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Seguridad Ciudadana

Mandos de la Unipol de Santa Cruz de Tenerife analizan la fórmula para reflotar la unidad cuatro años después

La Unidad de Intervención de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se caracterizó por su modelo de intervención adaptado para dar respuesta a las demandas vecinales

El Carnaval era la época del año más importante en la labor desarrollada por la Unipol, que se ganó la admiración de otros cuerpos anivel nacional.

El Carnaval era la época del año más importante en la labor desarrollada por la Unipol, que se ganó la admiración de otros cuerpos anivel nacional. / Andrés Gutiérrez

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Han pasado veintidós años desde que la Unidad de Intervención de la Policía Local (Unipol) comenzó a patrullar las calles de Santa Cruz de Tenerife, pero basta reunir a quienes la dirigieron para comprobar que la memoria sigue intacta. En torno a una mesa, fluyen recuerdos sin esfuerzo.

Sin la presión ni la inmediatez de los servicios, mandos que hicieron historia hablan en su mayoría desde la jubilación que permite ampliar la visión. Carlos de León Galindo, incorporado a la Policía Local en 1980 y primer inspector de la Unipol tras recibir el encargo de ponerla en marcha en 2004; Javier Rodríguez, santacrucero y policía desde 1991, responsable de la unidad entre 2007 y 2016 –el único que sigue en activo todavía hoy–; Félix Liendo, natural de Fasnia, también miembro del cuerpo desde 1980 y al frente de la Unipol entre 2016 y 2021; y Blas Hernández, policía desde 1991, integrante de la unidad en sus primeros años, después subcomisario y el jurista que defendió con éxito a la Unipol en numerosos procedimientos judiciales.

Entre los cuatro reconstruyen la historia de una unidad que marcó un antes y un después en la Policía Local de Santa Cruz y que, cuatro años después de su desaparición, vuelve a aparecer tras el anuncio del alcalde de reflotarla.

De izquierda a derecha, Félix Liondo, Blas Hernández, Carlos de León Galindo y Javier Rodríguez.

De izquierda a derecha, Félix Liondo, Blas Hernández, Carlos de León Galindo y Javier Rodríguez. / Andrés Gutiérrez

Una ciudad que había cambiado

La idea nació de una evidencia. A comienzos de la década de los 2000 la ciudad había cambiado. Los problemas de convivencia crecían en algunos barrios, aumentaban las intervenciones complejas y los dispositivos especiales recaían sobre patrullas convencionales que no siempre disponían de los medios, la formación o la organización necesarias para responder de forma coordinada.

Javier Rodríguez, inspector de la Unipol (2007-16).

Javier Rodríguez, inspector de la Unipol (2007-16). / Andrés Gutiérrez

«La disciplina, la coordinación y la forma en la que se actuaba en la calle marcaban la diferencia»

Javier Rodríguez.

— Inspector de la Unipol (2007-16).

«Había que dar un paso más», recuerdan. La propuesta no consistía únicamente en crear un nuevo grupo dentro de la Policía Local. Se trataba de implantar un modelo de intervención inspirado en unidades ya consolidadas en otros cuerpos policiales, adaptado a la realidad de Santa Cruz y basado en tres pilares: selección, formación y disciplina operativa.

Carlos de León recibió el encargo de levantar el proyecto prácticamente desde cero. Había que definir el perfil de los agentes, diseñar los protocolos de actuación, adquirir el material y convencer de que aquella unidad tendría un papel diferente al del resto de la plantilla.

Los aspirantes pasaban pruebas físicas, psicotécnicas y entrevistas personales. No bastaba con estar en buena forma. Buscaban policías capaces de mantener la calma bajo presión, acostumbrados a trabajar en equipo y con capacidad para intervenir en situaciones de riesgo sin perder el control.

Una vez seleccionados comenzaba otra fase todavía más exigente. La formación era continua. Defensa personal, técnicas de intervención, control de masas, conducción policial, manejo del bastón policial extensible, entradas en inmuebles, resolución de conflictos y coordinación en actuaciones de alto riesgo formaban parte de un entrenamiento permanente.

«Entrenábamos como si cada servicio fuera el más complicado», resume uno de los mandos.

Una forma distinta de patrullar

El trabajo empezaba mucho antes de salir a la calle. Cada jornada comenzaba con un briefing en el que se analizaban los servicios previstos, las incidencias pendientes y los objetivos del turno. Al finalizar, la jornada volvía a revisarse. Se analizaban los aciertos, los errores y las decisiones adoptadas para que cada intervención sirviera también como aprendizaje para la siguiente.

