03 de mayo de 2019
03.05.2019

Más niñas que niños víctimas de 'ciberbullying'

La experta Belén San Nicolás señala que muchos ciberacosadores inician sus ataques cara a cara y luego trasladan el acoso a las redes sociales, lo que agrava el impacto emocional en las víctimas

03.05.2019 | 09:18
Los mensajes vejatorios hacia una víctima se repiten en la red causando que testigos o acosadores se multipliquen por miles.

La mayoría de las víctimas de acoso en las redes sociales (ciberbullying) son adolescentes y, cada vez más, lo padecen a una edad más corta, pero además, son las niñas las que más lo sufren. Este es uno de los datos que revela la profesora de Didáctica e Investigación Educativa de la Universidad de La Laguna (ULL), María Belén San Nicolás durante su conferencia Ciberbullying y peligros en la red, que imparte desde febrero hasta este mes de mayo en las Islas no capitalinas, dentro de la programación de la Cátedra TecnoEdu que patrocina la Fundación Mapfre Guanarteme.

El objetivo de estas conferencias, es ofrecer a los padres y educadores herramientas para prevenir el ciberbullying y educar en competencias digitales para cuando se detecta un caso qué es lo que se puede hacer para afrontar el problema, desde el punto de vista de la víctima para darle seguridad y confianza a quien ha padecido este acoso en las redes, tanto en su centro educativo como fuera del mismo, con su grupo de amigos o la familia, pero también qué medidas educativas y, si fuera necesario, sancionadoras ante la Policía hay que tomar con quienes acosan a través de las redes.

"Uno de los datos más llamativos a destacar de los estudios que hemos hecho en Canarias es la mayor incidencia que tiene el ciberbullying específicamente entre las niñas", señaló la experta quien diferenció "el uso de las pantallas, sean teléfonos móviles o tablets, que sirven de escudo a un supuesto anonimato aunque no sea real porque se acaba descubriendo, del enfrentamiento directo y los comportamientos de acoso".

Sin embargo, explicó que "todos debemos ser conscientes de que a través de la IP y de los registros de la actividad que tenemos en nuestros dispositivos podemos ser perfectamente identificados y finalmente sancionados por las faltas o delitos cometidos". A pesar de que esto es conocido, continúa, "muchos jóvenes no tienen la consciencia de responsabilidad detrás de un móvil y piensan que su identidad queda oculta, pero no es así".

Ahora, bien "el castigo punitivo a veces no sirve como único mecanismo para corregir este tipo de comportamientos", afirmó San Nicolás. "Lo interesante es que el menor corrija su actitud y el daño que haya podido causar hacia otras personas, de tal forma que participe en las medidas correctoras y reeducadoras".

Los datos señalan que "son las niñas las que padecen el ciberbullying en mayor medida, pero los ciberacosadores son un grupo heterogéneo". Los datos no son tan claros y, tanto chicos como chicas, protagonizan las malas actitudes o prácticas en las redes.

Belén San Nicolás señala que "en muchas ocasiones estas conductas se producen primero de manera presencial y luego continúan las humillaciones a través de las redes sociales, lo que agrava en las víctimas su impacto a nivel emocional".

No debemos olvidar, añadió la profesora, que "estamos hablando de jóvenes en unas edades donde se está construyendo la personalidad, donde se valora mucho la aceptación por parte de los otros y, cuando lo que padecen es el menosprecio y la humillación, los efectos son muy destructivos y pueden llevar incluso al intento de autólisis". Por ello, relató la experta, "es vital establecer una relación de confianza con los menores para que, si llegan a padecer acoso en las redes, se pueda detectar porque las mismas víctimas acuden a esas personas de referencia y confianza en busca de ayuda".

En ocasiones es muy difícil detectar cuando alguien está siendo objeto de ciberbullying, porque "lo que tratan de hacer las víctimas es precisamente ocultar que son víctimas" por la vergüenza y el sentimiento de culpa que subyace en toda la sintomatología, concluye.

Consecuencias en la red, más graves que en el acoso vis a vis

El acoso por internet puede tener las mismas consecuencias psicológicas o incluso más graves que el acoso presencial. Pero, al igual que el bullying sin agresiones físicas, se tiende a restarle importancia, explica la profesora de la ULL Belén San Nicolás. Y esto a pesar de que, en España, uno de cada cuatro casos de bullying se produce por medio de dispositivos tecnológicos, según recoge en un informe la Organización Mundial de la Salud (OMS). España, en este documento, ocupa el séptimo lugar en la clasificación de países con mayor ciberbullying en niños de hasta 13 años. Además, en el caso del ciberacoso, los testigos o los agresores pueden llegar a ser miles. Un tuit o un comentario en Facebook que se repite por cientos de usuarios multiplica el número de agresores y las probabilidades de causar un daño mayor a la víctima. Además, el ciberbullying también aumenta "la sensación de indefensión e imposibilidad de escapar" que padece la víctima, ya que está las 24 horas del día expuesta a los ataques en la red. Esta situación puede derivar en un "estado de paranoia que atormenta a la víctima de forma permanente". El ciberataque o el acoso en internet puede perpetuarse en el tiempo, quedar en suspenso por cualquier motivo y reaparecer en cualquier momento posterior. Esa situación añadida provoca un estrés que puede cronificarse y es posible que la víctima acabe viendo el suicidio como única escapatoria. Y es que, en el caso del ciberbullying, el impacto de la autólisis es todavía mayor que en el acoso escolar tradicional.

cifras del acoso

40% de los afectados sufre el acoso desde hace más de un año y el 70% lo padece a diario con datos del estudio Bullying, según afectados de abril de 2016.

30,7% de los niños que sufren acoso reconocen no habérselo contado a sus padres. Mientras, el 51% de las personas que sufren acoso son chicas, el 49% son chicos.

25.000 llamadas atendió en 2017 el teléfono de atención al acoso en el ámbito escolar habilitado por el Ministerio de Educación. Madrid y Andalucía encabezan el ránking del acoso en el país.

1 de 4 casos de acoso escolar es ciberacoso, un 81% por Whatsapp. A partir de los 13 años, uno de cada tres. Más incidencia en chicas (70%) que en chicos (30%).

71,8% de las víctimas sufre ciberacoso a diario. Un 38% lleva más de un año sufriéndolo y un 40% entre un mes y un año. Un 30,6% va unido a agresiones físicas. Informe de la Fundación ANAR y Mutua Madrileña sobre el ciberacoso.

1 de 3 niños y niñas ha sido insultado por internet o móvil, según una encuesta de Save the Children entre 21.000 niños españoles.

6,3% de esos encuestados reconoce que alguien ha pirateado su cuenta y se ha hecho pasar en redes sociales por él o ella. Andalucía, Melilla e Islas Baleares superan la media nacional.

3,2% de víctimas de acoso y 4,2% de ciberacoso declaran ser victimizadas por su orientación sexual. Un 5,1% y un 5% por su color de piel, cultura o religión.

24% de casos de ciberacoso, 1 de cada 4 en España (encuesta de Ipsos Global Advisor en 28 países) los produce un adulto desconocido. Y uno de cada dos lo provoca un compañero de clase.

10,6% de chicas sufre acoso escolar y un 8,5% ciberacoso. Los chicos son el 8% y el 5%, respectivamente. Según el estudio El acoso y el cibersacoso según género.

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