07 de mayo de 2019
07.05.2019

"Dijeron que por qué avisamos al 112, que habría fallecido y no habría pasado nada"

Los acusados por la muerte de un anciano en una residencia de Mieres defendieron en el juicio su inocencia: 'Hicimos todo lo que pudimos'

07.05.2019 | 13:48
"Dijeron que por qué avisamos al 112, que habría fallecido y no habría pasado nada"

El Juzgado de lo penal número 2 de Oviedo acogió ayer la primera sesión del juicio contra tres extrabajadores de una residencia de mayores de Mieres acusados por la muerte un anciano en el centro. El fallecido, tal y como se explicó ayer en el juicio, había vomitado los días anteriores y el enfermero que trabajó en el turno anterior les había dicho que avisaran al médico si el hombre empeoraba. Éstos finalmente llamaron al 112 pero cuando llegó el médico, no pudo entrar porque falló el sistema electrónico del portón. Los acusados aseguraron ayer que desconocían que había un sistema manual y cómo utilizarlo: "Hicimos lo que pudimos", dijo uno de ellos. El hombre falleció a lo largo de la noche. Al día siguiente, según dijo una de las acusadas, llegaron a abroncarles por llamar al 112 . "Me dijeron que por qué habíamos llamado al médico, que habría fallecido y no habría pasado nada", afirmó ante la jueza.

Se trataba de la primera de las dos sesiones programadas del juicio. Ayer declararon los tres acusados y los primeros testigos; mientras que mañana harán lo propio el forense, los agentes de la Guardia Civil y el resto de testigos. Los acusados se enfrentaban a una pena de un año y seis meses de prisión, acusados de homicidio por imprudencia grave. Una petición que realiza Fiscalía y a la que la acusación, que representa la abogada María Fernández, estudia adherirse, tal y como confirmó ayer tras escuchar a los acusados y testigos. También pide una indemnización para los familiares del fallecido de 75.000 euros.

El primero de los acusados en declarar fue A. R. V. G., que llevaba trabajando en la residencia desde el año 2002 -los hechos tuvieron lugar en 2016-. El acusado afirmó, a preguntas de los letrados, que "intuía que pudiera haber una llave para abrir el portón de forma manual, pero nadie me lo dijo". El centro cuenta con cuatro plantas y cada uno de los gerocultores estaba encargado e una de ellas, mientras que la última -donde estaba el fallecido- se gestionaba entre los tres. El hombre aseguró que "yo tenía la planta más complicada, con pacientes que se me levantaban por la noche", y que a pesar de eso "subí varias veces a ver al fallecido". También aseguró que esa noche "fallaron muchas cosas, no sólo el portón, también los teléfonos" y que desconocía el protocolo de emergencias del centro. También confirmó que el fallecido, a pesar de haber llamado al médico que finalmente no pudo atenderle, "estaba normal dentro de su estado", dando a entender que no pensaba que iba a fallecer. La siguiente en declarar fue S. C. C., que estuvo trabajando en la residencia durante tres años. Esta mujer señaló que "nadie nos dijo que el estado de salud del señor era alarmante", así que "nos sorprendió" que falleciese. También manifestó desconocer el sistema manual del portón. Por último declaró S. G. F, que estuvo empleada en la residencia durante seis años, siempre en el turno de noche. Al igual que sus compañeros, afirmó que "no sabía que había una llave de emergencia para abrir el portón". Tampoco recibió indicaciones especiales para cuidar al fallecido, según dijo. En su declaración, también apuntó que en la residencia "dijeron a toda la plantilla que cuando les preguntara la Guardia Civil les contasen que sabían dónde estaban todas las llaves". Por último, llegó a confirmar que "nos desbordaron los acontecimientos".

Otros testimonios

Entre los testigos que declararon ante el juez se encontraba ayer el que entonces era gerente de la residencia y ahora es consejero accionista. Aseguró que el acusado "era el responsable de seguridad del centro", aunque este último había asegurado que no tenía ninguna responsabilidad al respecto. Después habló el enfermero que había visto al fallecido antes de que se iniciase el turno de noche. El joven, que estuvo cinco años trabajando en la residencia, aseguró que conocía la existencia de una llave manual para el portón, aunque confirmó que "nadie me la enseñó". También dijo que había avisado a dos de los acusados de que estuvieran atentos ante la evolución del paciente. Otro de los testigos fue el responsable de mantenimiento de la residencia quien aseguró que había enseñado al acusado el funcionamiento de la llave manual del portón. Por último declararon la médico que no pudo entrar en la residencia y el taxista. La primera aseguró que "estaríamos unos veinte minutos en la puerta y no vimos a nadie, pero tenía más pacientes y tuve que irme".

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