24 de mayo de 2019
24.05.2019

El seguro ya pagó a los padres de los niños arrollados en Somosierra

El abogado de la familia afectada está a la espera de que la Fiscalía emita su escrito de calificación contra la conductora que atropelló a dos menores, de los que uno falleció, en octubre de 2017

24.05.2019 | 05:03
Policías locales de Santa Cruz de Tenerife elaboraron el atestado por el grave atropello ocurrido en la carretera general de El Rosario, frente a la calle Marrero Torres.

La conductora de un Volkswagen Polo de color rojo atropelló a los dos niños, de seis y cuatro años, cuando estos se dirigían a su colegio, iban acompañados por su padre y cruzaban un paso de peatones. La mujer dio positivo a varios tipos de droga, según la información ofrecida en su momento por la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife. Los hechos ocurrieron en la carretera general del Rosario, a la altura de la calle Marrero Torres. Los agentes municipales trabajan con la hipótesis de que la mujer pudo saltarse un semáforo en rojo. El pequeño Derek fue desplazado más de 10 metros y fue reanimado en el lugar del suceso, antes de ser trasladado al Hospital Nuestra Señora de la Candelaria. En el lugar del accidente no se hallaron huellas de frenado. La acusada es una joven de 28 años, identificada como P.M.G.B., según trascendió. El abogado de la familia afectada afirmó que la conductora remitió un telegrama a los padres de Derek para pedir perdón por lo ocurrido, pero no se han visto personalmente; algo que ocurrirá cuando se celebre el juicio. En sede judicial, la citada persona reconoció que iba al volante del vehículo que arrolló a los pequeños. Sin embargo, señala que no vio el semáforo en rojo, ni oyó el claxon del taxista. Además, rechaza que circulara en "zig-zag" o que lo hiciera a gran velocidad. Según el abogado de la acusación particular, la joven dijo que iba "en primera". En su momento, tras pasar a disposición de la autoridad judicial, se decretó su puesta en libertad con cargos.

El atropello de dos niños en la carretera general de El Rosario, a la altura de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife, en octubre de 2017 por parte de una conductora que circulaba drogada generó indignación y preocupación en los vecinos de esa zona de la capital. El más pequeño de los menores, Derek, que tenía cuatro años cuando ocurrieron los hechos, falleció con posterioridad debido a la gravedad de las lesiones sufridas. Casi 18 meses después, el asunto ya está en la Fiscalía, a la espera de que el representante del Ministerio Público haga su escrito de acusación.

El abogado de los padres de las víctimas, Daniel Luis Rodríguez, asegura que los trámites de instrucción se han desarrollado con agilidad e, incluso, desde su punto de vista, el Juzgado ha actuado con más rapidez que en otros casos. El letrado de la acusación particular manifiesta que la compañía aseguradora del vehículo, Mapfre, "se ha portado muy bien y hace tiempo que ingresó el dinero" de la indemnización a los progenitores, por el fallecimiento de Derek y las lesiones sufridas por su hermano.

Las pruebas

Según Luis Rodríguez, el órgano judicial encargado de la instrucción ya ha practicado todas las pruebas y el proceso se ha desarrollado "con mucho rigor". Entre otras personas, se ha tomado testimonio a tres testigos que se consideran importantes, como son un taxista y dos peatones que presenciaron directamente el atropello. Como es lógico también se recogió la declaración de médicos forenses y de los agentes del Grupo de Atestados de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife que realizaron el informe.

En opinión del representante jurídico de la familia, el expediente por este accidente de tráfico ya se encuentra en la Fiscalía y está pendiente de que el representante del Ministerio Público haga el escrito de calificación, en el que se determinarán aspectos como la solicitud de pena de privación de libertad de la conductora.

Duda sobre el juzgado

Una vez que se haga ese trámite, se dará traslado del documento a las partes, para que tanto la acusación particular como la defensa planteen sus propios escritos. El abogado recuerda que, en función de la pena de cárcel reclamada, el asunto será enjuiciado por un Juzgado de lo Penal o en la Audiencia Provincial. Los progenitores de los menores arrollados residen en el barrio de García Escámez y son de origen subsahariano. Su padre procede de Ghana y la madre, de Guinea Ecuatorial. Esta última manifiesta que "la Justicia es buena para algunos y mala para otros". Comenta que, "aunque se haga Justicia, a mi hijo no me lo devuelve nadie". Y señala que lleva "sin dormir" desde que ocurrió el suceso.

Recuerda que la conductora procesada dijo que "tenía prisa por ir al trabajo". Y ella lamenta que "por esa prisa, he perdido a mi hijo". A estas alturas está convencida de que la legislación y las condenas por accidentes mortales de tráfico tienen que ser más duras, para que los conductores reconsideren ponerse al volante después de haber consumido estupefacientes o alcohol. Aclara que, "como no cambie la Ley, se irá a peor".

Indica que su otro hijo "está bien, aunque todavía necesita ir a la logopeda". El motivo es que en el atropello sufrió una fractura de mandíbula y, desde ese momento, ha requerido ayuda para volver a hablar bien. Cree que, desde el punto de vista psicológico, este menor, que ahora tiene 8 años, está bien, "pero nunca se sabe las secuelas que puede sufrir en el futuro". A nivel emocional, la situación ha sido más dura para su hija, de 12 años. Desde el fallecimiento de su hermano Derek, no ha vuelto a pronunciar su nombre. Y si en la familia surge alguna conversación sobre lo ocurrido, la menor se marcha del lugar. Reconoce que "está bloqueada".

La conductora negó que circulara a gran velocidad

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