blanco (Sidonie), Manuel Requena (Lori Meyers) y Martín Muñiz (León Benavente).

Y es que, al final, la gastronomía solo es una excusa ?muy buena, eso sí? para subir a la furgoneta con los miembros de cada grupo y especialmente con sus road managers, una figura imprescindible para poder finalizar una gira con éxito. "Me ha sorprendido especialmente que todos explican que, cuando los músicos suben a la furgoneta, hay algo que les hace desconectar de su día a día, olvidarse de los horarios, de dónde tienen que ir... cuando entran en este modo músico se olvidan de todo y hay que estar siempre encima de ellos: ¿has cogido eso?, ¿tienes el pasaporte?, ¿dónde está la maleta?...", explica Ramos. Eso sí, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra: no revelaremos aquí el nombre, pero hubo un tour manager que se dejó a su cantante en una gasolinera.

La gastronomía, obviamente, ocupa un espacio central en el libro. Ramos pidió a los asistentes que le facilitaran una lista con las recomendaciones de los restaurantes donde suelen ir cuando están de gira, así como algunas propuestas personales.

Ramos cree que hay una clara relación entre la música y la gastronomía. "Al final, todo es arte: la alta gastronomía quiere hacer magia a través de cuatro ingredientes, mientras que, en el caso de la música, con cuatro acordes quieres hacer magia también", explica. Puede ser por eso, señala, hay tantos chefs que son auténticos fanáticos del rock, como por ejemplo Sergi Arola, Diego Guerrero o el gallego Pepe Solla, de Casa Solla, que ha escrito el prólogo del libro.

Para la periodista, además, la gastronomía también se convierte en el termostato de los grupos: si una banda puede comer bien, es porque le funcionan las cosas. "Lo que comen, y también cómo comen, dice mucho de los grupos", afirma. ¿En qué sentido? "Por ejemplo, con los Leon Benavente me di cuenta de que son supervehementes y directos en el concierto, muy auténticos, y que a la hora de comer son iguales. Son de las pocas personas que conozco que, si les traen un plato que no les gusta, igual que son directos en el escenario, son capaces de decir: Este plato no está bien hecho, o sea que te lo quedas porque no me lo puedo comer".

En Roadie Advisor no queda rastro de las vivencias inolvidables que experimenta el aspirante a periodista de la película Casi famosos, en la que un adolescente es contratado por una revista musical para cubrir la gira de una famosa banda setentera. En el libro de Ramos, prudente, no hay desenfreno -"no sé lo que pasa de puertas adentro"-, pero sí gotas de alcohol. El ritual del chupito pervive con whisky o tequila en todos los bastidores menos en el de Vetusta Morla, el más formal: sus componentes prefieren salir al escenario tras un abrazo y un grito de hermandad.

Aunque el libro revela muchos secretos, también se han quedado otros en el tintero, tal como confiesa la propia autora. "Han contado lo que han querido, por supuesto. Un road manager es un cargo de confianza, y ellos saben mejor que nadie qué pueden y qué no pueden revelar de la intimidad de un grupo", explica. Aun así, se muestra satisfecha porque ha sido "una oportunidad para ellos, para darse a conocer, no en el ámbito individual sino como colectivo".