Sociedad

Víctimas de violencia de género: desempleo o economía sumergida

El 65% está en el paro y otro 16% trabaja sin contrato en condiciones de "absoluta desprotección", según concluye el sexto informe de la Fundación Adecco, dado a conocer ayer.
Efe, Madrid
20/nov/18 6:16 AM
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Efe, Madrid

El 65% de las víctimas de violencia machista en España, cuyo Día Internacional se conmemora el próximo lunes días 25, no tiene empleo y otro 16% trabaja sin contrato en condiciones de "absoluta desprotección", según el informe "Un empleo contra la violencia" de la Fundación Adecco.

La sexta edición de este informe, hecho público ayer, pone de manifiesto que existe una relación entre el desempleo y la violencia machista porque perpetúa el maltrato a las mujeres.

El hecho de que el 81% de las víctimas de violencia de género se encuentre desempleada o trabaje en la economía sumergida -sólo el 19% tiene un empleo- las conduce "a la exclusión social y a la pobreza , propiciando que su situación se perpetúe en el tiempo", denuncia el informe.

Seis de cada diez víctimas de esta lacra llevan más de un año sin trabajar. El 71% de ellas considera que el desempleo y la precariedad son los principales frenos a la hora de denunciar su situación y la Fundación Adecco hace hincapié en que el empleo es un recurso clave para poder salir de esta espiral de violencia.

Ocho de cada diez mujeres no denuncian por temor a las represalias y cuatro de cada diez desconfían de que el sistema pueda protegerlas si lo hacen.

Un 38% de las afectadas no denuncia por la vergüenza de reconocer la situación que atraviesa, un 35% por no querer perjudicar a su agresor y un 31% porque espera que su pareja cambie.

"En muchas ocasiones, es la propia violencia de género la que aleja a las víctimas del mundo laboral, debido al bloqueo de acceso al empleo que ejerce el agresor, conduciéndolas a una espiral de aislamiento que deriva en mayores cotas de desempleos y en grandes dificultades para buscarlo", asegura la consultora de la Fundación Adecco Begoña Bravo.

"El hecho de no ser independientes económicamente puede ocasionar que la violencia de género se perpetúe en el tiempo", añade Bravo.

El informe, elaborado a partir de encuestas a 500 víctimas de violencia machista, concluye que la estabilidad, la independencia, la autonomía y la autoestima son los aspectos de un empleo que más valoran estas mujeres.

"Las empresas y los poderes públicos tenemos la gran responsabilidad de dar respuesta a la cada vez mayor masa de mujeres que piden ayuda, a través de políticas activas de empleo y no discriminación que garanticen un acceso continuado y sostenible al mercado laboral", según valoró en su balance el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero.

Dos décadas de camino desde el caso de Ana Orantes

El cerco institucional contra el maltrato que sufren las mujeres en sus casas, y que se definió como violencia doméstica, comenzó en 1998. El revulsivo fue la muerte de Ana Orantes, asesinada por su marido tras contar en televisión su drama. Veinte años después, el maltrato machista es una preocupación social y una prioridad que ha llevado a firmar un Pacto de Estado. El primer plan de acción se aprobó en 1998. Las organizaciones feministas comenzaron a contar las víctimas mortales para visibilizar "el genocidio". En 2002, denunciaban que habían muerto 400 en los cinco años anteriores; hasta 2003 no se contabilizó oficialmente a las víctimas. En 2015 se modificó la legislación para incluir a los menores como víctimas directas. El Pacto contra la Violencia, aprobado por el Parlamento en septiembre de 2017, ha arrancado este año con una reforma de la Ley Integral. Entre 2003 y 2018, 971 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde 2013 se incluye en la estadística a los huérfanos por el asesinato de sus madres: 224 niños. También las víctimas mortales: 27 menores asesinados.