El parque Las Mesas de Santa Cruz de Tenerife reproduce sus deficiencias tres años después de su reapertura y 900.000 euros de inversión
Usuarios habituales de Las Mesas alertan del empeoramiento del estado del área recreativa, pese a las medidas impulsadas por el Ayuntamiento y señala la ausencia de agua corriente y seguridad como problemas recurrentes

Andrés Gutiérrez

En las faldas del Macizo de Anaga, a 500 metros sobre el nivel del mar, el área recreativa Las Mesas fue reabierta hace tres años y medio, en 2022, tras una inversión pública cercana a los 900.000 euros. El objetivo era recuperar un espacio en pleno contacto con la naturaleza que llevaba 13 años cerrado y transformarlo en un entorno para el disfrute de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad que encuentran hoy los visitantes dista mucho de la imagen prometida durante su inauguración.
Una vez en el lugar que debía ser el pulmón verde entre la capital y la Reserva de la Biosfera, basta cruzar la puerta de los baños públicos para comprobar el estado de deterioro de parte de las instalaciones. Recubierto por una infinidad de grafitis, el servicio dispone de aseos sucios, rastros de basura y sin jabón para las manos. Además, varias tomas de agua repartidas a lo largo del espacio recreativo permanecían sin suministro. A ello se suma la ausencia de vigilancia y la presencia de campistas, señales de falta de control a lo largo de sus más de 40.000 metros cuadrados.

Rastros de basura en algunas zonas del parque / Andrés Gutiérrez
Para recuperar este lugar se requirió una inversión insular y municipal de 883.056 euros para ejecutar, durante casi un año, los trabajos que dieron lugar a la reapertura del parque en noviembre de 2022. A esta cantidad se suman cerca de 950.000 euros invertidos en una primera fase desarrollada entre 2015 y 2016, así como proyectos posteriores como un plan de renaturalización valorado en unos cuatro millones de euros en 2023 y 2024, lo que eleva a casi seis millones de euros la inversión acumulada en el espacio a lo largo de la última década.
El cansancio de los usuarios
Javier Hernández es un joven de 21 años que suele transitar el área recreativa, sobre todo cuando alguno de sus amigos cumple años. "Somos un grupito grande de colegas y, si sumamos a las parejas de cada uno, podemos llegar a ser más de 20 personas. Imagínate cuántos cumpleaños podemos celebrar al año y siempre nos gusta hacerlo rodeado de naturaleza, con una barbacoa..., somos gente sencilla", admite entre risas el vecino de Santa Cruz.

Zona de mesas del monte / Andrés Gutiérrez
El problema, según sostiene, es que la imagen que se llevan del lugar cada semana “es peor que la anterior” y responde a una "situación de descuido absoluto". “A veces no hay agua corriente, por lo que tenemos que subir al menos un coche solo para llevar garrafas. También se supone que debe haber seguridad. No sabes la cantidad de veces que nos hemos metido en problemas con gente que tira las cosas donde le da la gana, pero, para eso, debería haber alguien supervisando. A veces hay y a veces no. Y el tema de los baños... ¿los has visto? Cuando eso se llena de gente los fines de semana no te imaginas el asco que dan”, denuncia el joven.
Normas y prohibiciones
Toda esta amalgama de deficiencias descritas por Javier resultan, sobre el papel, verdaderas incógnitas. En diciembre de 2025, el Ayuntamiento de Santa Cruz reforzó la seguridad y el mantenimiento del parque con un paquete de medidas destinadas a frenar el repunte de actos incívicos y garantizar el buen uso de este espacio público. Entre las acciones destacaron la puesta en marcha de un servicio de vigilancia permanente las 24 horas del día y la rehabilitación integral de la zona de baños.

Los urinarios y las pintadas de uno de los aseos / Andrés Gutiérrez
El Consistorio recuerda que el área recreativa cuenta con una normativa estricta que regula su uso y que prohíbe expresamente la instalación de barbacoas portátiles, la reserva de mesas, el uso de equipos de sonido amplificados, la circulación de vehículos a motor o caballos por zonas peatonales y pernocte en el recinto o en el aparcamiento, al tratarse de un espacio que convive, día y noche, con la naturaleza.
No obstante, varias de estas normas parecen no cumplirse de forma efectiva. Los aseos aún muestran signos completos de deterioro, los cuerpos de seguridad no parecen operar de manera constante y se registraron rastros de desechos en las inmediaciones del área recreativa. De igual forma, el recinto venía de sufrir cierres preventivos durante el verano del año pasado bajo la aplicación del Plan de Emergencias Insular (PEIN) por episodios de altas temperaturas, una medida extrema destinada a prevenir incendios en el monte, lo que añade aún más relevancia a la falta de suministro de agua en algunos puntos del parque.

Uno de los suministros de agua del parque / Andrés Gutiérrez
Acampadas ilegales
De forma añadida, el reglamento oficial del área recreativa no permite la acampada libre ni la pernocta bajo ningún tipo de circunstancia, siendo este, un espacio diseñado exclusivamente para un uso diurno. Abre de 8:00 a 19:00 horas entre noviembre y abril, y de 8:00 a 21:00 horas de mayo a octubre. Ahora bien, en el momento de visitar la zona, dos parejas de extranjeros se encontraban desayunando en uno de los estacionamientos de la zona, a las afueras de sus furgonetas de alquiler. Los turistas, de una media de 50 años, parecían desconocer las restricciones.
Ellos mismos aceptan que llegaron a este rincón de la isla guiados por las redes sociales y por la recomendación directa de unos amigos que ya habían visitado el lugar. Según su testimonio, descansaron en los márgenes de la carretera, a las afueras del recinto vallado, y con las primeras luces del día trasladaron sus furgonetas al estacionamiento interior para desayunar con comodidad y con una panorámica de toda la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
“Muy bonitas vistas”, resume uno de los extranjeros con un claro acento español antes de recoger sus cosas y volver a su furgoneta. Y así, entre la fugaz admiración de quienes lo visitan y las deficiencias que arrastra desde hace años, Las Mesas parece seguir acumulando carencias incluso después de varios años de actividad y de una inversión de varios miles de euros.
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