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Bienestar Social

Alarma en el Servicio de Ayuda a Domicilio de Santa Cruz: la falta de personal por vacaciones amenaza con dejar a dependientes sin atención en verano

El comité de empresa de la concesionaria denuncia que ya se está avisando a los usuarios de que no hay auxiliares suficientes para cubrir las sustituciones de las vacaciones que arrancan este lunes

Fotografía de archivo de una usuaria del servicio de Ayuda a Domicilio, en Santa Cruz de Tenerife. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Fotografía de archivo de una usuaria del servicio de Ayuda a Domicilio, en Santa Cruz de Tenerife. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

La llegada del verano amenaza con agravar la situación que atraviesa el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Santa Cruz de Tenerife. El comité de empresa de la concesionaria que presta el servicio municipal alerta de que algunos usuarios podrían quedarse sin atención a partir de la próxima semana debido a la falta de personal para cubrir las vacaciones de auxiliares.

La advertencia la realiza la presidenta del comité de empresa, Verónica González, quien asegura que las coordinadoras del servicio han comenzado a contactar con usuarios para comunicarles que no existen trabajadoras suficientes para asumir todas las sustituciones previstas desde el lunes, cuando comienza el mes de junio.

«Están llamando a los usuarios para decirles que empiezan las vacaciones y que no hay personal para cubrirlas. Hay gente que se va a quedar sin servicio», asegura González, quien sostiene que algunas personas podrían pasar semanas sin recibir la atención habitual o verla reducida a intervenciones puntuales cuando exista disponibilidad de personal.

La situación afecta a un servicio que atiende a alrededor de 1.400 usuarios en el municipio y que cuenta con unas 300 auxiliares, además del personal de coordinación. Para la representante sindical, el problema no es nuevo, aunque ahora se hace más visible con la llegada del periodo vacacional.

Según explica, la empresa mantiene ofertas de empleo abiertas en distintos portales, pero las dificultades para encontrar personal son cada vez mayores. «La gente no quiere trabajar en ayuda a domicilio», afirma.

El comité denuncia que la falta de personal se suma a una organización que consideran cada vez más precaria. González asegura que las auxiliares reciben con frecuencia los cuadrantes de trabajo con apenas unas horas de antelación y que los cambios de última hora se han convertido en algo habitual. «Hay compañeras que reciben el cuadrante el día antes y después las llaman el mismo día para añadirles más servicios», sostiene. Según denuncia, esta situación ha derivado en una sobrecarga física y emocional que está provocando un incremento de las bajas laborales y de las consultas relacionadas con riesgos laborales.

A ello se suma otro problema que las trabajadoras vienen denunciando desde hace años: la asignación de tareas que, a su juicio, desvirtúan la finalidad del servicio. González sostiene que muchos expedientes se tramitan con servicios vinculados principalmente a la limpieza doméstica, cuando el SAD nació para prestar apoyo a personas dependientes en actividades esenciales de la vida diaria. «Llegamos a domicilios donde lo único que quieren es que limpiemos. No se está haciendo un seguimiento real de las necesidades de los usuarios», afirma. Según explica, las auxiliares se encuentran con frecuencia con servicios que no se corresponden con las valoraciones iniciales o con las necesidades asistenciales que motivaron la concesión de la ayuda.

La presidenta del comité asegura que la situación genera frustración tanto entre las trabajadoras como entre los propios usuarios. «Las coordinadoras son las que tienen que llamar y dar la cara, y las auxiliares son quienes luego soportan el malestar en los domicilios», señala.

Sin información interna

Según relata González, en una reunión mantenida recientemente con responsables de la concesionaria, la propia empresa reconoció no disponer de información detallada sobre los cambios previstos. «Nos dijeron que se enteraban de muchas cosas por la prensa y que tampoco tenían noticias concretas sobre el futuro inmediato del servicio», sostiene.

El comité considera que la situación actual responde a una acumulación de problemas que se arrastran desde hace años. Entre ellos citan la falta de personal, la sobrecarga de trabajo, las dificultades para cubrir bajas y vacaciones, así como el retraso en la adopción de medidas estructurales que permitan estabilizar la prestación.

La preocupación es especialmente intensa ante la llegada del verano. Las representantes sindicales temen que la reducción de plantilla derivada de las vacaciones obligue a redistribuir servicios y a priorizar determinados casos, dejando sin cobertura a otros usuarios durante días o incluso semanas. «Al final quienes van a sufrir las consecuencias son los usuarios», lamenta González. «Hay personas mayores, dependientes o con discapacidad que necesitan esta atención para poder desarrollar su vida cotidiana».

A preguntas de este periódico, la concejala de Bienestar Social, Charín González, indicó el pasado viernes que recabaría información de la empresa para conocer la situación y la planificación prevista para el periodo vacacional. La respuesta quedó pendiente en un fin de semana marcado por los actos del Día de Canarias.

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