14 de julio de 2019
14.07.2019

Algo se mueve bajo el Teide

El enjambre de pequeños terremotos detectado el martes en Vilaflor y Adeje se suma a los 500 del 14 de junio y los 800 del 2 de octubre de 2016

14.07.2019 | 00:45
Gráfico incluido en el informe del IGN tras los 500 enjambres en torno al Teide del pasado 14 de junio, si bien se aportan también los registrados el 2 de octubre de 2016, lo ocurrido en Vilaflor desde 2016 y las estaciones.
Algo se mueve bajo el Teide

Los expertos no descartan una erupción pero en un plazo impredecible

La pregunta inmediata sería: ¿habrá una erupción en Tenerife? La respuesta de los investigadores, igual de rápida y tajante: sí. ¿Cuándo? Puede que pronto, puede que en 100 años, puede que dentro de más tiempo... Es totalmente impredecible. Por ahora no hay motivos para la preocupación pero el Teide, que concentra cientos de temblores en los últimos tres años, está activo, al igual que otros volcanes de las Islas. Así lo explica Ithaiza Domínguez, experto del Instituto Geográfico Nacional (IGN) al ser consultado por los movimientos sísmicos detectados de forma habitual en Tenerife desde 2016 y, en especial, en la zona del Parque Nacional del Teide. Según recalca, y en línea con lo reiterado por el IGN y otros especialistas el pasado martes, con motivo del último enjambre de pequeños terremotos en Tenerife, se trata de una situación habitual en estos tres años y medio, aunque anómala respecto a etapas previas porque, a las normales rupturas de corteza, se une desde entonces la mezcla de este fenómeno con la detección de fluidos, lo que hace pensar que puede haber magma.

Aunque los movimientos detectados por los instrumentos del IGN durante el pasado martes en el entorno del Teide fueron exactamente 25, una cifra tope habitual en los últimos tres años y medio, la última jornada con unas cifras más que llamativas se dio el pasado 14 de junio. Tanto que el propio IGN elaboró un informe expreso sobre lo ocurrido. Ese día, se registraron 500 seísmos "importantes", según la calificación que le da Domínguez, cifra que solo tiene parangón con lo ocurrido el 2 de octubre de 2016, todos detectados en la zona oeste de Las Cañadas. Eso sí, Domínguez aclara que la instrumentación y controles han ido mejorando mucho en los últimos años, cada vez con más estaciones medidoras y tecnología más avanzada.

Por eso, Domínguez y otros expertos, como Luca D'Auria (Instituto Vulcanológico de Canarias, Involcan) subrayan que, de haber tenido estos avances antes, seguro que se habrían detectado otros muchos terremotos de muy baja magnitud. De hecho, en la última semana, el más fuerte fue de 2,2, insuficiente para que sea percibido por la población, aunque sí por los sismógrafos.

Desde lo ocurrido el 2 de octubre de 2016, el IGN, el Instituto que dirige la vigilancia volcánica en Canarias, ha ido elaborando diversos informes en los que se constata que, anualmente, se registran más un millar de movimientos sísmicos. La gran diferencia es que, desde entonces, a los habituales de tipo volcanotectónicos se les ha añadido un considerable número de "eventos híbridos", los que están compuestos por esas rupturas de corteza y, a la vez, por elementos fluidos, como puede ser agua o, en este caso y según Domínguez, magma.

El enjambre del 14 de junio se detectó a unos 7 kilómetros de profundidad. Domínguez asegura que creen que hay vinculación entre los que se están registrando en Vilaflor (y zonas cercanas de Adeje) con los del Parque Nacional del Teide. "Este fenómeno va a seguir y seguro que acabará habiendo una erupción. El problema es saber cuándo, pues es impredecible por completo. Lo cierto es que la última que se produjo en Tenerife fue hace 110 años (Chinyero, 1909). Las anteriores fueron en 1798 (Chahorra) y en 1706 (Garachico). Nunca se sabe ni existen técnicas que lo puedan prever".

Según subraya, las erupciones monotorizadas en las Islas comienzan con la del Mar de las Calmas, en El Hierro, el pasado 2011. Eso sí, deja claro, en aras de la tranquilidad general, que de haber una erupción volcánica, los terremotos previos serían detectables por la población y, por tanto, se podría preparar el acontecimiento y las medidas preventivas. Esos repuntes fuertes previos serían lo habitual, aunque, dentro de la impredecibilidad de estos fenómenos., Domínguez también aclara que nunca se podrá garantías científicas plenas de esa aseveración.

¿Si hay magma significa que habrá una erupción? "No necesariamente. Ese magma puede haber estado ahí años y, sin embargo, no haberlo detectado porque los instrumentos que teníamos no eran los adecuados. La de El Hierro se estaba acumulando desde hacía años, pero es que así funcionan las islas volcánicas como Canarias. La actividad, en realidad, no ha variado mucho desde 2016, pero sí es cierto que generan la lógica incertidumbre", aclara Ithaiza Domínguez. Según las localizaciones, los enjambres de hasta 800 movimientos del 2 de octubre de 2016 se concentran en una zona de Las Cañadas comprendida entre Pico Viejo y Bocatauce, así como a una profundidad de 10 kilómetros.

