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Hidramar Ultra 22000: Santa Cruz de Tenerife estrena el primer dique flotante de Canarias

La infraestructura, llegada desde China tras una compleja travesía, permitirá atender barcos de gran tamaño y generará unos 600 empleos en el sector naval

Santa Cruz de Tenerife

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife ha incorporado una infraestructura inédia en el Archipiélago: el primer dique flotante de Canarias destinado a la reparación de grandes buques fuera del agua. La plataforma, denominada Hidramar Ultra 22000, ya se encuentra operativa en el Dique del Este tras completar un complejo viaje desde China que se prolongó durante dos meses.

Construido en el astillero Huarun Dadong Dockyard, en Shanghái, el dispositivo supone un salto cualitativo para la industria naval en las Islas, tanto por su capacidad técnica como por su impacto económico y laboral.

Un dique flotante para reparar barcos "en seco"

El nuevo muelle flotante permitirá realizar trabajos de mantenimiento y reparación naval sin que los buques permanezcan en el agua, una técnica conocida como varada en seco. Esta capacidad no existía hasta ahora en Canarias para embarcaciones de gran tamaño.

Con 240 metros de longitud, equivalente a unos 20 camiones alineados, el dique puede elevar embarcaciones de hasta 22.000 toneladas, lo que equivale aproximadamente al peso de 17.000 coches. Además, el proceso de elevación se realiza en menos de dos horas, lo que mejora la eficiencia operativa.

Esta infraestructura amplía notablemente las posibilidades del puerto, que hasta ahora solo podía atender buques de hasta unos 175 metros de eslora. Con el nuevo sistema, se podrán reparar barcos de hasta 230 metros de eslora y 32 metros de manga, abarcando así el segmento de buques tipo Panamax.

Un mercado en crecimiento para Canarias

La incorporación del dique flotante abre la puerta a un mercado internacional con gran potencial. Según datos del sector, existen unos 8.500 buques operativos en el mundo dentro de este rango de tamaño, a los que se suman otros 1.700 en construcción.

Esto posiciona a Santa Cruz de Tenerife como un enclave estratégico en el Atlántico para la reparación naval, una actividad clave dentro de la economía portuaria junto al tráfico de cruceros, contenedores y suministros.

Una travesía marcada por la seguridad

El traslado del dique desde Asia hasta Canarias no estuvo exento de dificultades. Durante el recorrido, la plataforma tuvo que atravesar zonas con riesgo de piratería, especialmente en el entorno de Somalia, así como áreas de tensión geopolítica como el estrecho de Ormuz.

Para garantizar la seguridad, se contrató vigilancia privada especializada durante parte del trayecto, una medida habitual en rutas marítimas consideradas de alto riesgo.

Inversión millonaria y tecnología avanzada

La construcción del dique se prolongó durante 15 meses y requirió el uso de 11.000 toneladas de acero y más de 10.000 metros de cableado, además de cerca de 3.000 inspecciones técnicas antes de su entrega.

La inversión total supera los 50 millones de euros, lo que refleja la envergadura del proyecto y su carácter estratégico para el desarrollo industrial de Canarias.

Impacto económico: 600 nuevos empleos

Uno de los aspectos más relevantes de esta infraestructura es su impacto en el empleo. Según el astillero responsable, se prevé la creación de unos 600 puestos de trabajo, principalmente en perfiles técnicos cualificados.

Entre los profesionales demandados destacan soldadores, electricistas, hidráulicos e ingenieros navales. Además, se apuesta por la formación especializada local para consolidar un tejido industrial estable y competitivo.

El objetivo es generar un ecosistema productivo vinculado a la reparación naval que permita no solo atender demanda local, sino también exportar servicios a nivel internacional.

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