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Barrio a barrio | García Escámez

Santa Cruz de Tenerife: el riego de un jardín municipal, en el foco por daños en viviendas de Somosierra

El informe de 2002 alertaba de daños estructurales en el bloque 24, pero la concejala asegura que nunca se incorporó oficialmente a Urbanismo; sí existe uno de 2012 que pedía a los vecinos tomar cartas en el asunto

El propietario señala los daños que sufrió su piso en Somosierra en 2002.

María Pisaca

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Dejar de regar un jardín municipal situado junto a las viviendas. Esa es una de las medidas que figura entre las actuaciones planteadas para intentar evitar que se agraven los problemas estructurales que afectan al bloque 24 de la barriada Somosierra, una situación que volvió a enfrentar al gobierno municipal de Santa Cruz de Tenerife y al Grupo Municipal Socialista durante la comisión en la que compareció la concejala de Urbanismo, Zaida González, a petición de la portavoz socialista, Patricia Hernández.

El debate giró alrededor de un informe fechado en 2002 del arquitecto Carlos Guigou Fernández, solicitado de forma urgente por Urbanismo —cuatro días después de la riada que afectó a Santa Cruz—, que alertaba de daños en el inmueble y de las actuaciones realizadas desde entonces. Hernández cuestionó que, más de dos décadas después, los vecinos sigan pendientes de una solución definitiva y preguntó cómo era posible que un documento de esta importancia no hubiera tenido el seguimiento adecuado desde la Administración municipal.

El impacto del agua en los edificios

Uno de los puntos de mayor debate fue precisamente el posible impacto del agua en el deterioro de los inmuebles. Hernández hizo referencia a un informe municipal que plantea dejar de regar una zona ajardinada pública próxima a los edificios afectados.

Desde Urbanismo, Zaida González explicó que los antecedentes localizados se refieren al bloque 24 y no al conjunto de Somosierra, y aseguró que el documento citado nunca llegó a incorporarse oficialmente a la Gerencia de Urbanismo. Según defendió, de haber entrado por registro habría seguido un procedimiento similar al aplicado posteriormente con el bloque 28, apuntalado desde hace tres años.

La concejala Zaida González insiste en que Urbanismo no rehabilitará las viviendas, solo estabilizará el edificio con cargo a los dueños

La concejala recordó que existen informes posteriores que no vinculan los daños con roturas de redes de agua ni con los sistemas de riego municipales, y apuntó que los problemas estarían relacionados con las características del terreno sobre el que se levantan los inmuebles, donde existen arcillas expansivas.

La edil de Urbanismo señaló que esta vía permitiría optar a financiación para mejorar los edificios, mientras que una actuación desde la Gerencia se limitaría a intervenciones concretas de seguridad, como ocurre con el bloque 28, donde los trabajos se tramitan mediante ejecución subsidiaria. Pero no existe esa vía de financiación, insistió Zaida González.

El caso del bloque 24 vuelve a poner el foco sobre la situación de la barriada Somosierra, especialmente después de que el bloque 28 permanezca apuntalado desde hace más de tres años. La portavoz socialista preguntó si los responsables públicos aceptarían vivir durante años en una vivienda en esas condiciones, mientras González reconoció que la situación de los vecinos es «terrible», especialmente para quienes conviven diariamente con la incertidumbre sobre el futuro de sus casas.

En paralelo, los vecinos buscan fórmulas que permitan acogerse a programas de rehabilitación, mientras continúa el debate sobre el origen de los daños, las responsabilidades acumuladas durante décadas y la solución definitiva para unos inmuebles cuyos problemas se arrastran desde hace más de cuarenta años.

Cruce de reproches políticos

En el debate, una ristra de reproches de parte y parte. Para la portavoz socialista, la concejala de Urbanismo «vacila» a la oposición cuando dice que desconoce la existencia del informe de 2002, que no fue registrado en la Gerencia, asegura Zaida González, quien regresó al salón de plenos el nombre del exconcejal socialista de Urbanismo José Ángel Martín —«el mismo del que usted se desmarca después de una agresión a un dirigente vecinal», le espetó la concejala popular a la socialista—, para recordar que desde 2012 se les apercibió a los vecinos de que tenían que reparar sus viviendas.

«Si desde entonces se hubiera constituido la comunidad y se hubieran realizado las derramas oportunas, podrían haberlo resuelto», aventuró la concejala de Urbanismo, para decir que Urbanismo no rehabilitará ni el edificio ni el interior de las viviendas, solo ejecutará una obra para afianzar el inmueble, de forma subsidiaria, después de que un informe geotécnico reconozca la existencia de problemas por la presencia de arcillas expansivas.

De nuevo, más reproches. «No se puede soplar y sorber a la vez», le recriminó Patricia Hernández a Zaida González, que acusó a la portavoz socialista de trafullar con el único objetivo de grabar con mentiras los vídeos que luego cuelga en sus redes sociales.

Quedó en el alero la pregunta que dirigió la portavoz socialista a la concejala de Urbanismo sobre si ella viviría en un inmueble apuntalado, como ocurre con las cinco familias del bloque 28. Y el compromiso que adquirió Patricia Hernández de aportar a una nueva sesión una relación en la que acredita que ayuntamientos gobernados por el PP costean la rehabilitación de inmuebles.

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