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Servicios Públicos

La Cruz del Señor, sin agua suficiente en plantas altas: Emmasa niega bajada general de presión

El Colegio de Administradores de Fincas alerta de inversiones que oscilan entre los 4.000 y los 13.000 euros para solucionar el problema en edificios de varias plantas

Domingo Varela, vecino de la avenida Islas Canarias, en la lavandería donde acude desde hace tres meses para hacer la colada.

Domingo Varela, vecino de la avenida Islas Canarias, en la lavandería donde acude desde hace tres meses para hacer la colada. / El Día

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Las quejas por la falta de presión de agua se extienden desde finales de junio entre vecinos de la Cruz del Señor, en edificios de Alcalde Mandillo Tejera, avenida Islas Canarias y el entorno de Cuesta Piedra. En las plantas más altas, algunos afectados aseguran que el problema ha dejado de ser únicamente tener poco caudal: directamente no tienen agua.

Es el caso de Domingo Varela, residente en la undécima planta de un edificio de la avenida Islas Canarias. «Me puedo bañar porque tengo una ducha portátil que lleno con agua, pero ducha como tal no tengo», relata. Asegura que llevan meses sufriendo problemas de presión y «casi tres meses» sin suministro.

Su vida cotidiana se organiza alrededor de las garrafas. Entre los residentes del edificio, los vecinos de la sexta planta del mismo edificio, que todavía dispone de algo de agua y se pueden bañar. Para el resto de necesidades, afirma que llegan a utilizar unas veinte garrafas de ocho litros al día. Incluso lavar la ropa exige salir de casa: va cada tres días a una lavandería.

Fontanería nueva y el problema continúa

Varela explica que inicialmente creyó que la avería estaba en su vivienda. Llamó a fontaneros, recurrió al seguro y terminó renovando la instalación interior. Después, la comunidad realizó otras comprobaciones. Según sostiene, las pruebas concluyeron que el origen no estaba en su casa, pero la presión siguió disminuyendo hasta dejar de llegar agua al piso.

La situación afecta también a una residente del décimo, añade, con el agravante de que utiliza silla de ruedas, lo que complica tener que buscar agua fuera.

Margarita Alameda, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Administradores de Fincas de Santa Cruz de Tenerife y también afectada, sitúa los primeros episodios a finales de junio.

Alameda relata un proceso parecido: revisión de tuberías, sustitución de tramos deteriorados y nuevas comprobaciones sin que, asegura, se recuperase la presión anterior. «Se acuestan con agua y se levantan sin agua», resume.

Hasta 13.000 euros para una comunidad

La solución planteada para los edificios altos pasa por disponer de aljibe y grupo de presión. En la comunidad de Alameda, formada por 48 viviendas y doce plantas, la instalación ha supuesto unos 13.000 euros. En inmuebles más pequeños calculan inversiones de entre 4.000 y 5.000 euros.

La administradora advierte de que no todas las comunidades disponen de espacio para instalar un depósito ni de capacidad económica para afrontar una derrama inmediata, especialmente donde viven numerosos pensionistas. Varela cuestiona igualmente que sean los vecinos quienes tengan que asumir esa inversión y atribuye la pérdida de presión a un cambio en la red, algo que Emmasa rechaza.

Emmasa niega una bajada general

La compañía asegura que no existe actualmente un problema general en las canalizaciones de Santa Cruz ni se ha reducido la presión desde junio. Explica que la red funciona mediante diferentes escalones y que en estas zonas se trabaja con valores de entre tres y seis kilos.

Esto supone que los edificios situados en puntos próximos a los tres kilos reciben menos presión que aquellos donde la red alcanza seis, especialmente en las plantas superiores. Emmasa recuerda que los inmuebles de más de 15 metros deben contar con instalaciones que garanticen el suministro interior sin depender exclusivamente de la presión exterior.

La empresa señala además que en algunos casos se han encontrado instalaciones privadas envejecidas o modificaciones interiores que pueden afectar a la llegada del agua.

Un vecino de La Salle aporta una visión distinta: asegura que la poca presión que sufría su edificio comenzó a solucionarse al renovar antiguas conducciones. A su juicio, muchas comunidades arrastran tuberías y contadores que requieren actualización.

Dos versiones frente al mismo grifo

La controversia se centra en determinar dónde termina la responsabilidad de la red pública y dónde comienza la de cada comunidad. Emmasa sostiene que los parámetros son normales y apunta a las instalaciones particulares; los afectados replican que sus edificios tuvieron agua durante décadas y que la pérdida de presión apareció de manera repentina este verano.

Mientras ambas explicaciones chocan, Domingo Varela mide su día a día en garrafas. Vive en un undécimo, ha renovado la fontanería y asegura seguir sin agua. Para ducharse recurre a un equipo portátil de camping; para lavar ropa, va a una lavandería. Y cuando se acaban las reservas, toca bajar de nuevo a la calle a buscar agua.

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