10 de mayo de 2019
10.05.2019

¿Por qué comemos cotufas cuando vamos al cine?

Conoce la historia que vincula al séptimo arte con el 'snack' más saboreado en la sesión cinematográfica

10.05.2019 | 10:13
¿Por qué comemos cotufas cuando vamos al cine?

Hay palabras que suelen ir de la mano: churros-chocolate, sofá-manta-película, sol-playa... Otro de los binomios famosos son cine y cotufas, ¿pero sabes cuál es el origen de esta pareja inquebrantable?

Tal como reveló la revista Smithsonian, hay que remontarse en los años de la Gran Depresión Americana, en 1929, aunque la tradición acabó por instaurarse tras la II Guerra Mundial.

A principios del siglo pasado, el cine era equivalente a la ópera o al teatro: su decoración pomposa y elegante, sus cómodas butacas, sus ostentosas lámparas... configuraban un espacio elitista para que las clases altas disfrutaran de una película.

Sin embargo, con la aparición del sonido, el cine se abrió a todo tipo de público ya que ya no era necesario saber leer para entender una película. Por lo que, cuando estalló el crack del 29, las salas de cine continuaron siendo una de las pocas distracciones de la población norteamericana.

Shutterstock

Además, uno de los pocos lujos que podían permitirse las clases trabajadoras era un cucurucho de cotufas que compraban en los puestos callejeros situados delante de las salas de cine.

¿Por qué las cotufas y no otro tipo de snack?

En 1848, las cotufas eran muy populares en EEUU; la mayor parte del maíz que se utilizaba era cultivado en Sudamérica. El producto se solía comer en circos y ferias ya que su producción resultaba de lo más sencilla.

En 1885 se inventó la primera máquina móvil que permitió vender las cotufas en la calle y las plazas. Además, las cotufas se podían preparar sin cocina, algo que no ocurría con otros snacks, como las patatas fritas. Por último, su característico olor embaucaba a todos aquellos que pasaban cerca del puesto de venta, por lo que las cotufas tenían grandes adeptos.


Los puestos de cotufas entran en el cine

El primer cine que contó con un puesto de cotufas en el interior de su local fue, según la publicación, el Linwood Theater, en Missouri. Una mujer llamada Julia Braden convenció a los dueños del cine de esta idea, y enseguida vieron la rentabilidad de esta unión.

Las cotufas se convertían en el alimento perfecto durante las sesiones cinematográficas ya que eran baratas y fáciles de hacer. Por lo que poco a poco, las salas fueron eliminando el vendedor intermediario y pasaron ellas mismas a gestionar el negocio de las cotufas y otros aperitivos, obteniendo grandes beneficios.

Las palomitas en el cine se consolidaron en la Segunda Guerra Mundial y han llegado de la mano a nuestros días. Shutterstock

Pero el arraigo definitivo entre película y cotufas fue durante la II Guerra Mundial, ya que la carencia de azúcar durante el conflicto bélico provocó que los vendedores de caramelos fueran desapareciendo y, de este modo, las cotufas de maíz y mantequilla se convirtieron en la nueva golosina.

Tras finalizar la guerra, más de la mitad de las cotufas que se consumían en EEUU eran en el cine, reportando grandes beneficios para las salas (también a día de hoy) y, haciendo que el matrimonio entre cine-cotufas se consolidara hasta nuestros días.

Las mejores máquinas para hacer cotufas en casa


Dulces o saladas, ya sea para acompañar una peli o partido, para alguna reunión entre amigos o simplemente porque apetece; las cotufas siempre serán bienvenidas. Hacerlas en la olla da pereza y no es tan sencillo; pero no a todos nos gustan el sabor de las que se hacen en el microondas, por más simple que sea su preparado. Por eso, los expertos han investigado algunas de las máquinas para hacer cotufas en casa, también conocidas como palomiteros.

 
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