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Sorpresa en el Círculo de Amistad XII de Enero: adelantan las elecciones y la fijan dos días antes de la visita del papa León a Tenerife

La institución adelanta los comicios tras el rechazo de socios a las cuentas y presupuestos, y la crispación generada por la venta de terrenos en Los Moriscos

Sergio Núñez, directivo con Andrés Rodríguez, será el candidato del sector oficial a la Presidencia.

Sergio Núñez, directivo con Andrés Rodríguez, será el candidato del sector oficial a la Presidencia. / El Día

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Quince días le han bastado al presidente del Círculo de Amistad XII de Enero, Andrés Rodríguez, y a su junta directiva para dar respuesta al compromiso que adquirieron en la última junta ordinaria, cuando los socios rechazaron la liquidación de las cuentas del ejercicio 2025, así como la aprobación del nuevo presupuesto. Ante el tono inquisidor de voces díscolas de la asamblea, el compromiso del presidente fue claro: «Meditaremos este asunto».

Adelanto electoral

Dicho y hecho. La junta directiva del Círculo, con su presidente al frente, acordó por unanimidad adelantar la convocatoria electoral, que se desarrollará el miércoles 10 de junio, dos días antes de la visita del papa a Tenerife. La jornada electoral se celebrará como toda la vida: con Ruiz de Padrón como única sede para depositar el voto desde las 10:00 horas. También se mantiene el derecho al voto para socios de honor, de mérito y predilectos. Ambos incisos se hacen necesarios porque han sido, precisamente, punta de lanza de las demandas del sector crítico. Al menos, las elecciones del 10 de junio se celebrarán como en las últimas ocasiones.

El grado de crispación, para unos, o pérdida de confianza, para otros, ha ido ganando enteros en el último año, el segundo de mandato de Andrés Rodríguez y su equipo. El punto de inflexión fue la junta en la que se planteó la venta de los terrenos que posee el Círculo en Los Moriscos, en el distrito Suroeste. Esa asamblea pasará a la historia como la más multitudinaria en participación, con más de cuatrocientos socios movilizados, que tuvieron que hacer cola hasta la plaza del Príncipe y que consiguieron suspender por aclamación los proyectos de la directiva: tantear el interés del sector inmobiliario por la parcela.

Fue el detonante de la pérdida de confianza, si bien en la junta anterior ya se había percibido malestar por la falta de transparencia que los críticos atribuyen a la directiva al referirse al plan de obras; se aprobó en su conjunto porque la directiva descartó votar una por una.

El debate de fondo

La junta se topó con la asamblea en el asunto de Los Moriscos y, a partir de ahí, comenzó a reinar el descrédito y la crispación. De los terrenos del Suroeste se pasó al debate descarnado sobre el derecho que todavía hoy se reserva a los socios propietarios que llevan más de cuarenta años abonando religiosamente sus cuotas y derramas; los predilectos que, sin cumplir ya esa condición, mantienen su derecho a voto aunque se hayan deshecho de la acción que, se supone, garantiza ese privilegio.

Así, socios que ya no pagan cuotas tienen el derecho de decidir sobre quienes sí las pagan pero no poseen acción y, por ende, son socios de número.

El sector crítico a la directiva cobra fuerza. Se ponen de acuerdo para, bajo la máxima «una acción, un voto», promover un cambio en los estatutos, entre otros asuntos. La junta general extraordinaria aprobó mantener los privilegios a los predilectos; la directiva de Andrés Rodríguez habría ganado una batalla, pero no la guerra.

De hecho, en la siguiente junta ordinaria, celebrada en abril, perdieron la liquidación de las cuentas y el nuevo presupuesto. Se activaba la cuenta atrás desde ese momento, con la incertidumbre de la decisión que tomarían el presidente y la directiva, mientras los críticos se desdoblan. Unos se organizan como grupo en Canario Lucha, que coordina Mauro Pérez; otros se desvinculan de unos y otros. Hay rechazo a la continuidad de la directiva, pero no existe candidato del sector alternativo, al menos por ahora; algo que tendrá que definirse de cara al 10 de junio.

El balance de Rodríguez

Tanto el responsable de la institución como su directiva admiten que convocan elecciones por dos criterios. Primero, sofocar el grado de crispación provocado en las últimas asambleas por un centenar de socios que se han hecho oír más que los cinco mil miembros con derecho a voto que asisten a las asambleas. Y segundo, porque Andrés Rodríguez, que lleva dos de los cuatro años de mandato, considera que ha cumplido el ochenta por ciento de los quince objetivos que se trazó.

Y recupera su recurrente argumento, que parece más propio de una campaña electoral que de alguien que esté cerrando un ciclo: «Me presenté para ejecutar un proyecto, no para ocupar un cargo», afirma, para enumerar la instalación de las marquesinas solares que permitirán al Círculo ser autosuficiente en la generación y consumo de energía; la ampliación del spa o del gimnasio en las instalaciones de Barranco Hondo; el asfaltado de la vía de las instalaciones de Candelaria; la reforma de los baños de la sede de Ruiz de Padrón; o el pavimento de las canchas de tenis. «El proyecto al que me comprometí está ejecutado al 80%», dice Rodríguez.

Este abogado experto en urbanismo, que aparcó su carrera política —fue concejal del PP en Candelaria y se quedó a las puertas de entrar en Santa Cruz e incluso de ocupar un alto cargo en la Gerencia de Urbanismo de la capital— lo dejó todo por la presidencia del Círculo de Amistad, una tarea altruista.

En el seno de la directiva se perfila Sergio Núñez, de 43 años y trabajador en el mundo de la banca, como candidato del sector oficial para revalidar la presidencia. Aunque está vinculado al Círculo de Amistad desde la infancia, entró en la directiva en octubre pasado; admite errores, pero, sobre todo, aspira a erradicar la crispación y a que El Recreo vuelva a ser la gran familia por la que se le reconocía dentro y fuera de Santa Cruz.

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