Agosto de 2017. Las costas canarias comienzan a plagarse de un tipo de cianobacteria. Huelen mal y su color marrón las hace desagradables a la vista de los canarios y turistas que ven en estos microorganismos un claro impedimento para disfrutar de la costa en su mes de vacaciones. Las Trichodesmium erythraeum o mal llamadas microalgas, además de abrir un debate pseudocientífico sobre su vinculación a los vertidos, llamó la atención de los científicos de toda Canarias y del Gobierno por su vinculación con algo más grande e importante. Porque las microalgas habían aparecido en la costa canaria como efecto del cambio climático.

Los florecimientos exacerbados de este tipo de cianobacterias son muy comunes en lugares tropicales, así lo confirmaron durante semanas los científicos del Banco Español de Algas (BEA), pero no lo son tanto en el Atlántico medio. De hecho, aparte del bloom de 2017 que afectó a todas las islas, las microalgas solo habían aparecido de manera esporádica en 2004 y 2012.

Ayer la Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad, después de dos años de estudio contingente de los florecimientos de las microalgas, firmó un convenio marco de colaboración con las universidades canarias con el que, por primera vez, estabiliza la investigación científica para el estudio del cambio climático y sus efectos en el ecosistema canario.

Los primeros convenios singularizados que ya se están redactando bajo el ala de este documento guía, como adelantó la consejera de Política Territorial, Nieves Lady Barreto, estarán orientados al estudio de los organismos nocivos que existen en el medio marino en Canarias con un enfoque fundamental hacia las microalgas, y de la desertificación de las Islas. Ambas líneas de actuación estarán dotadas con 70.000 euros cada una y se realizarán desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Universidad de La Laguna (ULL), respectivamente.

Con la financiación que plantea el Gobierno en estas líneas estratégicas, se plantea sufragar gastos de infraestructuras, aunque tampoco descartan "la captación de recursos humanos", como destacó Rafael Robaina, rector de la ULPGC. A estos dos convenios se les unirá una convocatoria de becas de posgrado encaminadas al desarrollo de trabajos de investigación en áreas de cambio climático y resiliencia, dotada con un presupuesto de 130.000 euros.

Hasta ahora el Gobierno de Canarias ha impulsado "acciones aisladas" en relación al cambio climático, como explicó Barreto. La Estrategia Canaria para el Plástico, el proyecto MIMAR o el sistema de gestión de residuos son algunas de ellas, pero lo que este convenio logra, por primera vez en las Islas, es darle a todas ellas un contexto con el fin último de "seguir invirtiendo en investigación".

Se trata, por tanto, de una apuesta de formalización de la producción científica para el cambio climático para "aprovechar" la comunidad científica de alto nivel de las Islas y para que el Gobierno pueda establecer acciones más concretas de lucha contra este fenómeno global. Una apuesta que culminará con la creación del Observatorio del Cambio Climático que según Blanca Pérez, viceconsejera de Medio Ambiente, "es un proyecto que verá la luz en pocos días".

Para el rector de la ULPGC, Rafael Robaina, "el sobrecrecimiento de las algas" durante el verano de 2017 dio la voz de alarma para profundizar en los estudios que estaban en marcha en el momento. "Los mares por fin son nuestros", se congratuló el rector que felicitó al Gobierno por llevar a cabo la estrategia "más sensata y mejor para Canarias": la preventiva.

Por su parte, el rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Antonio Martinón, mostró su satisfacción por la posición que ha tomado el Gobierno autonómico ante "esta situación de máxima gravedad". Martinón recordó durante su intervención las palabras de Greta Thumberg, la chica sueca que el pasado diciembre intervino en la conferencia de la ONU sobre cambio climático. Allí instó a las Naciones Unidas a tomar acciones contra esta situación para poder preservar su futuro.