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Urbanismo

El arquitecto Chus del Real busca recuperar la vocación marítima de Santa Cruz con un plan integral

La propuesta trata de aprovechar el frente litora desde Añaza hasta Igueste para planificar conjuntamente la ciudad, ordenar el puerto, integrar los vacíos urbanos, afrontar el futuro de la refinería y recuperar el contacto con el mar mediante un modelo de desarrollo sostenible que combine crecimiento económico, protección ambiental, movilidad y calidad de vida.

Recreación virtual de la propuesta del arquitecto Chus del Real para el frente litoral de Santa Cruz.

Recreación virtual de la propuesta del arquitecto Chus del Real para el frente litoral de Santa Cruz. / El Día

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Recuperar la relación histórica entre Santa Cruz de Tenerife y el mar es el objetivo de la propuesta que defiende el arquitecto Chus del Real, integrante que fuera del equipo redactor del avance del Plan General de Ordenación de 2020, del que fue responsable de la memoria de ordenación, objetivos y criterios para la gestión del litoral de la capital. Desde esa experiencia defiende ahora la necesidad de impulsar un plan específico para todo el frente marítimo, desde Añaza hasta Igueste de San Andrés, un recorrido de unos 18 kilómetros que considera la mayor oportunidad de transformación urbana de la ciudad.

Del Real sostiene que Santa Cruz dispone de un potencial que pocas ciudades de su tamaño conservan. A su juicio, la franja litoral constituye la gran oportunidad para planificar conjuntamente la ciudad, ordenar el puerto, integrar los vacíos urbanos, afrontar el futuro de la refinería y recuperar el contacto con el mar mediante un modelo de desarrollo sostenible que combine crecimiento económico, protección ambiental, movilidad y calidad de vida.

"Es recuperar la vocación de Santa Cruz, el encuentro con el mar", resume el arquitecto, quien insiste en que su planteamiento no pasa por ganar terreno al océano, sino por aprovechar el suelo ya construido para convertirlo en ciudad y eliminar las barreras que hoy separan a los ciudadanos del litoral.

Una ciudad abierta al océano

El arquitecto considera que el principal problema de Santa Cruz es que continúa viviendo de espaldas al mar. "La ciudad no tiene frente marítimo", afirma, convencido de que la solución pasa por actuar conjuntamente sobre cuatro sistemas inseparables: ciudad, Avenida Marítima, puerto y mar.

Su propuesta plantea que la retícula urbana se prolongue hacia el litoral mediante una sucesión de nodos-parque y un gran eje puerto-ciudad capaz de resolver tanto la movilidad como la continuidad peatonal. De esta manera, el frente marítimo se convertiría en una gran columna vertebral urbana sobre la que incorporar equipamientos, espacios públicos, actividades económicas y nuevas centralidades.

Chus del Real muestra las imágenes que recrean la propuesta en su estudio.

Chus del Real muestra las imágenes que recrean la propuesta en su estudio. / El Día

Para Del Real, esta intervención permitiría reducir la dependencia del automóvil, mejorar la conexión entre el núcleo urbano y la periferia y ordenar el crecimiento futuro de la capital con criterios de sostenibilidad.

Tres grandes ámbitos de actuación

El documento divide el litoral en tres sectores diferenciados. El primero comprende Añaza y Acorán, donde plantea recuperar el paisaje volcánico y habilitar pequeñas playas y zonas de baño aprovechando las calas existentes, devolviendo protagonismo a una costa que considera degradada pero plenamente recuperable.

Se plantea la creación de una gran playa urbana entre el Auditorio de Tenerife y el barranco de Santos

El segundo corresponde al núcleo ciudad-puerto, entre el Palmetum y el barranco de Tahodio. Es el tramo más complejo, aunque también el de mayor potencial transformador. Aquí propone reorganizar los usos portuarios, mejorar la movilidad, soterrar parte de las infraestructuras viarias y conectar definitivamente el centro urbano con el mar mediante espacios públicos y nuevos desarrollos urbanos.

El tercer ámbito abarca San Andrés, Las Teresitas e Igueste, donde plantea reforzar el papel del primero como puerta de entrada a Anaga mediante un intercambiador de transporte y una planificación conjunta con la playa de Las Teresitas.

La gran playa urbana

Uno de los elementos más llamativos del planteamiento es la creación de una gran playa urbana entre el Auditorio de Tenerife y el barranco de Santos.

Del Real rechaza que la elevada profundidad del litoral haga inviable esta actuación. Recuerda que existen estudios de biólogos marinos que sostienen que allí donde aparece arena es posible consolidar playas mediante plataformas adecuadas, sin necesidad de grandes rellenos, y defiende que esta intervención podría complementarse con piscinas, balnearios, instalaciones náuticas y nuevos espacios de ocio.

A su juicio, una actuación de estas características tendría un efecto similar al experimentado por ciudades como Barcelona, Bilbao, Málaga, Vigo, Las Palmas de Gran Canaria, Hamburgo, Oslo, Helsinki o Sídney, donde la recuperación del frente marítimo se convirtió en un motor de regeneración urbana y económica.

Romper las barreras

El arquitecto sostiene que Santa Cruz mantiene tres barreras físicas entre la ciudad y el océano: la Avenida Marítima, la vía portuaria y el propio puerto. Por ello plantea crear nuevos nodos de conexión, reorganizar la movilidad mediante distintos niveles viarios y facilitar que peatones y ciclistas puedan acceder con naturalidad al litoral.

La iniciativa técnica presenta a San Andrés como la capital y puerta de entrada al Parque Rural de Anaga

Además, propone incorporar aparcamientos, equipamientos públicos, espacios culturales, un posible Museo del Atlántico, zonas comerciales, instalaciones deportivas y un balneario público, siempre bajo un modelo de ciudad más habitable y vinculada a su paisaje.

Un debate pendiente

Del Real recuerda que buena parte de estas ideas quedaron reflejadas en el avance del Plan General de 2020, aunque nunca llegaron a desarrollarse tras la paralización del documento. Considera que el principal problema es que Santa Cruz sigue sin disponer de una planificación específica para su litoral, una carencia que, en su opinión, impide afrontar de manera global el futuro de la capital.

"El debate tendría que existir", afirma el arquitecto, convencido de que recuperar el frente marítimo no significa únicamente construir una playa, sino redefinir el modelo de ciudad para las próximas décadas. Estima que, con voluntad política, los primeros resultados podrían comenzar a apreciarse en un plazo de tres a siete años, convirtiendo el litoral en el principal motor urbano, social y económico de Santa Cruz.

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