Este diagnóstico coincide en gran parte con el de Luca D'Auria, quien resalta que lo que se está produciendo es "habitual" respecto a los últimos tres años pero "anómalo" respecto a lo que se registraba en las Islas antes de 2016, precisamente por la parte de los fluidos que se ha detectado en muchos de los eventos sísmicos registrados en la zona de Las Cañadas y Vilaflor. "Hace unos 20 años no hubiéramos detectado esto. Puede ser una dinámica del volcán, por presión de fluidos, pero no es para preocuparse", subraya.

Sea como sea, lo cierto es que la mejora en la detección certifica que algo se mueve bajo Las Cañadas, solo que, ahora, se puede registrar y medir. Eso sí, tampoco es muy novedoso decir que hay pequeños terremotos y magma bajo unas islas tan volcánicas. El problema es saber cuándo y dónde surgirá el nuevo Teneguía o qué volcán despertará por completo.

500 seísmos en apenas dos horas el 14 de junio

El último informe del IGN sobre la actividad en Tenerife, emitido por lo ocurrido el pasado 14 de junio, constata que, tras producirse un temblor de magnitud 1,9, "localizado en el interior del Parque Nacional del Teide, al noreste de Guía de Isora y al suroeste de Pico Viejo", desde las 16:20 (UTC) y en apenas dos horas se contabilizaron unos 500 sismos. "El contenido espectral de las señales registradas señalaba que los eventos tenían un alto contenido energético en baja frecuencia. La serie termina con un terremoto de las mismas características a las 17:58 (UTC) de magnitud 1,6 (mbLg)", apunta el texto en su inicio.

Aumento paulatino hasta el gran enjambre de 2016

El análisis repasa lo ocurrido en Tenerife desde que, en los años 2004 y 2005, se da una "crisis sísmica con más de 200 terremotos localizados entre Icod de los Vinos y el norte de Vilaflor, de los que 4 fueron sentidos por la población". En este caso, los temblores tuvieron magnitudes de entre 0,7 y 2,6, así como con profundidades de 0 a 15 km. En estos casos, se ubicaron al noroeste del Teide y al suroeste de Las Cañadas, "con sismicidad claramente diferenciada". Además, "durante 2004 se detectaron cerca de 3.000 terremotos en esta isla y alrededores, de los que más de 1.000 estaban directamente relacionados con esta actividad". Así se llega al 2 de octubre de 2016, cuando se da el enjambre de más de 800 terremotos. En este caso, se situaron en el 0,2 y 0,9 y todos acontecidos "en un intervalo de apenas cinco horas". Su localización se dio con dispersión y en dirección NE-SW, "entre Guía de Isora y Pico Viejo".

Sismicidad en Vilaflor a entre 5 y 9 kilómetros

El estudio alude, asimismo, a lo ocurrido en Vilaflor desde octubre de 2017 hasta la actualidad. Según se indica, se han registrado unos 500 temblores con magnitudes de entre 0,0 a 2,3 y profundidades de 5 a 9 kilómetros, si bien se subraya que son de origen "puramente volcano-tectónicos".

Un total de 52 estaciones en todo el Archipiélago

En la actualidad, y lo refleja también este informe, la Red Sísmica de Canarias, dependiente del IGN, la integran 52 estaciones "que transmiten los datos en tiempo real a un sistema de análisis y localización automática. Además, se cuenta con las señales de dos antenas sísmicas (Arrays), llegándose a un total de 71 sensores sísmicos distribuidos por todo el territorio canario". Esos datos los estudian analistas durante 24 horas y los 365 días del año.

Actividad en la falla entre Tenerife y Gran Canaria, y en El Hierro en los últimos 3 meses

Como se puede apreciar en la imagen superior del Instituto Geográfico Nacional que acompaña a estas líneas, y como subrayan los distintos expertos consultados, la actividad sísmica no ha parado en Canarias, en realidad, nunca, solo que ahora se detecta mucho más. El gráfico refleja los movimientos acumulados en los tres últimos meses, en los que, si bien apenas se aprecian pequeños terremotos, curiosamente, en o cerca de la Isla de los Volcanes (Lanzarote), La Gomera o Fuerteventura, muchos son los puntos que aparecen en el resto del mapa. Sobre todo, en la isla de El Hierro, donde se da la mayor concentración y los movimientos de magnitud más elevada, así como en Tenerife (especialmente en torno al Teide, el resto de Las Cañadas y la comarca sureña), así como en el valle de Güímar y en la amplia franja atlántica entre Tenerife y Gran Canaria. Es en esta parte donde se sitúa la célebre falla que, por ejemplo, derivó en el famoso terremoto del 1 de mayo de 1989, que alcanzó los 5,3 grados en la escala Richter, con su epicentro a 15 kilómetros del litoral de Güímar. Un temblor que sí que fue sentido por la población, sorprendida en torno a las 2:30 horas de la madrugada, lo que hizo que muchos salieran a la calle bastante alarmados. El segundo más intenso se produjo el 5 de febrero de 2010, con 4,1 grados.

El pasado martes, hubo 25 en torno a Vilaflor y Adeje, con un tope de 2,2 grados, mientras que, en frente del Puertito de Güímar y del litoral candelariero, se registraron cinco. El IGN también los ha registrado en Guía de Isora, Fasnia o La Guancha, mientras que en El Hierro se localizan, sobre todo, en La Frontera y El Pinar. En especial, en la parte oeste de la Isla y en el Mar de las Calmas, que lo fue poco en 2011.

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