Pocos elementos son tan característicos de Santa Cruz de Tenerife, pocos están situados tan céntricos y pocos languidecen como la Plaza de Toros.

Tras un concurso de ideas anunciado a bombo y platillo en los medios de comunicación, el proyecto para remodelar y revivir el coso taurino quedó en un cajón.

El principal motivo, según fuentes municipales, parecía ser la crisis económica, pero algunos de los propietarios señalan hacia otro lado.

Fuentes de los propietarios privados de la Plaza de Toros indicaron que el motivo de que la obra estuviera parada era el Plan General de Ordenación (PGO). Explicaron que hasta que dicho documento no se apruebe no se puede iniciar ningún tipo de obra.

El PGO es el documento marco que dice qué uso tiene o no tiene el suelo, por lo que no se podría construir un edificio de viviendas si la plaza tiene uso dotacional en vez de urbano, por ejemplo.

Así, aunque a alguno de los propietarios les parece que las obras que se plantearon hubiera sido factible (y rentable) realizar, se han encontrado con las manos atadas por un PGO que se atascó en la anterior legislatura y que el nuevo equipo municipal trata de que vea la luz en mayo.

De hecho, el anterior alcalde de la ciudad, Miguel Zerolo, dijo, cuando se presentó el proyecto ganador: "Ahora hay que aprobar el Plan General y luego los propietarios acometerán el proyecto, pero siempre con esta idea" (ver EL DÍA, 8 de julio de 2008)

La hemeroteca recuerda que el proyecto que ganó el concurso de ideas, que impulsó el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife "debido a la gran sensibilidad" social con la Plaza de Toros, se llamaba "Plaza de Todos".

Lo realizaron los arquitectos Antonio del Pozo Mozo, César del Pozo Ortega y Carlos Bernal Limiñana. Se presentaron 35 proyectos, de los que solo seis planteaban la total eliminación del emblemático coso.

El ganador respetaba la fachada, incluso la curva de la Rambla. Eliminaba el zócalo de la Plaza, ya que lo horadaba. El interior era un espacio público que mantenía algunos graderíos. Se habló de instalar locales comerciales, incluso, en el interior. "En altura se va ascendiendo hacia la calle Horacio Nelson con un edificio de 12 plantas que tiene las fachadas quebradas", explicaba entonces Fermín García, arquitecto de la Gerencia de Urbanismo. El proyecto contemplaba también un cerramiento acristalado del depósito de agua, para conseguir una mayor iluminación.

Además, se peatonalizaría una parte de la calle Comandante Sánchez Pinto y contaría con aparcamientos rotatorios y residenciales.

El espacio interior era multifuncional para respetar el espíritu de la historia del recinto. Así contaría con lugares para conciertos, actos culturales y un parque infantil.

De esta estampa idílica no queda nada. Solo el esqueleto de la Plaza de Toros que se va deteriorando poco a poco. En sus ventanucos hay suciedad y platos con comida para gatos que se pudre y en laterales como el que se encuentra tras la parada de guaguas de La Rambla, la situación no es mucho mejor.

Desde que cerró la terraza que se ubicaba en este recoveco, se acumulan las hojas y la suciedad. Incluso, una palmera que se encuentra dentro sobrevive sin que nadie le dispense ningún tipo de cuidado.

Tampoco existen ya las otras dos terrazas que estaban en la parte de atrás.

Para Ángel Cruz, habitual en la zona, es una pena que hayan dejado el recinto morir. "Eso funcionaba, como cine, como terraza... Si la hubieran arreglado en su día, hubiera seguido funcionando", opinó.

Ángel Quintero, jubilado, considera que en la Plaza de Toros deberían poner "cosas para bailar". "Lo debieran arreglar para hacer fiestas para los viejos", dijo.

José Manuel Castillo recordó que él estuvo viendo los proyectos expuestos en el Parque García Sanabria, pero que "eso se vino abajo". Considera que "deberían hacer algo para los niños, para la gente de edad".

Sugerencias todas que quedan en el aire. Como el futuro de la propia Plaza de Toros, que fue espacio para cine, conciertos, boxeo, lucha libre, terraza de verano, actos de Carnaval e, incluso, corridas de toros.