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Socios críticos del Círculo de Amistad XII de Enero exigen la dimisión de la directiva

La posibilidad de una moción de censura está sobre la mesa como estrategia para provocar un cambio de rumbo al frente de la señera institución tras la fractura que marcó el intento de venta de los terrenos de Los Moriscos

Fachada de la sede principal del Círculo de Amistad XII de Enero en la calle Ruiz de Padrón, en Santa Cruz.

Fachada de la sede principal del Círculo de Amistad XII de Enero en la calle Ruiz de Padrón, en Santa Cruz. / Andrés Gutiérrez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El conflicto interno en el Círculo de Amistad XII de Enero ha dejado de ser una discrepancia puntual para convertirse en una crisis abierta y crónica entre la actual junta directiva, presidida por Andrés Rodríguez, y un sector crítico de socios que, bajo el nombre de Canario Lucha, ha comenzado a organizar no una oposición, sino una alternativa dentro de la institución.

El grupo, coordinado por Mauro Pérez, sostiene que su objetivo inmediato no es ocupar el poder en la histórica sociedad, sino forzar la dimisión de la actual directiva tras una sucesión de episodios que, a su juicio, han provocado una «pérdida de confianza» entre buena parte de la masa social, como quedó de manifiesto en la última asamblea, al ‘tumbar’ la liquidación de las cuentas de 2025 y la aprobación del nuevo presupuesto.

Los Moriscos, punto de inflexión

El detonante del conflicto fue la junta extraordinaria convocada para abordar la venta de los terrenos de Los Moriscos, unas parcelas adquiridas décadas atrás por la sociedad y que, desde los años sesenta, habían permanecido como reserva patrimonial del club. Muchos socios, según relatan los integrantes del grupo crítico, desconocían incluso la existencia de esos terrenos hasta que la directiva planteó la operación, según explican cuatro socios del núcleo duro de Canario Lucha, que integra a una veintena de miembros de la institución de diferentes profesiones.

El conflicto en el seno de la institución estalló tras la propuesta de venta de Los Moriscos que abortó la asamblea

Aquella convocatoria marcó un punto de inflexión. La respuesta social sorprendió incluso a quienes impulsaron la protesta. La asamblea registró una asistencia inusual y terminó con el rechazo por aclamación a la propuesta de venta. Para Canario Lucha, aquella votación no solo frenó la operación sobre Los Moriscos, sino que evidenció una fractura profunda entre la dirección de la institución y la masa social.

Críticas a la gestión

Desde entonces, el grupo ha centrado su discurso en tres ejes: la pérdida de confianza en la gestión, el deterioro progresivo de las instalaciones y la necesidad de modernizar el funcionamiento institucional del Círculo. Los críticos describen una institución que, pese a conservar prestigio social e instalaciones de referencia, acumula problemas de mantenimiento visibles desde hace años: vestuarios deteriorados e instalaciones envejecidas por la ausencia de un plan claro de renovación.

Sin embargo, el choque más duro se ha producido alrededor de las cuentas de la sociedad y del modelo de gestión económica. Dentro de Canario Lucha se ha formado un pequeño núcleo de análisis integrado por economistas, asesores fiscales y especialistas financieros que ha estudiado la evolución de las cuentas del club.

La plataforma, dispuesta a una moción de censura, afirma que no busca cargos sino un otro modelo de gestión

Según sostienen, la situación económica real sería más delicada de lo que reflejan oficialmente los balances. El grupo cuestiona especialmente que determinadas ventas de acciones o activos de reserva se hayan computado como ingresos ordinarios, una práctica que, según afirman, habría permitido equilibrar ejercicios que, de otro modo, habrían cerrado con pérdidas significativas.

Los críticos sostienen que se han ido consumiendo reservas acumuladas durante años, mientras aumentaba progresivamente el número de socios para obtener liquidez inmediata, sin afrontar reformas estructurales ni un plan económico a largo plazo.

Una sociedad más moderna

Canario Lucha reclama un modelo más transparente, con votaciones secretas normalizadas, mecanismos claros de delegación y una actualización integral de unos estatutos que consideran arcaicos y alejados de la realidad social actual.

Pese al tono crítico, el grupo insiste en que no busca convertir el conflicto en una guerra personal contra los actuales dirigentes. De hecho, varios de sus integrantes aseguran no tener interés en formar parte de una futura junta directiva. Su prioridad, dicen, es provocar un cambio de rumbo y abrir posteriormente un proceso participativo que permita redefinir la estructura del club.

«No queremos negociar nada con esta directiva porque la confianza está rota», resumen desde el sector crítico, que considera agotada cualquier vía de conciliación. La posibilidad de una moción de censura ya está sobre la mesa. Aunque todavía no se ha formalizado, el grupo admite que dispone incluso de un borrador preparado desde hace meses y que solo espera el momento político adecuado para activarlo si la junta directiva no mueve ficha.

El objetivo inmediato es la salida digna de la directiva de Andrés Rodríguez antes de que el conflicto termine desembocando en una confrontación institucional mucho más dura. Eso sí, sin abandonar el rigor, que reivindican como seña de identidad de Canario Lucha.

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