La oposición al cierre de Correos de García Escámez crece con el apoyo sindical y del Ayuntamiento de Santa Cruz
El alcalde Bermúdez intensifica las gestiones para evitar el cierre previsto para el 29 de mayo, alegando el deterioro del servicio público y el perjuicio a personas mayores

La oficina de Correos de Somosierra, sobre la que amenaza el cierre del próximo 29 de mayo. / María Pisaca

El rechazo al cierre de la histórica oficina de Correos de García Escámez-Somosierra suma detractores en Santa Cruz de Tenerife. Tras las protestas vecinales divulgadas por EL DÍA el pasado 7 de mayo, ahora el alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, ha sumado el respaldo de los representantes sindicales de CCOO Correos para exigir a la compañía estatal que mantenga abierto un servicio considerado esencial para centenares de vecinos de la zona alta de la ciudad.
La oficina, que abrió sus puertas a mediados de los años cuarenta del siglo pasado y es la segunda sede de Correos más antigua de Santa Cruz, presta servicio a residentes de García Escámez, Somosierra, Miramar, Chamberí y Buenos Aires, barrios donde buena parte de la población depende todavía de la atención presencial para realizar gestiones cotidianas.
Rechazo político, vecinal y sindical
El Ayuntamiento de Santa Cruz ha intensificado en los últimos días las gestiones para intentar frenar el cierre previsto por Correos para el próximo 29 de mayo. Bermúdez ha mantenido reuniones tanto con colectivos vecinales afectados como con responsables sindicales de Comisiones Obreras Correos, quienes trasladaron de manera unánime su oposición a la clausura de la oficina.
En esos encuentros participaron, entre otros, Rosana Vázquez, secretaria de Acción Sindical de CCOO Correos, y Asdrúbal González, secretario de Organización Sindical de CCOO Correos. Los representantes sindicales coincidieron con los vecinos en que la desaparición de esta sucursal supondría un deterioro importante en la calidad del servicio público y un problema añadido para muchas personas mayores.
El alcalde insistió en que la oficina “lleva toda la vida en el barrio” y subrayó que no se trata únicamente de un punto de recogida y envío de correspondencia, sino de un recurso de proximidad donde numerosos vecinos pagan recibos, tramitan documentación administrativa o reciben atención personalizada.
Un servicio esencial para mayores
Bermúdez defendió especialmente la necesidad de preservar este servicio para la población de mayor edad. “No todo el mundo sabe o puede hacerlo por internet”, señaló el regidor, quien recordó además las dificultades de movilidad existentes entre Somosierra y la oficina de Correos de Cruz del Señor, donde la empresa pretende centralizar el servicio.
El alcalde puso el foco en las complicaciones derivadas de la orografía de la zona y en la inexistencia de conexiones cómodas de transporte público para muchas personas. “Mandar a estos vecinos a la oficina de Cruz del Señor no es fácil. Hay cuestas, no hay una conexión directa cómoda y muchas personas tendrían verdaderas dificultades para desplazarse”, argumentó.
Desde el Ayuntamiento consideran que el cierre de esta oficina no solo afectaría al funcionamiento ordinario del servicio postal, sino también a la cohesión social de varios barrios históricamente vinculados a esta sucursal.
Malestar vecinal en el barrio
El pasado 7 de mayo, EL DÍA ya informó del profundo malestar existente entre los residentes de Somosierra y García Escámez ante los planes de Correos. Los vecinos denunciaron entonces que habían tenido conocimiento del cierre a través del propio personal de la oficina y alertaron de los problemas de movilidad y saturación que provocaría el traslado del servicio a Cruz del Señor.
La asociación vecinal Somosierra Activa, presidida por Arturo Plasencia, lideró desde el primer momento las protestas contra la decisión empresarial. Los residentes calificaron la oficina como “un lugar emblemático por su historia al servicio de la comunidad” y recordaron que lleva más de ocho décadas atendiendo a los barrios del distrito Ofra.
Además, los vecinos advirtieron de que la oficina receptora ya soporta una elevada carga de trabajo y que asumir un tercer código postal agravaría todavía más los problemas logísticos y de atención al público.
Correos defiende la reorganización
La Sociedad Estatal Correos y Telégrafos justificó la decisión alegando que se encuentra inmersa en un proceso de reorganización de su red “para prestar un servicio más eficiente a la ciudadanía”. La empresa confirmó que la sucursal número 2 de García Escámez cerrará el 29 de mayo y que su actividad será derivada a la oficina de Cruz del Señor.
Correos sostiene que esta reestructuración se realiza dentro de las obligaciones contempladas en su Plan de Prestación y asegura que el personal de la oficina pasará a reforzar otras sedes de Santa Cruz de Tenerife.
Sin embargo, tanto vecinos como sindicatos cuestionan los argumentos de la empresa pública y consideran que la decisión perjudica especialmente a una población envejecida que depende de la atención presencial.
Carta formal a la dirección de Correos
Ante la creciente preocupación social, José Manuel Bermúdez remitió una comunicación formal a la dirección de Correos solicitando que se reconsidere cualquier decisión que implique la desaparición de esta oficina histórica.
El Ayuntamiento insiste en que resulta fundamental preservar los servicios públicos básicos en los barrios y evitar la pérdida de recursos que forman parte de la vida cotidiana y de la identidad de zonas como Somosierra o García Escámez.
Desde el Consistorio se considera además que la desaparición de oficinas de proximidad contribuye a aumentar las desigualdades territoriales dentro de la ciudad, especialmente en barrios alejados del centro urbano.
Una oficina con más de 80 años de historia
La oficina de Correos de García Escámez comenzó a funcionar a principios de los años cuarenta del siglo pasado como sucursal número 2 de Santa Cruz de Tenerife. Durante décadas ha prestado servicio no solo a Somosierra y García Escámez, sino también a barrios cercanos como Buenos Aires, Miramar o Chamberí.
Su actividad evolucionó desde los tradicionales servicios de correspondencia y telegrafía hasta convertirse en un punto habitual para pagos de recibos, recepción de paquetería y múltiples trámites administrativos.
Para muchos residentes, especialmente mayores, el posible cierre supone la desaparición de uno de los últimos servicios públicos de referencia en la zona. Por ello, tanto asociaciones vecinales como representantes sindicales y el propio Ayuntamiento han unido fuerzas para intentar frenar una decisión que consideran perjudicial para miles de ciudadanos de la capital tinerfeña.
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