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532 aniversario de la fundación de Santa Cruz de Tenerife

Anaga, el pulmón verde de Santa Cruz de Tenerife que une a los chicharreros 532 años después

El macizo de Anaga, Reserva de la Biosfera desde 2015, simboliza la identidad, la diversidad y la capacidad de Santa Cruz de Tenerife para reinventarse tras más de cinco siglos

Anaga, el pulmón verde de Santa Cruz y de su gente

Anaga, el pulmón verde de Santa Cruz y de su gente / E. D.

Santa Cruz de Tenerife

Más allá del asfalto y el bullicio portuario, la identidad de Santa Cruz de Tenerife encuentra su refugio y su mayor tesoro en el Macizo de Anaga, el pulmón verde que dota de alma al municipio. Esta simbiosis entre la urbe cosmopolita y la Reserva de la Biosfera define a una ciudad que no solo se explica a través de sus calles, sino también mediante una herencia natural y humana excepcional. En un momento de plena transformación, la capital tinerfeña afronta el reto de proteger su biodiversidad mientras reafirma, especialmente durante sus Fiestas de Mayo, una esencia colectiva inalterable: esa capacidad única para evolucionar sin perder el arraigo a una tierra que es, a la vez, frontera atlántica y santuario ecológico.

Evidentemente, el municipio es mucho más que el cuadrilátero o sus grandes barrios de expansión. Si existe un elemento capaz de unir todas esas miradas diversas sobre Santa Cruz, ese es Anaga. La catedrática de Edafología y Química Agrícola y exrectora de la Universidad de La Laguna, Marisa Tejedor, defiende que el macizo constituye «el gran tesoro» de la capital tinerfeña y «su principal pulmón natural».

Casas de la Cumbre, en Anaga

Casas de la Cumbre, en Anaga / María Pisaca

Los pisos de vegetación presentes en Canarias, en Anaga

Nada tienen que ver el carácter urbano del parque García Sanabria y el valor ecológico excepcional de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2015. Nada que ver. El macizo concentra, en una superficie relativamente reducida, buena parte de los pisos de vegetación presentes en Canarias: tabaibal-cardonal, bosque termófilo, monteverde, laurisilva y algunas representaciones de pinar. Alberga además algunos de los enclaves con mayor densidad de especies endémicas por kilómetro cuadrado de toda Europa. Pero más allá de la biodiversidad, es destacable y un orgullo el valor humano del territorio.

«Anaga es un modelo de adaptación del ser humano a un medio adverso», destaca Tejedor al referirse a los bancales y terrazas agrícolas construidos históricamente sobre laderas abruptas. Para la investigadora, la reserva simboliza precisamente la armonía entre las personas y el medio natural.

Y no cabe duda de que uno de los grandes retos actuales de Santa Cruz pasa por gestionar adecuadamente la presión turística. Garantizar el bienestar de quienes viven allí sin impedir que residentes y visitantes puedan seguir disfrutando de uno de los paisajes más valiosos de la isla de Tenerife.

Una viaje a la Anaga profunda: Taborno

Una viaje a la Anaga profunda: Taborno / Andrés Gutiérrez

El chicharrero y su orgullo de pertenencia

Es decir, como en los siglos pasados y como cualquier otra ciudad que busca hacerse mayor, Santa Cruz busca el equilibrio mientras avanza hacia el futuro haciendo gala de la extraordinaria capacidad para reinventarse que lleva en el ADN. Quizá por eso, después de más de cinco siglos de historia, el término chicharrero ya no habla únicamente de origen o pertenencia a un lugar. Habla de mezcolanza, de resiliencia, de apertura al mundo y de una manera muy particular de habitar sus calles.

Con las denominadas Fiestas de Mayo, el chicharrero no solo celebra la fundación de la ciudad, resalta su identidad, cultura, costumbres, historia y tradiciones. Una celebración clave que reafirma, precisamente, el orgullo de pertenencia a este municipio. El orgullo de ser chicharreros.

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