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Barrio a barrio | Anaga

Taganana recuerda sus panaderías en la celebración de su 525 aniversario

La Librea y la Asociación Voz del Valle lideran una jornada de memoria colectiva marcada por el reconocimiento a un oficio desaparecido

Un momento del acto conmemorativo del 525 aniversario de Taganana. | E. D.

Un momento del acto conmemorativo del 525 aniversario de Taganana. | E. D.

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Taganana volvió a reivindicar su pasado, sus tradiciones y su identidad comunitaria con la celebración del 525 aniversario de su fundación. El histórico núcleo de Anaga, fundado en 1501 tras la conquista de Tenerife, conmemoró esta efeméride en un acto impulsado por la Asociación de Vecinos La Voz del Valle y La Librea de Taganana, que reunió a vecinos, representantes institucionales y colectivos culturales en torno a la plaza de Nuestra Señora de Las Nieves.

La jornada del 24 de mayo comenzó con un desfile desde el Centro Cultural de Taganana hasta la iglesia parroquial. La Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario, de Valle Guerra, abrió la comitiva, seguida por los integrantes de La Librea de Taganana y los participantes en una ceremonia cargada de simbolismo.

Uno de los momentos centrales fue el tradicional izado de la bandera de Taganana. Además, se bendijeron dos nuevas enseñas confeccionadas artesanalmente: una bandera de Taganana y otra de la Cruz de Borgoña, cuyos escudos fueron pintados a mano.

El presidente de la Asociación Voz del Valle, Luján González, explica que cada aniversario se dedica a un aspecto concreto de la historia local. Si en años anteriores el reconocimiento estuvo centrado en la escuela o en la histórica relación del pueblo con Portugal, en esta ocasión el homenaje se dirigió a las panaderías que durante generaciones formaron parte de la vida económica y social del valle.

El alcalde honorario de Taganana, a la izquierda, y Luján González. | E. D.

El alcalde honorario de Taganana, a la izquierda, y Luján González. | E. D.

«En Taganana llegaron a coexistir cuatro o cinco panaderías prácticamente al mismo tiempo», recuerda González. Aquellos obradores abastecían a una población mucho más numerosa que la actual y constituían una actividad fundamental dentro de la economía local. El reconocimiento adquiere además un significado especial tras el reciente cierre de la última panadería del pueblo, la histórica Panadería Emilio Morín. Durante el acto se realizó un recorrido por la historia de estos establecimientos, una intervención a cargo de Jarón Rodríguez González, profesor de Geografía e Historia e integrante de la IV Compañía de las Milicias Libres de Taganana, quien repasó la evolución de las distintas panaderías y su contribución al desarrollo de la localidad.

La celebración estuvo presidida por el alcalde honorario de Taganana, Francisco Javier Morín Siverio, y contó con la presencia de representantes municipales e insulares, entre ellos el director insular de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, Pedro Millán, así como miembros del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y del Distrito Anaga.

Más allá de la efeméride, el acto sirvió para recordar la profunda huella histórica de Taganana en el desarrollo de Tenerife. Aunque González evita entrar en debates sobre si se trata o no del pueblo más antiguo de la Isla, sí destaca que se encuentra entre los núcleos poblacionales más antiguos del archipiélago y que su trayectoria histórica resulta excepcional.

Tras su fundación, Taganana se convirtió rápidamente en un enclave productivo de relevancia. Ya en 1506 se documentan trabajos relacionados con el molino de la caña de azúcar y, apenas dos décadas después, el pueblo exportaba azúcar y vino. Durante los siglos XVI y XVII llegó a contar con decenas de telares dedicados a la producción de seda, lana, lino y algodón, además de una importante actividad agrícola y ganadera.

La emigración hacia América, las dificultades para aprovechar un territorio abrupto y el esfuerzo constante de generaciones de vecinos forman parte también de una historia marcada por la capacidad de adaptación y resistencia de sus habitantes.

Desde la Asociación de Vecinos la Voz de Valle Luján González centra los esfuerzos en ‘amasar’ pueblo, de la mano de colaboradores y, sobre todo, con el entusiasmo de mantener una identidiad del pueblo que tuvo ayuntamiento y juzgado de paz. Y esa memoria la transporta de generación en generación en generación. Porque Anag es diferentes, en especial cuando se supera el túnel de Taganana.

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