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Patrimonio busca revitalizar los kioscos de Santa Cruz de Tenerife tras décadas sin nuevas licencias

El Ayuntamiento prepara una modificación normativa para septiembre que busca revitalizar estos negocios tras más de treinta años sin nuevas concesiones.

Pedro Moreno se mantiene al pie del cañón del kiosco que comenzó su madre en la época de los carritos

Pedro Moreno se mantiene al pie del cañón del kiosco que comenzó su madre en la época de los carritos / Andrés Gutiérrez

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Santa Cruz lleva más de treinta años sin conceder una nueva licencia para instalar un kiosco en la vía pública. Desde la década de los noventa, cuando se otorgaron las últimas autorizaciones, ningún nuevo punto de venta ha podido abrir sus puertas debido a las limitaciones de la ordenanza municipal, una situación que el Ayuntamiento pretende ahora revertir con una modificación normativa que permita adaptar estos pequeños negocios a los nuevos hábitos de consumo.

Así lo confirma el concejal de Patrimonio, Javier Rivero, quien explica que «no hay solicitudes nuevas porque no se pueden conceder». Según recuerda, desde las últimas licencias otorgadas en los años noventa «no se han sacado nuevas porque la ordenanza lo impide», una de las principales razones que justifican la reforma que prepara el consistorio para septiembre.

La normativa, sin embargo, sí ha permitido mantener vivos algunos kioscos mediante cambios de titularidad muy restringidos. Rivero señala que únicamente pueden producirse traspasos a familiares o trabajadores vinculados al negocio, tal y como establece la ordenanza vigente. El ejemplo más reciente es el del kiosco de García Escámez, cuya licencia pasó de la titular a una sobrina que trabajaba con ella.

De más de un centenar de kioscos a apenas una treintena

Mientras el Ayuntamiento ultima una regulación más flexible, la realidad del sector refleja un acusado retroceso. Donde hace décadas llegaron a existir más de un centenar de kioscos repartidos por toda la capital, hoy apenas sobreviven una treintena. En muchas zonas emblemáticas de la ciudad los cierres se han sucedido hasta convertir en excepción unos establecimientos que durante generaciones formaron parte del paisaje urbano.

Uno de los mejores testigos de esa transformación es Pedro Moreno. Su historia resume la evolución del propio oficio. Comenzó trabajando junto a su madre, cuando el negocio era todavía un carrito de prensa, y hoy continúa al frente de un kiosco convertido en un pequeño comercio de proximidad, obligado a reinventarse para seguir abierto.

Moreno tiene claro que el futuro pasa por renovarse. Considera imprescindible ampliar la oferta comercial para complementar la venta de prensa y revistas, aunque reconoce que muchas de las medidas llegan tarde. La posibilidad de incorporar nuevos productos, servicios de paquetería, café en cápsulas o alimentación envasada supone un balón de oxígeno, pero no una solución definitiva a un sector que acumula años de pérdida de clientes.

Internet, costes y márgenes reducidos complican el futuro del sector

La competencia de internet, los reducidos márgenes comerciales y los elevados costes de explotación han cambiado por completo la rentabilidad de los kioscos. «Hay que trabajar muchas horas», resume Moreno, convencido de que mantener abierto uno de estos negocios exige una dedicación que pocos jóvenes están hoy dispuestos a asumir.

Aun así, el veterano quiosquero no pierde la esperanza. Cree que los establecimientos aún pueden encontrar un espacio si logran convertirse en puntos de servicios de proximidad, adaptados a las nuevas necesidades de los vecinos. Renovarse o morir, resume como filosofía de un oficio que se resiste a desaparecer.

El papel de la prensa en el futuro de los kioscos

Pero si hay un mensaje que Moreno lanza con especial convicción es el dirigido a uno de sus compañeros de viaje durante toda una vida: la prensa. Defiende que el periódico en papel todavía tiene un papel que desempeñar, aunque ya no pueda competir con la inmediatez de internet. A su juicio, el verdadero valor sigue estando en los análisis, los artículos de opinión y las firmas que ayudan a comprender la actualidad más allá del titular. Lamenta que muchos medios hayan ido prescindiendo de esos contenidos y anima, especialmente a la prensa local, a seguir apostando por ellos como elemento diferenciador frente a la información instantánea.

La futura ordenanza aspira precisamente a dar una nueva oportunidad a estos pequeños negocios que durante décadas han formado parte de la identidad de Santa Cruz. No abrirá la puerta únicamente a nuevas actividades, sino también a la posibilidad de que los kioscos vuelvan a tener recorrido en una ciudad donde hace más de treinta años que no nace uno nuevo.

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