Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Barrio a barrio | San Andrés

El Gobierno de Canarias culminará la segunda fase de recuperación del cementerio de Traslarena de San Andrés en noviembre

La memoria colectiva del cementerio de Traslarena se preservará en un libro que documenta historias, costumbres y estudios vecinales.

Vecinos de San Andrés, en la reapertura de Traslarena tras la primera fase de mejora, en diciembre.

Vecinos de San Andrés, en la reapertura de Traslarena tras la primera fase de mejora, en diciembre. / María Pisaca

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El antiguo cementerio de Traslarena, en San Andrés, tendrá algo parecido a un testamento. No será un documento jurídico sino un libro que reunirá relatos, memoria oral y estudios sobre las personas, las costumbres y las historias que han crecido alrededor del camposanto desde su fundación. La publicación acompañará en noviembre al cierre de la segunda fase de recuperación del recinto, dentro de un proyecto que busca conservar tanto sus elementos físicos como su patrimonio inmaterial.

El director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, explica que los trabajos avanzan dentro de los plazos y que la segunda fase debe quedar terminada en noviembre. En estos meses se completará la sustitución de la puerta por una réplica de la original en madera, la recuperación de tumbas deterioradas o prácticamente desaparecidas, la intervención en sepulturas infantiles, la instalación de cámaras de vigilancia y la colocación de un pequeño sendero interpretativo en uno de los laterales.

A ello se añadirá una nueva placa con nombres de personas enterradas en el cementerio que no fueron incorporadas en la primera intervención. Según Marcos Cova, uno de los principales impulsores vecinales de la recuperación de Traslarena, son más de un centenar los nombres que todavía deben añadirse al homenaje.

La memoria que no cabe en una lápida

La principal novedad, sin embargo, no estará en la piedra ni en la madera. Clavijo pone el foco en el libro que se está ultimando porque permitirá salvar del olvido una parte de la memoria transmitida durante generaciones entre los vecinos de San Andrés. «Es patrimonio inmaterial», resume el responsable autonómico.

El trabajo parte de esa tradición oral. Marcos Cova ha preparado varios relatos construidos a partir de historias que le han contado vecinos del pueblo. Todos tienen un fondo real, aunque incorporan elementos de ficción para dar forma narrativa a recuerdos fragmentarios que, en muchos casos, nunca fueron escritos.

Cova explica que ha buscado variedad: habrá misterio, humor y relatos en los que predomine la emoción. La intención es mostrar que Traslarena no fue únicamente un lugar de enterramiento, sino también un espacio capaz de generar leyendas, recuerdos y una identidad propia dentro de San Andrés.

Si una publicación anterior se ocupó de contar la historia del cementerio, esta vez la pretensión es diferente: contar las historias del cementerio.

Fantasmas, peste y un naufragio

La edición corre a cargo de Sergio Pou y Enrique Fernández. Pou adelanta que el volumen incluirá entre siete y diez relatos, todavía pendientes de cerrar definitivamente. Entre los argumentos figuran historias de fantasmas vinculadas al camposanto, episodios relacionados con la peste, un naufragio ocurrido en las costas de Anaga a finales del siglo XIX y algunos relatos conectados con la Guerra Civil y las persecuciones de aquella época.

El libro no se limitará a la ficción. Entre los relatos se intercalarán artículos de carácter histórico, antropológico o estadístico para explicar mejor el cementerio. Los editores quieren saber, por ejemplo, cuántos hombres y mujeres están enterrados, qué cronología tienen las tumbas, cuántas son anónimas o si determinados sectores están vinculados a familias concretas.

Uno de los capítulos de investigación se centrará en las sepulturas infantiles. Pou señala que muchos niños aparecen enterrados en la periferia interior del camposanto. Ese dato permitirá estudiar antiguas prácticas funerarias, especialmente las relacionadas con menores no bautizados, que en otros cementerios eran sepultados fuera del recinto católico.

También se abordarán elementos singulares que hoy despiertan preguntas. Algunas tumbas tienen estructuras en forma de cuna, que no corresponden exclusivamente a niños. En otra aparece una moneda que, según las primeras observaciones, podría ser un peso filipino. El libro intentará explicar si responde a un rito, a una costumbre o al gesto de algún visitante.

Noviembre, la fecha marcada

Clavijo insiste en que noviembre será el momento de presentar el conjunto de la actuación. Para entonces deben estar finalizadas las obras pendientes y estar preparada la publicación. La intención es regresar a San Andrés, reunirse de nuevo con los vecinos y dar por finalizado un proyecto que el director general considera uno de los más emotivos de los desarrollados durante la legislatura.

El responsable autonómico subraya además que la recuperación del cementerio no habría sido posible sin la movilización vecinal. Traslarena ha sobrevivido, sostiene, porque San Andrés mantuvo durante décadas un vínculo muy fuerte con su antiguo camposanto y reclamó su conservación cuando el deterioro amenazaba con borrar parte de esa historia.

Paralelamente continúa la tramitación del expediente para declarar el cementerio Bien de Interés Cultural (BIC). Esa figura pretende garantizar su protección futura y evitar que el recinto vuelva a quedar expuesto al abandono.

Cuando concluya la segunda fase, Traslarena tendrá restauradas parte de sus tumbas, una nueva puerta, vigilancia, un recorrido para explicar su historia y más nombres recuperados del olvido. Pero tendrá también algo que hasta ahora solo existía disperso en la memoria de quienes escucharon hablar a padres y abuelos: un libro que fijará por escrito sus historias. Su particular testamento para que el cementerio siga contando, incluso cuando ya no quede nadie que recuerde de memoria todos sus relatos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents