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El tendido eléctrico de alta tensión del Sur de Tenerife se terminará 20 años después

El Gobierno canario autoriza el proyecto para ejecutar el tramo de Adeje a Guía de Isora de una infraestructura considerada fundamental para la Isla

Vista parcial del tendido de alta tensión al paso por Oroteanda (San Miguel de Abona).

Vista parcial del tendido de alta tensión al paso por Oroteanda (San Miguel de Abona). / Arturo Jiménez

El Gobierno de Canarias autoriza el proyecto que completará el tendido eléctrico de alta tensión construido en el sur de Tenerife y puesto en servicio hace 19 años. Se trata de la línea de 66 kilovoltios de doble circuito que enlazará las estaciones de Los Olivos (Adeje) y de Chío (Guía de Isora). La resolución de la Dirección General de Energía, publicada por el Boletín Oficial de la Provincia ayer, además de la autorización administrativa declara la obra de utilidad pública. En dos años, transcurridos más de 20 desde su puesta en servicio, debe estar disponible para su entrada en funcionamiento.

El tendido eléctrico de alta tensión que recorre el sur de Tenerife, desde la central eléctrica de Endesa en el Polígono Industrial de Granadilla hasta Guía de Isora, constituye una de las infraestructuras energéticas más relevantes y polémicas de la Isla. Concebido para garantizar el suministro eléctrico en una de las zonas de mayor crecimiento turístico y poblacional del Archipiélago, su desarrollo estuvo marcado por la urgencia técnica, la contestación social y los debates sobre su impacto ambiental.

El origen del proyecto se remonta a finales de los años 80 del siglo XX, cuando el aumento de la demanda energética en el sur de Tenerife obligó a planificar nuevas infraestructuras de transporte eléctrico. La expansión urbanística, el auge del turismo y la necesidad de abastecer plantas desaladoras impulsaron la creación de esta línea de alta tensión inicialmente proyectada a 220 kilovoltios . Sin embargo, el camino hasta su ejecución no fue sencillo.

Durante años, el trazado generó una fuerte oposición ciudadana, especialmente en municipios como Vilaflor, dando lugar a una manifestación de miles de personas (entre 100.000 y 150.000, según las fuentes a las que consulte) celebrada el 23 de noviembre de 2002 contra el impacto que tendría sobre espacios naturales y paisajes protegidos. Esta presión social obligó a replantear el recorrido original, optándose finalmente por un trazado paralelo a la autopista del sur (TF-1), considerado menos lesivo para el medio ambiente .

La construcción definitiva comenzó en 2006 y se completó en ocho meses. El resultado fue una infraestructura de unos 24 kilómetros de longitud con 86 torres ( de celosía y chapa plegada) de gran envergadura, que conectan la central térmica de Granadilla con El Vallito (Adeje). La primera torre fue colocada el 21 de septiembre de 2006 en el tramo que discurre a la altura del Aeropuerto Tenerife Sur. La inversión rondó los 18 millones de euros y respondió a la necesidad urgente de evitar colapsos en el suministro eléctrico en una zona en constante crecimiento.

A pesar de su puesta en marcha el 16 de mayo de 2007, la infraestructura no ha estado exenta de críticas. Por un lado, su impacto paisajístico ha sido uno de los aspectos más cuestionados. Las torres, visibles desde amplias zonas del litoral, han sido calificadas como una «cicatriz» en el territorio por colectivos ecologistas y vecinos, que en varias ocasiones han reclamado el soterramiento de la línea . Por otro lado, durante años la línea ha operado por debajo de su capacidad prevista, funcionando a 66 kilovoltios en lugar de los 220 inicialmente diseñados, lo que reavivó de forma intermitente el debate sobre su eficiencia y planificación.

El tramo hacia Guía de Isora, considerado clave para cerrar el anillo energético del suroeste, ha sufrido retrasos y modificaciones, evidenciando las dificultades técnicas y administrativas de este tipo de infraestructuras. Paralelamente, nuevos proyectos energéticos en la zona, como interconexiones con otras islas o mejoras en subestaciones, continúan generando reuniones informativas y procesos de participación ciudadana .

En el plano legal, el tendido también ha sido objeto de litigios. El Tribunal Supremo llegó a avalar la legalidad del proyecto frente a recursos que cuestionaban su adecuación al planeamiento territorial, subrayando la competencia de las administraciones para garantizar el suministro eléctrico.

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