Aquella forma de trabajar terminó convirtiéndose en una seña de identidad. Los cuatro coinciden en que el mayor logro de la Unipol no fueron las intervenciones más espectaculares, sino haber conseguido que un grupo de agentes actuara siempre con los mismos criterios.

Félix Liendo, inspector de la unipol (2016-21).

Félix Liendo, inspector de la unipol (2016-21). / Andrés Gutiérrez

«El Carnaval era el mayor reto del año. Concentrábamos todos los esfuerzos para garantizar la seguridad»

Félix Liendo inspector de la Unipol (2016-21).

— Inspector de la Unipol (2016-21).

La Unipol dejó de ser únicamente una unidad operativa para convertirse en un modelo policial que despertó interés fuera de Tenerife. Mandos y agentes de distintos puntos de España visitaban Santa Cruz para conocer de primera mano su funcionamiento.

El gran examen: el Carnaval

Uno de los mayores retos llegaba cada febrero. El Carnaval de Santa Cruz suponía el examen definitivo para la unidad. Miles de personas concentradas durante días obligaban a planificar hasta el último detalle. La coordinación con el resto de cuerpos de seguridad, la distribución de efectivos y la capacidad para responder con rapidez a cualquier incidente convertían cada edición en una prueba de fuego.

«Era nuestra Selectividad», resume uno de los mandos.

Luces y sombras

Sobre los excesos que algunos atribuyen a sus intervenciones, no pasan por alto algunos bulos de los que no se libraron, como el caso del accidente de un joven en Ofra que acabó convirtiéndose en una noticia de alcance nacional al atribuirse falsamente a una actuación de la Unipol. El asunto llegó a los tribunales y quedó acreditado que era falso.

Blas Hernández, oficial, subcomisario y abogado (1991-2023).

Blas Hernández, oficial, subcomisario y abogado (1991-2023). / Andrés Gutiérrez

«La unidad generaba respeto y confianza tanto entre los vecinos como entre otros cuerpos policiales»

Blas Hernández

— Oficial, subcomisario y abogado (1991-2023)

Aunque admiten que también se beneficiaron de la imagen de firmeza que se extendió por la ciudad. «Nada más nombrar a la Unipol, más de uno se ponía firme», recuerdan entre risas.

Entre los servicios destacan el apuñalamiento del personaje de Carnaval Fidel Castro, la escolta a Rafael Amargo tras una gala o la intervención en las chabolas de Pancho Camurria, donde la actuación policial fue acompañada de una alternativa habitacional para las familias.

Y tampoco falta el humor. «Tal era el respeto que se había ganado la Unipol que cuando llegábamos ya se ponían contra la pared sin decirles nada». Otro recuerda una escena en un barrio: «Date la vuelta, que ya se fueron».

¿Tiene sentido recuperarla?

Los cuatro recuerdan que la filosofía siempre fue la misma: prevenir antes que reaccionar y resolver los conflictos con la menor violencia posible. Las reuniones con asociaciones vecinales y colectivos sociales también formaban parte de la rutina.

Carlos Galindo, inspector de la Unipol (2004-07).

Carlos Galindo, inspector de la Unipol (2004-07). / Andrés Gutiérrez

«La Unipol nació para intervenir donde una patrulla convencional ya no llegaba tras cambiar la ciudad»

Carlos Galindo

— Inspector de la Unipol (2004-07)

La Unipol acabó desapareciendo en 2021, marcada por cambios organizativos, decisiones administrativas y también porque las últimas convocatorias de plazas quedaron desiertas. Para ellos, el debate importante no es por qué desapareció, sino qué enseñanzas dejó.

Cuatro años después, vuelve a plantearse su recuperación. Los cuatro rehúyen el debate político y centran la cuestión en el plano profesional. Coinciden en que Santa Cruz sigue necesitando una unidad especializada, pero advierten de que recuperarla exige mucho más que rescatar un nombre.

Carlos de León Galindo insiste en que una unidad así solo funciona si existe un proceso de selección riguroso y una formación permanente. Javier Rodríguez considera imprescindible mantener equipos estables. Félix Liendo recuerda que la eficacia nunca dependió únicamente del número de agentes, sino de la preparación, la disciplina y la coordinación. Blas Hernández aporta una última reflexión desde su experiencia jurídica: cualquier proyecto necesita una base normativa sólida que lo proteja de los vaivenes administrativos y políticos.

Ninguno de ellos reclama volver exactamente a la Unipol de 2004. La ciudad ha cambiado y la Policía Local afronta desafíos distintos. Pero los cuatro comparten una misma idea: cualquier unidad que aspire a ocupar ese espacio deberá recuperar la filosofía que hizo funcionar a la primera para responder a los retos de hoy. «La Unipol nunca fue un uniforme. Fue una forma de trabajar».

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