El juicio contra Pablo Jesús H. G., el fotógrafo de La Orotava que está acusado de la presunta comisión de delitos de corrupción de menores, exhibicionismo y provocación sexual y abusos sexuales a al menos once menores de edad, ha quedado visto para sentencia después de que las partes ayer elevaran sus conclusiones a definitivas y presentaran sus respectivos informes. La novedad, en este caso que se ha juzgado desde hace dos semanas a puerta cerrada en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, estribó en la retirada de uno de los cargos que por corrupción de menores le imputaba al procesado el representante del Ministerio Público.

Así, el fiscal que solicitaba inicialmente en su escrito de acusación provisional que se impusiera una condena de 85 años de prisión para Pablo Jesús H. G., ha acabado rebajándola a 80 años de prisión ya que el delito de corrupción de menores que le imputaba y que ahora retiró es el que se refiere a la modalidad de difusión de material pornográfico, por el que pedía cinco años de prisión.

Mientras, el letrado que ha dirigido la defensa del investigado ha reiterado su solicitud de libre absolución para su patrocinado, una petición que vendría a reforzarse por lo declarado por la mayoría de los menores que declararon en el plenario y es que, a preguntas de las partes personadas, afirmaron que el hoy acusado "nunca forzó" a que posaran desnudos o, en los casos en los que mantuvieron relaciones sexuales, éstas se habrían producido de mutuo acuerdo. En cuanto a la presunta difusión de material pornográfico, los testigos habrían declarado que las imágenes quedaron en el ámbito privado, sin que se enviaran a terceros.

No obstante, todo apunta a que el tribunal le declarará culpable habida cuenta de que los jóvenes que mantuvieron encuentros sexuales o fueron fotografiados eran todos menores de edad, algunos de ellos, incluso con menos de 13 años, por lo que impondrá una sentencia condenatoria que, en todo caso, no puede exceder en el tiempo del triple del delito más grave del que resulte condenado.

En este caso, este sería el delito de abusos sexuales a menor de 13 años, sobre el que procedería imponer una condena de 11 años, lo que llevaría a dictar una sentencia de 33 años como máximo, aunque no llegaría a cumplir más de 25 años de condena efectiva de privación de libertad.

Según ha mantenido el Ministerio Público a lo largo del juicio, a Pablo Jesús le imputa la presunta comisión de seis delitos de corrupción de menores en la modalidad de elaboración de material pornográfico, por lo que solicitó una pena de cuatro años y seis meses de prisión por cada uno de los delitos; tres delitos continuados de corrupción de menores, en la misma modalidad que el anterior, interesando en este caso una pena de cinco años de prisión por cada delito.

De igual manera, el fiscal le imputa tres delitos de abusos sexuales en diferentes modalidades por los que solicita una pena de dos años de prisión por cada unos de ellos; un delito continuado de abusos sexuales, por el que pide nueve años de cárcel; un delito de abusos sexuales a menor de 16 años, por el que solicita cuatro años de prisión; un delito continuado de abusos sexuales a menor de 13 años, por el que pide 11 años de prisión. Por último, le imputa tres delitos de exhibicionismo y provocación sexual, por los que pide dos años de prisión por cada uno de ellos.

Según relataron padres de algunos de los menores que han declarado en la vista oral, Pablo Jesús "acudía a las fiestas de los pueblos o institutos del norte para hacer fotos a los chicos". "Entonces se acercaba a algunos de ellos a los que convencía para que se prestaran a hacerse fotos. "Les decía que tenían cualidades y aptitudes para ser modelos profesionales y entonces se ofrecía para hacerles un book fotográfico con el que luego podría promocionarles en ese mundillo de las pasarelas", relató una de las madres a El Día respecto las prácticas del procesado mientras su hijo, que hoy ya es mayor de edad, declaraba a través de videoconferencia desde el mismo Palacio de Justicia, pero desde una sala distinta a la que celebró la vista oral.

"A mi hijo le ofrecía 20 euros si llevaba a otros jóvenes para que el fotógrafo pudiera hacerles fotos, pero no accedió. Lo llamaba de forma muy insistente, pero le dijo que no tenía tiempo", continuó esta mujer quien aseguró que "siempre" acompañó a su hijo en las sesiones.