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Barrio a barrio | Añaza

Urbanismo de Santa Cruz cierra el acceso al mamotreto de Añaza para evitar muertes

El Ayuntamiento ha cerrado accesos y creado una zanja alrededor del hotel abandonado de Añaza, dificultando la entrada tras la muerte de trece personas en su interior

La concejala de Urbanismo, Zaida González, con el mamotreto de Añaza al fondo.

La concejala de Urbanismo, Zaida González, con el mamotreto de Añaza al fondo. / Andrés Gutiérrez

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

La Gerencia de Urbanismo de Santa Cruz de Tenerife ha concluido las obras destinadas a dificultar el acceso al hotel abandonado de Añaza, el conocido mamotreto que desde hace medio siglo se levanta frente a la costa. La concejala de Urbanismo, Zaida González, visitó este miércoles la actuación, un día después de que terminaran los trabajos de demolición de rampas y escaleras y la apertura de una zanja alrededor del inmueble.

La intervención persigue cortar los recorridos que durante años han permitido acceder al interior y alcanzar las plantas superiores de una estructura de 22 pisos. Urbanismo ha demolido los tramos de escalera desde la planta cero hasta la cuarta y también los accesos de la sexta, cota a la que se podía llegar desde el terreno exterior. De esta forma, quien supere el cerramiento ya no dispone de una conexión directa para seguir ascendiendo.

Con estas medidas de seguridad se persigue impedir el acceso que le ha costado la vida a 13 personas desde que el antiguo hotel permanece abandonado, en torno a la mitad de la década de los años 70 del siglo XX.

Más difícil entrar y subir

A la eliminación de las escaleras se suma una zanja ejecutada en todo el perímetro para aumentar la diferencia de altura respecto al edificio. Los balcones y huecos que podían utilizarse como puntos de entrada han sido anulados y protegidos con malla electrosoldada. González reconoce que «el riesgo cero no existe», pero sostiene que ahora sería necesario superar muchos más obstáculos para alcanzar las plantas superiores.

Junto a la señalización y vallas, también se han demolido los accesos.

Junto a la señalización y vallas, también se han demolido los accesos. / Andrés Gutiérrez

La actuación busca impedir el acceso, no corregir el deterioro de un edificio cuya demolición continúa siendo el objetivo definitivo. Según la responsable de Urbanismo, los elementos más dañados son los forjados, mientras que la estructura de pilares conserva un estado mucho mejor tras cinco décadas expuesta junto al mar.

El mamotreto comenzó a construirse en 1973 como un complejo turístico de 741 apartamentos y quedó paralizado en 1975. El proyecto dejó una estructura en forma de «Y», de 22 plantas y más de 40.000 metros cuadrados edificados, convertida desde entonces en uno de los esqueletos urbanísticos más reconocibles del litoral de Santa Cruz.

La expropiación, el siguiente obstáculo

El derribo definitivo depende todavía de resolver una compleja expropiación. Urbanismo tiene identificados 435 titulares: solo uno es español. De los 434 restantes, 351 figuran como alemanes, 77 como suizos, cuatro proceden de Liechtenstein y dos de Finlandia. Medio siglo después, localizar y notificar formalmente a todos ellos —o a sus herederos— es una de las principales dificultades del expediente.

La Gerencia trabaja con consulados para que las comunicaciones realizadas en otros países permitan continuar el procedimiento y ahora se trabaja para lograr una comunicación internacional. González explica que, en el caso de los propietarios suizos, el consulado ha indicado que determinadas notificaciones deberán intentarse por correo internacional, mientras Alemania ha precisado que no cuenta con mecanismos tipo boletín oficial para emitir comunicaciones.

Detalle de la demolición de una de las escaleras del antiguo hotel.

Detalle de la demolición de una de las escaleras del antiguo hotel. / Andrés Gutiérrez

El Ayuntamiento dispone de 500.000 euros aportados por el Cabildo para afrontar la adquisición forzosa de las propiedades. El coste estimado de la demolición asciende a unos 2,5 millones de euros.

Mientras avanza ese expediente, Urbanismo intenta reducir el riesgo más inmediato: que alguien vuelva a entrar y pueda subir por la estructura. Con las escaleras demolidas, los huecos cerrados con malla y la zanja perimetral terminada, el mamotreto sigue en pie, pero acceder a sus plantas superiores es ahora mucho más difícil. El siguiente paso será culminar la expropiación que permita derribarlo.

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